Un lujoso casino, la última paradoja de la Caracas chavista

En medio de la crisis, la apertura que anunció Maduro en un icónico hotel se suma a la aparición de autos de alta gama y tiendas de productos importados
En medio de la crisis, la apertura que anunció Maduro en un icónico hotel se suma a la aparición de autos de alta gama y tiendas de productos importados Fuente: Archivo
Daniel Lozano
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19 de enero de 2020  

CARACAS.- El chavismo quiere que Caracas sea como Montecarlo o Las Vegas, poco importa el escenario imposible que la rodea. A las Ferrari, los Porsche, los restaurantes de lujo, las discotecas cool y los "bodegones" repletos de productos importados de Miami, aparecidos por sorpresa en los últimos tiempos, se suma ahora un casino socialista en el emblemático Hotel Humboldt. Esta joya de la arquitectura venezolana, el edificio más alto de la capital, se levanta imponente por encima de los 2000 metros, aupado a la cima de El Ávila. Como si se tratara de un espectador privilegiado de semejante tragedia.

"En el Waraira Repano [nombre revolucionario de El Ávila] se va a abrir un casino internacional de apuestas lícitas para que el que quiera venir a apostar lo haga", sorprendió Nicolás Maduro a su audiencia. En Venezuela nadie olvida que Hugo Chávez cerró los casinos y bingos entre 2007 y 2012, lo que dejó sin empleo a más de 100.000 personas. En aquellos tiempos, el "comandante supremo" persiguió estos "antros de corrupción y lavado de dinero".

Estas casas de apuestas, "frecuentadas por personas de clase alta", cerraron, no así la prostitución y la venta de drogas, que viven un nuevo rebrote gracias a la dolarización de facto de los últimos meses.

En paralelo, casinos clandestinos, propiedad de prohombres de la revolución, abrieron sus puertas tras la clausura de Chávez y engordaron los bolsillos de los más avispados.

El casino del Humboldt recuerda las casas de juego a las que la dictadura del cubano Fulgencio Batista favoreció antes de la revolución castrista, que tantas películas y leyendas protagonizaron. En la versión socialista del siglo XXI solo se podrá pagar con la criptomoneda petro, euros, yuanes y dólares, lo que impide a más del 80% de los venezolanos acceder a tan exclusivo lugar. Un teleférico, también rehabilitado con años de retraso, une la ciudad con la cima de El Ávila.

Se trata de un casino abierto a los mismos billetes verdes que por millones se jugaron en las míticas salas de los hoteles habaneros del Capri, Riviera y Nacional, antes de que Fidel Castro los cerrara. "Llegó el comandante y mandó a parar", como dice la canción tantas veces llorada.

El negocio que la revolución bolivariana pondrá en marcha en breve corona la burbuja mínima de Caracas, concentrada hasta ahora en tres o cuatro calles y que abastece a los famosos "enchufados" (chavistas y empresarios boliburgueses, enriquecidos por su cercanía al poder).

Los expertos economistas aseguran que parte de esta ensoñación económica se sostiene gracias al blanqueo de divisas. "Al mejor estilo de mafias internacionales, ahora descaradamente, y obviando las restricciones de Chávez, usará el juego como una gran lavadora de dinero", acusó el diputado Ivlev Silva.

El gobierno reinauguró el Hotel Humboldt en 2018 y desde entonces se convirtió en uno de los paraísos capitalinos de la boliburguesía local a pesar de que todavía no funciona como un hotel de verdad, según confirmó a LA NACION una agencia local de viajes.

Joya

En la pasada Navidad, las rumbas (fiestas) de "enchufados" que se organizaban allí eran seguidas desde la ciudad gracias al juego de rayos de luz de múltiples colores. El Humboldt es por decreto un hotel de siete estrellas, como el Burj Al Arab de Dubai. Esta joya arquitectónica se levantó en tiempo récord en 1956. Eran otros tiempos en Venezuela.

Anteanoche, tras conocerse el decreto de Maduro, el hotel se veía solitario, con las luces apagadas. Solo el bar 1956, perteneciente a la estación del teleférico, permanecía abierto, donde se servían tequeños de queso y se tomaban algunos tragos. Los otros locales, que venden frutillas con crema, estaban cerrados.

En el país petrolero de 2020 el gobierno dio un giro a la economía, de los controles férreos a la explosión de ultracapitalismo al estilo chino solo para privilegiados.

"Los ingresos del casino irán al Estado, a la educación y a la salud", profirió Maduro durante su mensaje al país. El anunciado cobro a los servicios públicos, hasta ahora casi gratuitos pero con fallas constantes, también esconde una reforma para sustituir al bolívar por el petro.

"Que no se rezaguen las tarifas de ningún servicio, es un error. El pueblo quiere pagar sus servicios y recibir buen servicio. Ahí tienen que estar las tarifas, garantizadas mes por mes", añadió el líder revolucionario para constatar lo que percibe el ciudadano en los últimos meses.

Maduro se atrevió incluso a vaticinar que en el futuro Venezuela tendrá la mejor internet del mundo y que algún día será "gratuita para el pueblo". En la actualidad, solo Turkmenistán tiene un servicio más lento que el venezolano.

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