Un aluvión de chicos sin papeles llega a EE.UU. y desafía a su gobierno

Alrededor de 60.000 menores ingresarán este año; provienen de México, Honduras y El Salvador
Richard Cowan
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31 de mayo de 2014  

WASHINGTON.- Decenas de miles de niños solos, sin compañía de sus padres u otros adultos, cruzan ilegalmente a diario la frontera sur de Estados Unidos, y fuerzan al gobierno de Obama y al Congreso norteamericano a lidiar con una crisis humanitaria y a la vez con un dilema presupuestario.

Alrededor de 60.000 niños ingresarán de esa forma en Estados Unidos durante este año, según fuentes del gobierno, en comparación con los 6000 de 2011. Ahora, Washington busca la forma de pagar su alimentación, su alojamiento y su traslado una vez que quedan bajo custodia del Estado.

Se espera que esa oleada no haga más que incrementarse. El número de inmigrantes indocumentados menores de 18 años sin compañía adulta muy probablemente se duplique en 2015, hasta cerca de los 130.000, y les costarán a los contribuyentes norteamericanos unos 2000 millones de dólares, frente a los 868 millones de este año, según estimaciones oficiales.

La escasez de alojamiento para esos menores, algunos de ellos de apenas tres años, se volvió tan grave, que las autoridades abrieron un refugio de emergencia en la base Lackland de la fuerza aérea en San Antonio, Texas, con capacidad para albergar a 1000 de ellos, según dijo el secretario de Seguridad Interior, Jeh Johnson.

Familias separadas

Ésta es una nueva fuente de tensiones entre los demócratas y republicanos, que no logran acordar el modo de reformar las leyes inmigratorias. Como la aprobación de la legislación de fondo está trabada, Obama ahora busca proponer medidas administrativas más acotadas, que serían anunciadas a mediados de año. No se han filtrado los detalles, pero las agrupaciones de inmigrantes lo están presionando para que las familias con hijos no sean separadas.

Los menores que cruzan en oleadas por la frontera suelen ser adolescentes que quieren dejar atrás la pobreza y la violencia que se vive en México y en otras partes de América Central, como Honduras, El Salvador y Guatemala. Muchas veces buscan reunirse con sus padres que ya se encuentran en Estados Unidos, también ilegalmente.

"Ésta es una crisis humanitaria y demanda una respuesta humanitaria", dijo la presidenta de la Comisión de Asignaciones Presupuestarias del Senado, Barbara Mikulski.

Frente al desafío presupuestario aún mayor que se cierne sobre el 2015, a Mikulski la preocupan dónde se harán los recortes. Dijo que los chicos podrían terminar alojados en celdas de contención federales destinadas, en principio, sólo para adultos, y que deberán reasignarse fondos de otras partidas, como la de ayuda para refugiados.

Una vida mejor

Mark Lagon, coordinador del programa contra la trata de personas del gobierno de George W. Bush, vinculó este brusco aumento de menores no acompañados tanto a factores económicos como a la escalada de violencia en América Central. Lagon señaló que en el período 2008-2010 se produjo un descenso de la migración hacia Estados Unidos, reflejo de la crisis económica del país en esos años, y que esa tendencia se ha revertido.

"Ahora, han vuelto a ver que en Estados Unidos pueden tener una vida mejor y para los padres vale la pena el riesgo" de alentar a sus hijos a realizar solos el peligroso viaje desde países como El Salvador y Honduras, dijo Langon, ahora profesor de la Universidad de Georgetown y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores.

Además, con la guerra de narcos que azota a México, para quienes escapan de América Central el país ya no es un destino promisorio y deciden en cambio seguir camino hasta los Estados Unidos.

Las implicancias presupuestarias y de seguridad fronteriza que acarrea este problema podrían meterse en la campaña para las elecciones parlamentarias de noviembre, especialmente en la carrera por el Senado en estados con una significativa población de inmigrantes, como Carolina del Norte y Colorado.

La violencia que expulsa

Sobre la base de entrevistas realizadas a 414 chicos de entre 12 y 17 años que abandonaron su país de origen, un informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados reveló que el 70% de ellos lo hizo por abuso doméstico o por violencia en la región de parte del crimen organizado.

Suyen G., quien pidió que su nombre completo no fuese publicado, dijo haber dejado su Honduras natal hace dos años, a los 16 años, después de pagarle 9000 dólares a un traficante para que la hiciera ingresar en los Estados Unidos.

Suyen es de sonrisa fácil y parece una típica adolescente norteamericana, con sus sandalias y sus jeans rotos, tan a la moda.

Pero relata una travesía desgarradora y cuenta que se fue de su hogar para escapar de su padre golpeador, y que durante el viaje fue violada por un "coyote", como se conoce a quienes contrabandean inmigrantes. Suyen pasó 24 horas sin comer en el techo de un tren de carga que atravesaba México y luego debió realizar el cruce a pie.

A diferencia de la mayoría de los chicos, ingresó en los Estados Unidos sin ser detectada, para terminar en la casa de unos extraños en Houston. Allí, según relata, la obligaron a trabajar sin paga durante un mes, para luego transferirla a un viñedo, donde cocinaba, también sin recibir paga. Finalmente, le permitieron viajar al norte de Virginia, donde pudo reunirse con su madre.

En Europa, un drama sin fin

El número de inmigrantes que llegan a Europa se incrementó de forma notable en los últimos meses. Según los datos de la agencia de fronteras de la Unión Europea (Frontex), más de 60.000 personas cruzaron de forma ilegal al Viejo Continente en los primeros cuatro meses de 2014.

Traducción de Jaime Arrambide

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