Ultimátum opositor a Rajoy: o rinde cuentas públicas o buscará destituirlo

El PSOE le exigió que comparezca ante el Parlamento en los próximos días; de lo contrario habrá una moción de censura
Martín Rodríguez Yebra
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17 de julio de 2013  

MADRID.- Herido por las sospechas de corrupción, el presidente Mariano Rajoy camina al filo de un grave conflicto institucional: la oposición socialista anunció ayer que presentará una moción de censura para destituirlo si se niega a rendir cuentas sobre el escándalo de coimas y sobresueldos en el que lo involucró el ex tesorero del Partido Popular (PP) Luis Bárcenas.

El líder del partido socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, pasó de exigir la renuncia de Rajoy a actuar para que ocurra. Le dio hasta el jueves de la semana que viene para aceptar un interrogatorio parlamentario; de lo contrario, usará la herramienta más extrema que pone a su disposición la Constitución española.

Sabe que le falta fuerza para destituir a Rajoy, blindado por la mayoría absoluta del PP, pero le sobra para sentarlo a la fuerza en el Congreso a dar explicaciones sobre la financiación ilegal del partido que el presidente lidera desde 2003.

Al PSOE le alcanza con 35 firmas (tiene un bloque de 110) para radicar la moción de censura, en la que deben incluirse un candidato a presidente y un programa de gobierno. Entonces, Rajoy estaría obligado a ir a un debate que sería una suerte de juicio político público. Una pesadilla en su actual estado de fragilidad.

Rajoy se resiste a hablar de su relación con Bárcenas, que integró su círculo de confianza hasta que, en 2010, la justicia empezó a cercarlo con investigaciones sobre una trama de corrupción entre empresarios y dirigentes del PP.

A fines del mes pasado, cuando cayó en prisión, decidió vengarse. Primero a los medios y anteayer ante el juez Pablo Ruz describió una red de financiación ilegal en el PP sostenida durante 20 años, entregó pilas de documentación incendiaria y declaró haberle llevado sobres con dinero negro a Rajoy hasta 2010.

"Estamos ante una situación de máxima gravedad y el gobierno quiere bloquear al Parlamento. Si insisten, vamos a presentar una moción de censura, que será una moción por la dignidad del Parlamento", anunció Rubalcaba.

Sorprendió al PP y a los propios, que confiaban en que no tomaría aún ese sendero. La crisis de Rajoy encuentra a Rubalcaba en un momento de debilidad en el PSOE, con su liderazgo bajo fuerte cuestionamiento. La moción lo obliga a la incómoda situación de presentar su candidatura como reemplazo del presidente.

Pero el impacto de las revelaciones le achicó las opciones. No dar el paso, cuando el resto de la oposición clama por medidas drásticas contra Rajoy, hubiera implicado un riesgo mayor para su perfil de líder.

Dar la cara

Igual, Rubalcaba aclaró al lanzar el ultimátum: "No quiero sustituir al presidente. Ya sé que no tenemos diputados suficientes para eso. Si el señor Rajoy no comparece, lo que el pleno del Congreso va a debatir no es si hay un nuevo presidente, sino si este presidente puede o no continuar al frente del gobierno".

La intención de máxima del PSOE es forzar el reemplazo de Rajoy por otro dirigente del PP. La de mínima, obligarlo a dar la cara.

En la Moncloa el rumbo se mantiene. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría insistió ayer en que el presidente "ya dio las explicaciones que tenía que dar".

Dejó que los parlamentarios respondieran a la oposición. "Rubalcaba se ha convertido en el representante de Bárcenas en las cortes. Los une la desesperación: a uno porque está en la cárcel; al otro porque está en un partido que no gobierna y que él no puede dirigir", dijo el jefe del bloque del PP en el Senado, José Manuel Barreiro.

Fue luego de una reunión en la que volvió a rechazar la comparecencia de Rajoy por el caso Bárcenas. Si el oficialismo hace lo mismo en la Cámara baja, la semana próxima, Rubalcaba quedará ante el desafío de cumplir su amenaza.

La magnitud del daño que provocó el ex tesorero obliga a la Moncloa a medir sus pasos. Teme sobre todo e1 impacto internacional del escándalo: que se resquebraje en la Unión Europea y en los mercados la imagen de gobierno con fortaleza política para enfrentar la grave recesión que vive España desde 2008.

Rajoy reunió ayer a los principales empresarios del país para hablar sobre las medidas contra la crisis económica. Allí les transmitió su voluntad de cumplir el mandato que le queda (hasta 2015) y su "compromiso con la estabilidad de España y con las reformas en marcha".

Rubalcaba trabajará para torcerle el brazo. Prevé reunirse con todos los bloques de la oposición en busca de establecer una agenda común, que podría incluir además manifestaciones callejeras y un boicot a la actividad parlamentaria mientras Rajoy siga en su refugio de silencio.

La moción de censura, una medida extrema

Sólo hubo dos desde que se reinstauró la democracia

  • Si el PSOE presenta una moción de censura contra el presidente Rajoy, sería la tercera desde el retorno de la democracia, en 1977. Se trata de una estrategia política compleja porque puede suponer la caída de un gobierno y la asunción de otro candidato no elegido en las urnas
  • Para presentar una moción de censura es necesario contar con al menos el 10% de los diputados de la Cámara baja (de un total de 350). Además, el partido que la propone debe presentar a un candidato alternativo a la presidencia del gobierno
  • La primera moción de censura desde el retorno de la democracia se presentó en 1980 contra el entonces presidente Adolfo Suárez, de centroderecha. Fue promovida por Felipe González, jefe de la bancada socialista. No prosperó
  • En 1987, el líder del Partido Popular, Antonio Hernández Mancha, presentó una moción contra Felipe González, quien para entonces ya llevaba cinco años como jefe de gobierno. La mayoría absoluta del PSOE impidió que la moción de censura saliera adelante
  • Del editor: cómo sigue.

    En España, los presidentes no suelen renunciar. Tal vez Rajoy sobreviva a la ofensiva socialista, pero el suyo será un gobierno débil como pocos otros.

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