Un insólito pedido en una región sin paz

Por Narciso Binayán Carmona
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17 de diciembre de 2001  

El mahatma Gandhi, probablemente la única figura de dimensión histórica en todo el siglo XX, dijo que Cachemira es "quizás el lugar de mayor valor estratégico de toda la India". Por su parte, su heredero político, Jawaharlal Nehru, indicó que, situada en el cruce de la Unión Soviética, China y Afganistán, "está íntimamente ligada con la seguridad y las comunicaciones internacionales de la India". En tanto, el premier paquistaní Zafrullah Khan señaló que "si Cachemira se une a la India, Paquistán, desde el punto de vista económico y estratégico, será un vasallo de la India o dejará de existir como Estado independiente".

Estas tres personalidades estaban directamente afectadas, pero una cuarta, Joseph Korbel, judío checo, funcionario internacional (y padre de Madeleine Albright) comentó que es "el barril de pólvora de Asia".

Con semejantes antecedentes, y sin contar dos guerras abiertas y una frontera de tregua en permanente combustión, resultó desconcertante que, hace dos meses, George W. Bush haya pedido a Islamabad y Delhi que procuraran moderar la disputa "durante nuestras actividades en Afganistán". "Puede crear problemas" a la guerra conducida por Estados Unidos en aquel país vecino, precisó.

Que dos países que han mantenido una paz armada desde la década del 40 por una región vital para ambos paren un conflicto que a nadie perjudica más que a ellos para facilitar operaciones militares de un tercero es -sería- algo totalmente inédito en la historia. Y es muy dudoso que en la vieja y tortuosa historia de la diplomacia mundial se haya hecho un planteo remotamente parecido.

Naturalmente que el llamado no tuvo eco alguno. Después de todo, ambos países tienen bombas atómicas y la India, el segundo país del mundo por su población, tiene tantos o más habitantes que Europa o Estados Unidos sumados.

Hacía -cuando Bush hizo su insólito pedido- dos semanas que un coche bomba había explotado ante la Legislatura de la parte de Cachemira incorporada a la India (1° de octubre).

En un primer momento se atribuyó el ataque al grupo Jaish-e-Muhammed (el Ejército de Mahoma). Su jefe es Maulama Masud Azhar y figura entre los identificados por Washington como cometiendo o apoyando actividades terroristas.

Décadas de guerra

En la forma que tenía cuando los ingleses lo incorporaron a sus dominios, Cachemira era 80% musulmana y el resto, hinduista o budista. El maharajá, Hari Singh, era hindú, y cuando el virrey lord Mounbatten le preguntó si se incorporaría a la India o a Paquistán, contestó: "A ninguno. Seré independiente". Luego cambió su postura y se decidió por la India.

Ello trajo la primera guerra (1947). Por la importancia de Cachemira se discutió en todo nivel y el planteo de la independencia habría sido apoyado por Estados Unidos. La segunda guerra fue en 1971. La India ha conservado el corazón del país, "el valle de oro", y Paquistán, los principados de Hunza, Gilgit, Nagar y Baltistán.

La opinión local se divide -como en 1947- entre partidarios de unirse a uno o a otro de sus dos grandes vecinos y los que proponen la independencia. Claro que ha quedado dividido entre ambos.

Naturalmente que no dejó de aparecer también allí una organización talibana (1999). A esto se añade el ataque suicida de la semana pasada contra el Parlamento indio en Delhi, con 12 muertos y 14 heridos graves. Se ha atribuido el atentado a guerrilleros musulmanes (partidarios de Paquistán), pero tanto el consejo de Muthida Jihadb como el gobierno de Islamabad han negado los cargos y el último condenó violentamente el atentado. Pero para la India la duda (o la certeza) sigue, y puede haber más violencia.

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