Un comité de sabios para la Argentina

Andrés Oppenheimer
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22 de enero de 2002  

MIAMI.- En una conferencia académica a la que asistí la semana pasada, varios expertos en América latina destinaron gran parte de la reunión a discutir un tema que hubiera parecido una locura hace tan sólo unas semanas: si la Argentina -que alguna vez estuvo entre las naciones más ricas del mundo- debería ser considerada un "Estado fracasado".

El término de "Estados fracasados", o anárquicos, es un concepto desarrollado en los últimos años en los círculos académicos de Estados Unidos para hablar de países pobres en los que el Estado ha perdido el control sobre funciones básicas como el mantenimiento del orden público o el cobro de impuestos.

Los expertos en desarrollo han usado el término para referirse a Afganistán, Angola, Haití, Mozambique, Sudán y Zaire.

La Argentina, con una renta per cápita de $ 500 al mes y una de las poblaciones más educadas del mundo en desarrollo, está muy por encima de cualquiera de estos países.

Pero en la conferencia realizada en la Universidad Internacional de la Florida, Eduardo Gamarra, director del Centro de América Latina, señaló que la debacle argentina ha puesto en evidencia una pérdida de la capacidad del Estado de mantener el orden y ejercer la coerción legítima. Esto sitúa a la Argentina "en peligro´´ de convertirse en un Estado fracasado, dijo Gamarra.

Muchos aquí se preguntan cómo la Argentina, un país rico en recursos naturales que entre 1880 y 1914 fue la economía de mayor crecimiento del mundo, ha podido retroceder tanto en las últimas seis décadas.

Hay muchas teorías sobre las causas de esta crisis reciente. Duhalde ha culpado al "perverso´´ modelo económico de libre mercado apoyado por Estados Unidos, mientras que los economistas ortodoxos y otros no tan ortodoxos dicen que se debió a un exceso del gasto público.

"Lo que ha pasado aquí no tiene nada que ver con un fracaso del capitalismo, del mercado libre ni la globalización´´, señaló el ex ministro de Economía Ricardo López Murphy. "Nuestro problema ha sido el populismo: los gastos del gobierno crecieron un 150 por ciento en la última década, mientras que la economía creció sólo un 50 por ciento."

¿Qué debería hacer la comunidad internacional para ayudar a la Argentina ahora?

Algunos influyentes argentinos están barajando una idea interesante: los países amigos de la Argentina deberían ayudar al gobierno de Duhalde a organizar una reunión de formadores de opinión económica, elegidos por la Argentina -incluyendo algunos de los economistas y expertos en ingeniería política más importantes del mundo- para que juntos elaboren un plan que pueda ser vendido con éxito dentro del país y fuera de él.

Por supuesto, los críticos van a decir que esto equivaldría a repetir los errores del pasado, argumentando que fueron precisamente los economistas más renombrados del mundo los que llevaron a la Argentina a su actual catástrofe.

Pero lo cierto es que la credibilidad de la Argentina está bajo cero, y el país va a necesitar el auspicio de grandes figuras mundiales para que su plan de recuperación económica tenga la menor posibilidad de ser tomado en serio por sus propios ciudadanos y acreedores externos.

El ex canciller Dante Caputo está sugiriendo a sus amigos que se traiga a media docena de "economistas de mercado de primera línea, pero con visiones alternativas´´ para ayudar a los economistas argentinos, norteamericanos y del Fondo Monetario Internacional (FMI) a elaborar un plan económico creíble. Caputo piensa en economistas como el premio Nobel y ex funcionario del FMI Joseph Stiglitz, y el economista norteamericano Paul Krugman.

"Si queremos negociar seriamente con el FMI vamos a necesitar ayuda de formadores de opinión económica de afuera, porque nosotros estamos inhibidos´´, dice Caputo, refiriéndose a la falta de credibilidad de la Argentina. "Eso nos puede dar seriedad técnica, posibilidad de generar un plan sustentable y generar una inyección de recursos."

¿Aceptaría el gobierno del presidente Eduardo Duhalde un "consejo de sabios´´ extranjeros, o rechazaría la idea en un rapto de indignación nacionalista? Le hice esta pregunta al actual canciller, Carlos Ruckauf, y me contestó que una reunión de figuras mundiales "sería muy útil para la Argentina´´.

"Nos vendría muy bien el consejo de gente experta en situaciones de catástrofe´´, dijo Ruckauf. Señaló que la Argentina ya está en contacto con el ministro de Hacienda de Brasil, Pedro Malan, y con el presidente del Banco Central de ese país, Arminio Fraga, y que se está contemplando buscar el asesoramiento del ex ministro de Hacienda mexicano José Angel Gurría y expertos en las recientes crisis de Malasia e Indonesia.

Eso es una buena noticia, pero sería aún mejor si se diera en un marco formal. Las promesas económicas de la Argentina están tan devaluadas como su moneda, y el país va a necesitar figuras de renombre mundial para avalar su plan si quiere dejar de ser mencionado como un posible primer caso de "Estado fracasado´´ en el mundo semidesarrollado.

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