Un juez incómodo que siempre evitó la discreción

Luis Gómez
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10 de febrero de 2012  

MADRID.- A lo largo de 22 años de carrera judicial, Baltasar Garzón tuvo oportunidades suficientes como para incomodar a demasiada gente. Desde luego, entre sus potenciales enemigos hubo personalidades de los dos principales partidos políticos españoles, que un día lo abrazaron y al otro se sintieron perseguidos por él. Ese tránsito tan brusco del frío al calor, y viceversa, suele deparar malas consecuencias.

Nunca fue un personaje discreto y siempre se las ingenió (o se las ingeniaron otros) para que los temas candentes alcanzaran su despacho. Su biografía es tan extensa que apenas hay asuntos de importancia que no hayan pasado por sus manos, desde los primeros golpes a un narcotráfico que trataba de convertir a algunas regiones de España en una nueva Sicilia hasta el terrorismo puro, pasando por el terrorismo de Estado y sus derivados: el uso de fondos reservados.

Por supuesto, no podía dejar de lado la corrupción urbanística en todas sus formas.

Garzón llegó a exportar su prestigio fuera de las fronteras nacionales con otros casos no menos llamativos, léase por supuesto el del ex dictador chileno Augusto Pinochet, un intento de procesar al ex premier italiano Silvio Berlusconi y el pedido de detención del ex líder de Al-Qaeda Osama ben Laden.

Convertido Garzón en un personaje parecido a un justiciero de alcance internacional, se le reprochaba que, entre sus víctimas, no hubiera nadie perteneciente al gremio de los grandes capitanes de empresa.

Algunos creen que su agresividad menguó en asuntos turbios relacionados con las grandes instituciones bancarias del país, caso del BBVA y el Santander.

En 2010 fue suspendido cautelarmente por las dos causas que tenía abiertas en el Tribunal Supremo, una de ellas relacionada con los cobros recibidos del Santander durante su estancia en Nueva York, por lo que todavía no ha sido juzgado. La otra por declararse competente para investigar los crímenes del franquismo, caso que está listo para sentencia.

Sumario al franquismo

Su trayectoria siguió su curso siempre entre asuntos de notoriedad, como si su actividad fuera inagotable e imperecedera. Garzón parecía destinado a seguir siendo Garzón por los siglos de los siglos dado que fracasaban todos sus intentos de promocionarse a otras instancias más elevadas dentro de la Audiencia Nacional, del Supremo o del Tribunal Internacional de La Haya.

Por su historial, podría deducirse que a Garzón le faltaba un personaje en su currículum, un cromo para terminar la colección. Después de hacerles un escrutinio a la democracia y a sus alcantarillas, faltaba una revisión del pasado. Ese personaje era Franco.

Había saldado cuentas con mucha gente, pero nunca había tocado el territorio del dictador autóctono. A cuenta de la ley de la memoria histórica, de sus imperfecciones y de las demandas desatendidas de los familiares de las víctimas de miles de fusilamientos, Garzón quiso abrirle un sumario al franquismo.

Como su insomnio y su carácter le permiten una capacidad de trabajo notable, abrió esta causa en tanto y en cuanto ponía patas abajo al derechista Partido Popular (PP) a cuenta del "caso Gürtel".

A sus dos causas anteriores, se sumó el 25 de febrero de 2010 la admisión de una querella por prevaricación en la trama del "caso Gürtel", uno de los mayores escándalos de corrupción política de los últimos años en España, por la que finalmente ayer fue condenado.

Garzón vivió permanentemente acosado por los aliados de la parte afectada por sus sumarios. Es un hombre preparado para sentir la presión, como lo manifiesta en un libro ( El mundo sin miedo , 2005) que recoge sus pensamientos.

Pero en los últimos tiempos, se vio a demasiada gente convencida de que se acercaba el final. Fueron demasiados los que pensaron que Garzón ya no era necesario. No al menos para el poder político.

De los escritos de Garzón en su libro se deduce que es un hombre convencido de que vino al mundo a interpretar un papel y acepta el sacrificio que ello exige. Pero el problema ahora recae en si está preparado para vivir un final que no tenía previsto.

Causas abiertas

CASO DE CORRUPCIÓN EN EL PP

Grabaciones ilegales

Los abogados de varios imputados en el "caso Gürtel" (la financiación ilegal del PP) acusaron al juez de prevaricato después de que autorizara grabar en prisión conversaciones entre los abogados y los jefes de la red de corrupción.

