Un masivo apagón paraliza a Venezuela y desata otra guerra de acusaciones

Un local de comidas rápidas, a oscuras en un shopping del centro de Caracas, afectado por un corte de energía que se extendió por más de 24 horas
Un local de comidas rápidas, a oscuras en un shopping del centro de Caracas, afectado por un corte de energía que se extendió por más de 24 horas Fuente: Reuters
El corte afectó a 22 de los 23 estados; el gobierno de Maduro dijo que se trató de un "sabotaje" y de una "agresión deliberada"; para la oposición es incompetencia
Daniel Lozano
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9 de marzo de 2019  

CARACAS.- Un gran apagón nacional oscureció Venezuela durante al menos un día, cumpliendo así los peores augurios de expertos y trabajadores del sector, algo que no es novedad en el país petrolero. La falla, la mayor de su historia, comenzó a multiplicarse antes de las 17 de anteayer y, como si se tratara de un demoledor efecto dominó, afectó las comunicaciones, el transporte, los hospitales, el servicio del agua y casi toda la vida ciudadana.

Todavía ayer el servicio eléctrico iba y venía, con encendidos intermitentes y apagones por zonas, decidido a prolongar una jornada que parece de otro siglo y que los venezolanos jamás olvidarán. Vuelos suspendidos, negocios cerrados, sin semáforos, un vía crucis que al cierre de esta edición comenzaba a diluirse con el restablecimiento parcial del flujo eléctrico, que se celebraba con júbilo. Solo en Caracas, miles de ciudadanos regresaron a sus hogares mentando su mala suerte y recorriendo las oscuras autopistas y las calles, una odisea más en la ciudad más violenta del planeta.

"Es inexcusable ante una demanda tan baja (menos población y sin altas temperaturas). La situación del sistema eléctrico venezolano es tan precaria que de aquí en adelante otro apagón nacional es una posibilidad con crecientes posibilidades de repetición", adelantó desde el primer minuto el experto José Aguilar. Los hechos se encargaron de darle la razón.

El apagón afectó prácticamente a toda Venezuela , con cortes en 22 de los 23 estados y en la capital. El subte no funcionaba y los transportes públicos, ya debilitados por la crisis, colapsaron desde el primer momento. En algunas zonas de la capital estallaron las cacerolas, aunque el grito que más se escuchó durante el megapagón es ese que cita a la madre de Nicolás Maduro y que se ha convertido en una especie de consuelo nacional.

"En el 50% de los hospitales no funcionan las plantas eléctricas", recordó el presidente encargado Juan Guaidó . Las investigaciones del Parlamento elevan a 79 las muertes que se habían producido previamente en los centros médicos por la repentina falta de luz, "y lamentablemente esa cifra crece hoy".

El último apagón en el Hospital Clínico Universitario, el más importante del país, había provocado tres muertes. El gobierno acusó a un supuesto comando terrorista de haberlo provocado, pero el director del centro fue cesado a los pocos días. Y la cuenta siguió. Marielsi Aray, una joven de 25 años ingresada en terapia intensiva, murió ayer luego de que los equipos que la mantenían respirando se detuvieron.

La oposición, que culpó a la incompetencia del gobierno en la gestión, había convocado por adelantado una protesta para hoy, que se llevará a cabo con un país todavía convulsionado por este shock eléctrico. Contingentes policiales y de la Guardia Nacional se desplegaban anoche por la capital.

El gobierno bolivariano reaccionó de inmediato, pero solo lo hizo para protegerse con la propaganda. El general Luis Motta Domínguez, ministro de Electricidad, acusó a la "guerra eléctrica" de embestir contra la central del Guri, que sin embargo está militarizada desde hace años. Nicolás Maduro y sus ministros se dedicaron a perseguir fantasmas en vez de acometer una operación para combatir los efectos del apagón. Y así fueron añadiendo culpables, desde el "imperio" hasta el senador republicano Marco Rubio, de origen cubano y fuertemente crítico del chavismo.

Agresión

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, calificó al apagón de "agresión deliberada" por parte de Estados Unidos y anunció un "despliegue de seguridad" de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), aunque no dio más detalles. "Una agresión que sin duda ha sido preparada, deliberada, bien delineada, como bien lo sabe hacer el imperio norteamericano", dijo.

Desinversión, falta de mantenimiento, desfalcos y una pésima gestión, según la organización Transparencia Venezuela, jalonan los 20 años de gestión eléctrica de la revolución. Los racionamientos y las compras impulsivas de equipos eléctricos a Cuba y a países africanos no han conseguido recuperar un sistema nacional que, al igual que la industria petrolera, eran orgullo del país por su eficacia.

Trabajadores de Corpoelec, la estatal eléctrica, lo advirtieron hace dos semanas con tanta vehemencia que dos de ellos fueron jubilados de forma prematura. También lo hizo la prensa local, que a fines del año pasado reveló que al menos tres de las 20 turbinas de la central eléctrica del Guri, una de las mayores del mundo, estaban paradas y que repararlas llevaría años. Según el llamado Comité de Afectados por los Apagones, durante los seis primeros meses de 2018 se produjeron 16.000 interrupciones del servicio eléctrico.

Hace solo una semana, Mérida, una de las ciudades más importantes del país, sufrió un corte eléctrico durante 24 horas. Apagones intermitentes se repiten a menudo en los estados fronterizos Táchira y Zulia, que suma siete horas a oscuras los fines de semana.

Nadie está a salvo del descalabro eléctrico, ni siquiera Maduro, quien en un golpe de realidad sufrió en febrero dos cortes eléctricos durante una conferencia de prensa en el Palacio de Miraflores. El segundo incidente se prolongó varios minutos, lo que provocó el enojo presidencial, que primero descargó su bronca con su ministro para más tarde sumar una nueva conspiración a la interminable lista que jalona su mandato.

La mayor parte de Caracas y del país permaneció cerrada ayer o a medio gas. Solo los negocios con plantas eléctricas abrieron sus puertas, aunque también un buen número de trabajadores no pudo llegar hasta sus centros laborales por las limitaciones en el transporte.

El apagón afectó también al vecino estado brasileño de Roraima, cuyo aprovisionamiento energético depende del Guri, por lo que las autoridades tuvieron que activar desde el jueves sus cinco termoeléctricas para suplir la energía.

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