Un ente chavista le pone freno a las megaelecciones de Maduro

En Caracas, una larga fila para conseguir alimentos a precio subsidiado
En Caracas, una larga fila para conseguir alimentos a precio subsidiado Crédito: Román Camacho / DPA
El Consejo Nacional Electoral rechazó celebrar el mismo día las presidenciales, las parlamentarias y los consejos regionales y locales; la OEA pidió que se postergue la fecha
Daniel Lozano
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24 de febrero de 2018  

CARACAS.- El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela confirmó ayer lo que ya anticiparon expertos y técnicos en las últimas horas: las megaelecciones soñadas por Nicolás Maduro no son posibles en el mismo día. "Vamos a un evento presidencial único el 22 de abril. El cronograma está sumamente adelantado", confirmó Tibisay Lucena, presidenta del CNE, un órgano que responde íntegramente al chavismo.

La comparecencia conjunta de las dos férreas aliadas del presidente (Lucena estuvo acompañada por Delcy Rodríguez, presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente) ratificó al 22 de abril como fecha para las elecciones presidenciales y dejó en el aire el día de la celebración de las parlamentarias, asambleas regionales y concejos municipales.

"No estamos preparados para realizar unas elecciones tan complejas como las parlamentarias en tan poco tiempo. No obstante, sí se evaluará la realización conjunta de sufragios para diferentes niveles legislativos en otra fecha", se excusó.

"Vamos a ubicar, a definir y determinar la mejor fecha para que estos eventos electorales, que fueron posteriormente propuestos tanto por el jefe de Estado como por el jefe político de la ANC [Diosdado Cabello], se lleven a cabo", añadió Rodríguez. La Constituyente ordenará la semana que viene que las macroelecciones se realicen con posteridad a la toma de posesión presidencial, tal vez en junio.

Lucena se congratuló de que 18 organizaciones políticas se hayan postulado ya para los comicios presidenciales, pero olvidó que en su inmensa mayoría son aliados del Gran Polo Patriótico revolucionario y dejó de lado que a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Primero Justicia, Voluntad Popular, La Causa R y varios partidos opositores les arrebataron sus tarjetas electorales de forma arbitraria.

No se trata, ni mucho menos, de una nueva rebelión en las entrañas de la revolución. Tampoco de que a Lucena le surjan las mismas dudas que a Luisa Ortega, fiscal rebelde exiliada hoy en Bogotá y convertida en una de las más firmes detractoras del gobierno de Maduro. El chavismo mueve sus piezas a diario en el tablero político venezolano, siempre en busca de una posición de ventaja y el vértigo constante en la oposición.

La abstención promovida por la MUD, que no concurrirá a las elecciones y que prepara el lanzamiento del Frente Amplio Nacional para exigir unas elecciones verdaderamente democráticas junto a universidades, el movimiento estudiantil, la Iglesia católica, organizaciones sociales y colectivos empresariales y obreros, obligó al chavismo a realizar estos movimientos políticos de última hora.

Maduro contaba con Henry Ramos Allup, líder de Acción Democrática, e incluso con uno de los dirigentes de Un Nuevo Tiempo para subir al ring electoral. El Palacio de Miraflores espera ahora la decisión definitiva del exgobernador Henri Falcón, que evalúa presentarse, luego de la retirada anteayer de otro opositor, Claudio Fermín.

De momento solo un desconocido pastor evangélico y el propio Maduro son los precandidatos dispuestos a medirse en las urnas. El plazo para las inscripciones, vía Internet, empieza hoy.

La confirmación del poder electoral se produjo ayer en paralelo a la reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que exhortó a la revolución bolivariana a postergar las "prematuras" elecciones presidenciales. La organización apuesta por un nuevo calendario, la participación de todos los partidos y actores "sin proscritos de ninguna clase", observadores internacionales independientes, acceso libre e igualitario a los medios y un CNE "cuya composición garantice su independencia y autonomía y que goce de confianza de los actores".

Todas esas condiciones electorales, que estuvieron sobre la mesa en el diálogo entre el gobierno y la oposición en Santo Domingo, son hoy una utopía en Venezuela.

El incumplimiento de estos puntos convertiría la presumible reelección de Maduro en ilegítima a los ojos del mundo. La OEA se une al Grupo de Lima con argumentos parecidos y concuerda con que el adelanto de los comicios imposibilita unas elecciones democráticas.

El resultado de la votación arrojó un resultado muy parecido a los precedentes en esta organización, donde los detractores del chavismo no cuentan con las dos terceras partes necesarias para imponer resoluciones más fuertes: 19 a favor, cinco en contra, ocho abstenciones y dos ausencias.

Tibisay Lucena

Presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE)

Firme aliada del chavismo, Lucena dirige un ente clave para las aspiraciones de reelección de Nicolás Maduro. Desde que fue nombrada por Hugo Chávez en 2006 como presidenta del Consejo Nacional Electoral, le tocó afrontar 12 elecciones. Socióloga de 58 años, Lucena aún afirma que nunca simpatizó con un partido político

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