Un atentado suicida en Arabia Saudita dejó cuatro muertos

Estalló un coche bomba; 130 heridos Se trata de un aliado clave de Washington en la zona Es el primer ataque contra un blanco del gobierno La semana pasada se desactivaron cinco bombas
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22 de abril de 2004  

RIYAD.- Por lo menos cuatro personas murieron y 125 resultaron heridas ayer tras la explosión de un coche bomba cerca del edificio central de las fuerzas de seguridad en Riyad, en el primer ataque en Arabia Saudita que tiene como blanco un edificio gubernamental.

El atentado llegó días después de que Estados Unidos advirtió acerca de un posible ataque terrorista en el país, un aliado clave de Washington en el Medio Oriente y el primer productor mundial de petróleo, y a una semana de que fueran desactivados otros cinco coches bomba en Riyad.

La explosión ocurrió minutos antes de las 14, hora en la que cientos de empleados dejan sus oficinas para comenzar el fin de semana saudita, en el céntrico distrito de Al-Murabaa, donde además del edificio de las fuerzas de seguridad se encuentran el Ministerio de Información y la televisión estatal.

Un atacante suicida, que trató de chocar su vehículo contra el Ministerio de Defensa Civil, provocó una gran explosión a unos 30 metros del lugar cuando guardias de seguridad intentaron detenerlo. El estallido voló el frente del edificio de seis pisos y se sintió a varios kilómetros de distancia.

Fuentes hospitalarias señalaron que nueve personas fallecieron, entre ellas un alto oficial de los servicios de seguridad, el coronel Abdel Rahman al-Saleh. Sin embargo, el Ministerio del Interior informó acerca de sólo cuatro víctimas mortales: dos oficiales de policía, un adulto y una niña siria de 11 años.

Arabia Saudita está intentando desde hace tiempo combatir a activistas islámicos que operan en el país y que están vinculados con la red Al-Qaeda que lidera Osama ben Laden. El líder de la organización terrorista, al que se le revocó la ciudadanía saudita, acusa a los miembros del gobierno de Riyad de traidores al islam y de "agentes infieles" de Washington.

"Lamento que estos criminales sean musulmanes", dijo ayer el ministro del Interior, príncipe Nayef. "Los terroristas no están apuntando a los extranjeros, están apuntando a la nación", agregó.

El ataque coincidió con la visita del subsecretario de Estado norteamericano, Richard Armitage, que se reunió después del atentado con el príncipe heredero Abdullah en la cancillería, ubicada cerca del edificio atacado. Los funcionarios discutieron sobre la situación en Irak.

Alertas

La semana pasada, Washington ordenó al personal diplomático no indispensable que dejara Arabia Saudita y advirtió que todos los estadounidenses debían marcharse por las sospechas sobre posibles ataques contra intereses occidentales.

Las fuerzas de seguridad sauditas frustraron en estos días cinco intentos de ataques con coches bomba en Riyad. Y presuntos militantes terroristas mataron a cinco policías sauditas la semana pasada durante un operativo.

En mayo y noviembre del año pasado, la capital saudita sufrió dos grandes atentados suicidas. Un total de 51 personas, entre ellas nueve norteamericanos, murieron en los ataques que tuvieron como objetivos complejos residenciales de Riad donde viven extranjeros.

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