La cumbre con Kim: un fracaso rotundo para Trump en el peor momento posible

Rafael Mathus Ruiz
Rafael Mathus Ruiz LA NACION
Trump, durante la conferencia de prensa posterior a la cumbre
Trump, durante la conferencia de prensa posterior a la cumbre Fuente: Reuters
(0)
28 de febrero de 2019  • 11:12

WASHINGTON.- El fracaso de la cumbre de Hanoi entre Estados Unidos y Corea del Norte llevó el sello de Donald Trump , y le puso el broche de oro a las peores 48 horas que se recuerden de su presidencia.

La Casa Blanca buscaba dos ambiciosos objetivos para el segundo encuentro entre Trump y el dictador norcoreano, Kim Jong-un : intentar establecer una "hoja de ruta" para las negociaciones, y lograr un acuerdo acerca de qué significaba la desnuclearización total de la península coreana. El mano a mano de Trump y Kim fracasó, y la cumbre cerró sin acuerdo, sin firma y sin foto. Trump y Kim se fueron de Hanoi con las manos vacías.

Acuerdo entre Trump y Kim en Vietnam se frustra por exigencias sobre sanciones - Fuente: Reuters

01:04
Video

Trump había apostado el éxito de la cumbre a su vínculo personal con Kim. Renuente a viajar, pasó 20 horas en el avión presidencial desde Washington a Hanoi. Kim se había preocupado personalmente por construir una relación con el mandatario estadounidense: le escribió un puñado de cartas, generosas en elogios, tildadas sarcásticamente de "cartas de amor" en Washington. En Hanoi, Trump llamó a Kim "mi amigo".

Las expectativas se desinflaron en un puñado de horas. Al inicio de la cumbre, tras el primer apretón de manos con Kim, Trump, siempre optimista, dijo que esperaba un encuentro "muy exitoso". Con el escandaloso testimonio de su exabogado, Michael Cohen, copando las noticias en casa, Trump estaba urgido por un acuerdo. Al cierre, luego del colapso de las negociaciones después de dos días en Hanoi, Trump aceptó su derrota: "A veces te tenés que ir, y esta fue una de esas veces", dijo.

Trump y Kim, en Hanoi. La cumbre cerró en un estrepitoso fracaso.
Trump y Kim, en Hanoi. La cumbre cerró en un estrepitoso fracaso. Fuente: Reuters - Crédito: Leah Millis

El fracaso diplomático de Hanoi dejó expuesto como nunca antes el costo del estilo de gestión personalista de Trump, y puso en peligro el intento por sellar la paz definitiva en la península coreana y frenar el avance nuclear de Pyongyang.

Tradicionalmente, cuando un mandatario aterriza a una cumbre cara a cara como la de Trump y Kim, ya está todo cocinado de antemano. Los funcionarios de menor rango –el andamiaje diplomático–, ya se han encargado de pulir los detalles para que los mandatarios se sienten para la foto, y pongan la firma. A lo sumo puede quedar algún punto suelto que se cierra en las últimas horas. Pero una cumbre para la cual dos líderes recorren casi medio mundo para darse la mano y pasan dos días juntos y termina en la nada misma es un cisne negro diplomático.

Fiel a su estilo, Trump apostaba a cerrar el acuerdo en ese "uno a uno" con Kim.

Al final, la cumbre solo dejó "reuniones muy buenas y productivas", según la vocera presidencial, Sarah Sanders, y el deseo de continuar las discusiones a futuro, sin más detalles.

Al colapso de las negociaciones se sumó el secretismo que acompañó a las conversaciones, y las versiones contradictorias que ofrecieron acerca del fiasco Washington y Pyongyang: Trump dijo que Kim pidió levantar todas las sanciones, pero el canciller del norcoreano dijo que sólo pidió un alivio parcial.

Por si eso fuera poco, Trump terminó defendiendo a Kim durante su conferencia de prensa por la muerte de Otto Warmbier, el estudiante estadounidense detenido más de un año en Corea del Norte por robar un póster de su hotel, quien regresó en coma a Estados Unidos tras una gestión oficial, a mediados de 2017, y murió poco tiempo después.

El proceso de desnuclearización quedó ahora bajo un manto de incertidumbre, frente al riesgo de que el traspié de Hanoi pueda llegar a reactivar las tensiones del pasado que llevaron a Trump a tildar a Kim de "Hombre Cohete", y al norcoreano a ponerle el mote de "Viejo Gagá" y llamarlo "desquiciado".

"Estoy preocupada por las consecuencias. ¿Se mantendrán abiertos los canales de comunicación, o nos dirigimos a otro período de negociaciones estancadas, o peor, de tensiones?", tuiteó Jean Lee, directora del Centro Wilson y experta en la península coreana.

Para Trump, el costo político del fracaso está magnificado por el complicado momento que atraviesa su presidencia. El tropiezo de Hanoi quedó magnificado por la destructiva comparecencia de Michael Cohen, exabogado personal de Trump, ante el Congreso, donde los demócratas han comenzado a desplegar una ofensiva sin cuartel contra el mandatario.

El testimonio de Cohen, que ofreció un retrato nefasto de Trump, a quien pintó como un criminal, mentiroso, corrupto e impune, y llamó "racista", "estafador" y "tramposo" hubiera quedado eclipsado, al menos por unas horas, ante un acuerdo entre Trump y Kim. Ya no. Estados Unidos se despertó con alertas en los teléfonos sobre el fracaso de la cumbre Hanoi. Y Trump cerró dos días para el olvido, coronados por un largo vuelo de regreso a casa.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.