Un líder al borde del abismo

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4 de diciembre de 2001  

JERUSALEN (DPA).– Tras los atentados terroristas que este fin de semana sacudieron a Israel, el líder palestino Yasser Arafat es para la mayoría de los israelíes hombre muerto, al menos políticamente.

Incluso los comentaristas más moderados de la prensa de Israel expresaban ayer su furia por los atentados del fin de semana y coincidían en su exigencia: “¡Arafat tiene que irse!”.

Ellos son unánimes en su análisis: Arafat, que en 1994 recibió el Premio Nobel de la Paz por su disposición al compromiso y amplitud de miras políticas, está ahora, 15 meses después del comienzo de la intifada, al borde del abismo político.

Según la prensa, el político, de 72 años, ha permitido que Israel y su población convirtieran el disperso territorio palestino en una ruina política y económica. Y ahora Arafat lucha por la mera supervivencia política. En este sentido, la búsqueda de un acuerdo pacífico con Israel y la declaración de un Estado palestino son cuestiones que quedaron aplazadas.

Arafat, que siempre se ha pronunciado en favor de la “paz de los valientes”, pero que en los últimos tiempos apenas ha hecho algo para lograrla, parece haberse decidido a actuar rápidamente ante el peligroso cariz que para él están tomando los acontecimientos, dijo ayer la prensa israelí.

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