Un ataque preventivo que vale la pena

Thomas Fridman The New York Times
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16 de diciembre de 2009  

WASHINGTON.- En 2006, Ron Suskind publicó The one percent doctrine , un libro sobre la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo. El título estaba tomado de una evaluación realizada por el entonces vicepresidente Dick Cheney, quien, ante la preocupación causada por la posibilidad de que Paquistán estuviera ofreciéndole expertise nuclear a Al-Qaeda, declaró: "Si hay un 1% de posibilidades de que Paquistán esté ayudando a Al-Qaeda a desarrollar un arma nuclear, debemos responder a esa posibilidad como si fuera una certeza". Cheney sostuvo que Estados Unidos debía enfrentar una nueva clase de amenaza: "Un acontecimiento de alto impacto y escasas probabilidades".

Poco después, el académico legista Cass Sunstein señaló que Cheney parecía estar apoyando el mismo "principio precautorio" que impulsaba a los ambientalistas. Sunstein escribió: "Según este principio precautorio, es apropiado responder de manera agresiva a acontecimientos de alto impacto y escasa probabilidad, tales como el cambio climático".

Por supuesto, Cheney jamás aceptaría esa analogía. De hecho, muchas de las mismas personas que defienden la doctrina de Cheney nos dicen que no debemos preocuparnos en lo más mínimo por la posibilidad de un catastrófico calentamiento global. Eso es desafortunado, porque la interpretación de Cheney es precisamente el encuadre adecuado para pensar el problema del clima? y también toda la actual controversia por el "climagate".

El "climagate" estalló el 17 de noviembre, cuando una persona no identificada "pirateó" los e-mails de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia, uno de los principales centros de ciencias climáticas del mundo. El material revelaba que aparentemente algunos climatólogos prominentes manipulaban datos para demostrar la existencia de un mayor calentamiento global.

Pero seamos serios: la evidencia de que nuestro planeta tiene, desde la Revolución Industrial, una tendencia a calentarse por fuera de los patrones de variación normales ha sido documentada por una cantidad de centros de investigación independientes.

Esto no es complicado de entender. Sabemos que nuestro planeta está envuelto en una manta de gases de efecto invernadero que mantiene la tierra a una temperatura cómoda. Cuando bombeamos a esa manta más CO2 y otros gases de invernadero procedentes de autos, edificios, actividades agrícolas, bosques e industrias, el calor atrapado aumenta.

Lo que no sabemos, porque el sistema climático es tan complejo, es qué otros factores podrán compensar con el tiempo ese calentamiento causado por el hombre, ni con qué rapidez podrían aumentar las temperaturas, derritiendo más hielo y aumentando el nivel del mar. Todo es un juego de probabilidades. Nunca antes hemos estado en este punto. Sólo sabemos dos cosas: una, que el CO2 que mandamos a la atmósfera se queda allí durante años, de manera que es "irreversible" en tiempo real, y dos, que la acumulación de CO2 puede desencadenar un calentamiento "catastrófico".

Cuando me veo ante un problema que tiene tan sólo un 1% de probabilidades de ocurrir y que es "irreversible" y potencialmente "catastrófico", me prevengo. Y de eso se trata tomar en serio el cambio climático.

Si nos preparamos para el cambio climático desarrollando una economía con energía limpia, pero el cambio climático resulta ser una patraña, ¿cuál sería el resultado?

Bien, durante un período de transición tendríamos precios más altos por la energía. Pero gradualmente terminaríamos conduciendo autos eléctricos, y abasteceríamos cada vez más nuestras casas y fábricas con energía eólica, solar, nuclear y biocombustibles de segunda generación. Dependeríamos mucho menos de los dictadores petroleros que nos han colgado un blanco sobre la espalda, y nuestro déficit comercial mejoraría; el dólar se fortalecería y el aire que respiraríamos sería más limpio. En suma, como país seríamos más fuertes, innovadores y más independientes en el aspecto energético.

Pero si no nos preparamos, y el cambio climático resulta ser un hecho real, la vida en este planeta podría convertirse en un infierno. Y por eso estoy adoptando la postura de Cheney respecto del clima? me preparo para enfrentar ese 1% de probabilidad.

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