Un opositor será el nuevo presidente de Austria

Triunfó un socialdemócrata por primera vez en 18 años
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26 de abril de 2004  

VIENA.- El candidato socialdemócrata Heinz Fischer se impuso ayer en las elecciones presidenciales austríacas a la conservadora Benita Ferrero-Waldner, que contaba con el respaldo del polémico líder ultraderechista Joerg Haider.

El triunfo de Fischer, que obtuvo el 52,4 por ciento de los votos -contra el 47,6 por ciento de su rival del Partido Popular-, significa que los socialdemócratas volverán a ocupar la presidencia después de 18 años. La participación electoral fue aproximadamente del 70 por ciento.

Tras una campaña electoral sin demasiado brillo y pese a que el rol del presidente es mayormente simbólico, el resultado de los comicios es considerado un indicador del descontento de la ciudadanía hacia las políticas de ajuste del gobierno conservador del primer ministro Wolfgang Schuessel, en el que Ferrero-Waldner se desempeña desde 2000 como titular de la cartera de Relaciones Exteriores.

Además, la victoria socialdemócrata parece confirmar la tendencia europea que se inició con la victoria, el mes pasado, del socialista José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones generales de España, en las que la desaprobación de la guerra en Irak por parte de la población jugó un papel clave.

También en Austria, la propuesta de Ferrero-Waldner de que el país abandone su larga tradición de neutralidad causó rechazo entre los votantes y ayudó a Fischer, que a lo largo de la campaña sostuvo que la posición austríaca no es negociable, aunque propuso un "pacto de solidaridad" con Europa que podría incluir algún tipo de ayuda militar.

Las promesas electorales de Fischer, de 65 años, abogado y, en la actualidad, vicepresidente del Parlamento, se centraron esencialmente en cuestiones internas, como la inclusión de la juventud y el sistema de seguridad social, mostrando un claro compromiso de mantener el estado de bienestar.

Por su parte, Ferrero-Waldner, que si hubiera resultado elegida habría sido la primera mujer en ocupar la presidencia austríaca, sostuvo que su vasta experiencia le permitiría promover mejor los intereses del país en el exterior.

Haider, fundador y ex líder del ultraderechista Partido de la Libertad, respaldó a Ferrero-Waldner, e incluso le regaló un cerdo vivo como amuleto de la buena suerte durante un acto electoral, luego de que su agrupación decidió no presentar un candidato propio. El actual gobernador de la provincia de Carintia ha sido el centro de numerosas controversias por sus comentarios antisemitas y xenófobos.

Tras reconocer la derrota, Ferrero-Waldner, de 55 años, atribuyó su mal desempeño electoral a la relativamente baja participación ciudadana y anunció que no dejará su puesto en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Fischer, que asumirá el cargo el 8 de julio próximo como sucesor de Thomas Klestil, indicó que renunciará a su partido para que la suya sea una presidencia sin compromisos partidarios.

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