Un gobierno en el que conviven varias fuerzas en tensión

En su primer discurso como presidente de Brasil Jair Bolsonaro propuso un "pacto nacional" para superar "la mayor crisis moral y ética de la historia" del país sobre la base de un programa ultraconservador en lo social y liberal en lo económico
En su primer discurso como presidente de Brasil Jair Bolsonaro propuso un "pacto nacional" para superar "la mayor crisis moral y ética de la historia" del país sobre la base de un programa ultraconservador en lo social y liberal en lo económico Fuente: AFP
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1 de enero de 2019  • 21:13

BRASILIA.- La llegada al poder, por vía democrática, de la ultraderecha en Brasil inicia una nueva etapa en la política de América Latina y abre un período de mucha incertidumbre en la región, que aún debate cómo posicionarse ante el fenómeno Jair Bolsonaro .

"Con Bolsonaro, toda la política de Brasil, tanto interna como exterior, se vuelve menos previsible que en el pasado porque en el interior del gobierno conviven tres grupos muy distintos que estarán en pugna constante y no se sabe quién terminará imponiéndose. Eso llevará a que haya poca coherencia y mucha volatilidad, lo que puede afectar mucho a toda América Latina", advirtió a LA NACION Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas.

Los tres "centros de poder" a los que el especialista se refiere son: los ideólogos "trumpistas", como el propio presidente, sus hijos políticos y el canciller Ernesto Araújo, que abogan por un alineamiento total con los Estados Unidos de Donald Trump , otro populista de derecha; los militares, encabezados por el ministro de Seguridad Institucional, el general Augusto Heleno, y el vicepresidente Hamilton Mourão, con una visión más estratégica, y los economistas neoliberales, representados por el superministro de Economía, Planificación, Industria y Comercio Exterior, que se subieron por oportunismo al carro de Bolsonaro, tras considerar que era el que mejores oportunidades ofrecía para aplicar reformas estructurales.

En los dos meses desde las elecciones, ya surgieron varios temas de fricción y conflicto entre estos grupos. La mudanza de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén, impulsada por los ideólogos, fue resistida tanto por militares como neoliberales; los primeros creen que la movida supondría un innecesario riesgo a la seguridad ya que pondría a Brasil en el radar de los extremistas islámicos que apoyan los reclamos palestinos sobre la Ciudad Santa, mientras que los economistas señalan que el país perdería importantes compradores de carne como son la mayoría de los países árabes, y el mercado israelí no compensa la pérdida.

Otro asunto que despertó las mismas tensiones internas fue el prometido endurecimiento de política hacia Venezuela . Los militares son más cautelosos, y los neoliberales no quieren que Brasil se involucre en un conflicto que pueda afectar el flujo comercial hacia países con posturas más moderadas hacia el régimen de Nicolás Maduro , como México y Bolivia .

Gestos de Jair Bolsonaro en la asunción Presidencial
Gestos de Jair Bolsonaro en la asunción Presidencial Fuente: Reuters

Ya si se trata del Mercosur , mientras los neoliberales priorizan la firma de acuerdos bilaterales para aumentar el comercio, los militares previenen que un distanciamiento del bloque sudamericano tendría un fuerte impacto en la cooperación con los vecinos en cuestiones de fronteras y lucha contra el tráfico de drogas y armas.

Por su parte, los ideólogos que buscan formar un bloque de gobiernos de derecha son conscientes de que una debilitación del Mercosur reduciría las chances de que el presidente Mauricio Macri –visto como un aliado natural– gane la reelección en octubre próximo.

"Mucho se dijo durante estos últimos meses, pero ahora habrá que tomar posturas firmes y la posición de Brasil en América Latina no está definida", resaltó a la nacion el experto en Relaciones Internacionales Mauricio Santoro, académico de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ).

Tampoco está definida en cuestiones más allá de la región, como la relación con China . Bolsonaro quiere reducir la dependencia con China, pero es impensable que Estados Unidos aumente considerablemente sus compras de materias primas a Brasil, con quien compite justamente en el área de commodities. O qué pasará con el clásico multilateralismo adoptado por la política exterior brasileña, que puede alejar a la Unión Europea de Brasilia en asuntos como la protección del medio ambiente o la migración internacional.

Aunque Bolsonaro despertó simpatías en otros líderes ultraderechistas, como la francesa Marine Le Pen , el húngaro Viktor Orban o el italiano Matteo Salvini, también ellos advirtieron que no comulgan con sus declaraciones a favor de la tortura y su nostalgia por la dictadura.

"El radicalismo de Bolsonaro puede resultar demasiado extremista incluso para los políticos europeos", opinó Santoro, quien no ve que el proyecto de "club" de populistas de derecha que pretende instalar en Europa el exasesor de Trump Steve Bannon vaya a abrazar de inmediato al nuevo mandatario. En todo caso, puede haber colaboración en una estrategia común de comunicación política, en la que unos aprendan de las experiencias de los otros.

En ese sentido, el efecto de Bolsonaro también se sentirá en América Latina en cómo hacer una campaña distinta, basada en las redes sociales, sin el apoyo de los medios de comunicación masivos.

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