Un levantamiento bajo la sombra de "chavistas" y "carapintadas"

El tono moralista y nacionalista recordó otras recientes asonadas militares en la región
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30 de octubre de 2000  

LIMA (AFP).- La sublevación de un batallón en el sur de Perú deslizó ayer la sombra de una ruptura en la cadena de mandos del ejército al estilo de las protagonizadas en su momento -con sesgos ideológicos diferentes- por el actual presidente venezolano, Hugo Chávez, y por los "carapintadas" de la Argentina.

La sublevación se produjo cuando el teniente coronel Ollanta Moisés Humala Tasso, comandante del Grupo de Artillería Antiaérea 501, se atrincheró con medio centenar de hombres en las minas de Toquepala y llamó a desconocer la autoridad del presidente Alberto Fujimori y a detener y juzgar al ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos por llevar al país a una crisis "moral, política y social". El militar amotinado reivindicó también la figura del general Juan Velasco, que encabezó un gobierno de facto nacionalista apoyado por la izquierda entre 1968 y 1975.

El tono de manifiesto y esas declaraciones parecen vincular a Humala más con los "chavistas" venezolanos que con los "carapintadas" que en los ochenta se levantaron para pedir una amnistía para los militares juzgados por violaciones de los derechos humanos durante la última dictadura argentina.

No pasó inadvertido en Lima que la rebelión se produjo a menos de 24 horas del golpe de timón de Fujimori, que en una audaz movida destituyó a la cúpula de las fuerzas armadas para iniciar una purga gradual de generales colocados por Montesinos en cargos clave durante los últimos seis años.

El analista en temas militares Carlos Tapia señaló que sólo queda ser perspicaz ante la falta de información. "Pero creo que Humala podría ser, por su lenguaje, un auténtico chavista, aunque no descarto que sea un instrumento de generales cercanos a Montesinos y aparezca como un "carapintada digitado"", dijo.

Tapia destacó que llama la atención que la rebelión haya ocurrido en una base militar que se halla en la tercera región militar de Perú, comandada por el general Abraham Cano, amigo de Montesinos y compañero de promoción del ex asesor de Inteligencia cuando éste estuvo en el ejército.

Tampoco se puede dejar de lado la posibilidad de que la revuelta sea producto de una ingenuidad motivada por circunstancias personales, teniendo en cuenta que un hermano del comandante Humala fue separado de la institución semanas atrás.

Señal de desestabilización

En medios políticos, Alejandro Toledo, ex candidato presidencial opositor y líder de Perú Posible, denunció la actitud del comandante, por considerar que agudiza la crisis política y desestabiliza el país.

No obstante, varios analistas creen que Toledo podría haber atizado indirectamente la rebelión al criticar un día antes los cambios de la cúpula militar por considerar que "todo es un truco" e insistir en que Montesinos y Fujimori siguen siendo socios en el poder.

Tapia expresó: "Los cambios realizados por Fujimori al remover a los jefes de la armada, la fuerza aérea y el ejército son cambios importantes, aunque en el ejército la cosa no es tan decisiva para salir de los hombres ligados a Montesinos, porque no es fácil desmontar en 24 horas una red tendida y urdida desde hace más de seis años.

"Fujimori se ha movido con mucha audacia y sagacidad para contrarrestar la correlación "montesinista", es un mérito suyo iniciar estos cambios", reconoció el analista, que es normalmente crítico del régimen.

El levantamiento parece condenado al fracaso, dado que se registra total calma en el resto de las principales guarniciones de Perú, luego de la orden del ejército de sofocar la sublevación "para salvaguardar la estabilidad política y social del país".

Sin embargo, al margen del desenlace de la rebelión, la acción de Humala polarizó a los pobladores que, por medio de diversas emisoras radiales, respaldan su acción porque "comparten el sentimiento, a pesar de reconocer que se cometió delito de sedición".

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