CRÍMENES DEL FRANQUISMO

Prescripción del caso

Varios grupos ultraderechistas acusaron al juez de prevaricato en la instrucción de la causa por las desapariciones durante la dictadura de Franco. Según los querellantes, esos delitos habían prescripto. Para el juez, se trata de crímenes de lesa humanidad, imprescriptibles.

COBROS DEL BSCH

Cohecho y prevaricato

El Supremo le abrió una causa por haber rechazado una querella contra directivos del banco BSCH, que meses antes habían aportado fondos a Garzón para dar charlas en EE.UU.

Causas célebres

LOS CASOS DE ETA Y LOS GAL

Terrorismo y "guerra sucia"

Desde los años 80, el juez Garzón cobró fama por su persecución del terrorismo de ETA y de su entorno y por sus investigaciones sobre la "guerra sucia" librada por el Estado contra la banda terrorista a través de grupos parapoliciales (GAL).

EL CASO PINOCHET Y LA ARGENTINA

Justicia universal

La fama del juez trascendió las fronteras en 1998 cuando ordenó la detención de Augusto Pinochet por terrorismo, genocidio y torturas. El juez también instruyó causas contra represores argentinos, entre ellos, Adolfo Scilingo, que fue condenado en 2005.

EL CASO NÉCORA

El narcotráfico, al banquillo

Garzón dirigió varias operaciones contra el tráfico de drogas en Galicia. En el "caso Nécora", el juez desarticuló el clan de Laureano Oubiña, uno de los grandes capos de la droga en España.

EL PAIS, SL

El comunicado de Garzón

"Rechazo frontalmente la sentencia que me ha sido notificada en el día de hoy.

Lo hago por entender que no se ajusta a derecho, que me condena de forma injusta y predeterminada.

He trabajado contra el terrorismo, el narcotráfico, los crímenes contra la humanidad y la corrupción. Lo he hecho con la ley en la mano y en unión de fiscales, jueces y policía. En este trabajo, siempre he cumplido con rigor las normas, he defendido los derechos de los justiciables y de las víctimas en situaciones muy adversas.

Ahora y a lo largo de este procedimiento, mis derechos han sido sistemáticamente violentados, mis peticiones de defensa desatendidas, el juicio oral una excusa, cuyo contenido ha sido utilizado sólo contra mí, prescindiendo de los elementos favorables que me beneficiaban, para, con ello, poder dar forma a una sentencia que ya estaba anunciada desde hace meses.

Mi actuación en el denominado caso Gürtel, se ajustó a la ley y en su desarrollo, tomé todas las medidas para garantizar el derecho de defensa y la investigación de delitos muy graves relacionados con la corrupción, partiendo de los contundentes indicios y para evitar la continuidad delictiva de blanqueo de dinero de los jefes mafiosos que utilizaban, como ya lo habían hecho antes, a los abogados designados.

Se me ha impedido aportar las pruebas que lo demostraban y se ha prescindido de la implicación y participación de abogados en la trama.

La afirmación que se contiene en la sentencia para justificar el supuesto dolo de que "la inclusión de la cláusula previniendo el derecho de defensa dejando a un lado su efectividad, revela que sabía que su resolución afectaba a este derecho" es una aberración que contradice todo el sentido de la misma y se utiliza para eliminar la base de mi absolución. La sentencia no dice en ningún momento cual es el daño producido en el derecho de defensa y no lo dice sencillamente porque no existe. Lo inventa. Así mismo falta a la verdad cuando se dice que no se ejecutó la medida de salvaguardar dicho derecho, cuando personalmente me cuide de garantizarlo y así lo avalan las pruebas practicadas e ignoradas por el tribunal.

Esta sentencia, sin razón jurídica para ello ni pruebas que la sustenten, elimina toda posibilidad para investigar la corrupción y sus delitos asociados abriendo espacios de impunidad y contribuye gravemente, en el afán de acabar con un concreto juez, a laminar la independencia de los jueces en España.

Acudiré a las vías legales que correspondan para combatir esta sentencia y ejerceré todas las acciones que sean pertinentes para tratar de paliar el perjuicio irreparable que los autores de esta sentencia han cometido.

Madrid a 9 de febrero de 2012

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