Un plan de paz de alto riesgo político para Bush

No podrá evitar involucrarse
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2 de mayo de 2003  

WASHINGTON.- La demorada publicación anteayer del plan para crear un Estado palestino, lado a lado con Israel, conduce a George W. Bush a una participación directa en el esfuerzo de paz en Medio Oriente, y lo llevará a tomar algunas decisiones difíciles que el mandatario ha evitado por un año.

Al comprometerse a resolver el conflicto, a menudo intratable, Bush debe abordar las exigencias antagónicas de dirigentes árabes y de su propia base política. Los partidarios de los palestinos buscan que Washington presione más a Israel y los partidarios conservadores de Bush, pensando en las elecciones, no quieren que dañe a Israel.

La delicadeza de esta situación política -doméstica e internacional- forzará al secretario de Estado, Colin Powell, a presionar a los palestinos para que desarmen a grupos de militantes, la semana próxima, en su visita a Israel. También tendrá que convencer a los israelíes de que relajen las penurias de los palestinos en Cisjordania y Gaza.

Precisamente ésos son los pasos que el gobierno de Bush ha tratado de poner en marcha antes, pero sin éxito. Con todo, existen tres aspectos diferentes hoy en día, según funcionarios estadounidenses. El primero es el nuevo panorama de Medio Oriente tras la caída de Saddam, el enemigo de Israel. En la Casa Blanca creen que la victoria le da a Bush nueva influencia en la región.

En segundo lugar, está la estrategia de la "hoja de ruta". Trazado por Estados Unidos con la UE, Rusia y la ONU, el plan presenta un frente unido para impedir que los palestinos pongan a una de las partes en contra de la otra. El tercer factor radica en la relación que Bush tiene con los países árabes, que le han pedido por más de un año que se involucre en Medio Oriente.

Ahora, asesores de la Casa Blanca afirman que Bush planea acercarse a estas naciones árabes. Washington quiere que sus dirigentes convenzan al gobierno palestino de Abu Mazen de que deje de apoyar a grupos terroristas.

Powell está por visitar Siria y después el Líbano esta semana. Más adelante en el mes, viajará a otros países árabes y a Israel. Pese a las recientes advertencias a Damasco, hay una línea de pensamiento en el gobierno estadounidense que estima que Siria podría regresar a su prometedor papel como uno de los socios en un acuerdo con Israel, rol que insinuó en los 90.

El mayor desafío

Sin embargo, la segunda etapa de la gira de Powell por el mundo árabe -su visita, a fin de mes, con Arabia Saudita, Jordania y Egipto- será más difícil.

La Liga Arabe respalda a la Autoridad Nacional Palestina con cientos de millones de dólares en subvenciones anuales y el razonamiento de la administración Bush es que esa influencia financiera puede convencer a los palestinos de renunciar a los atentados, por el bien del progreso hacia un Estado palestino. Pero funcionarios estadounidense reconocen que no se puede lograr ningún avance sin que Israel emprenda medidas enfocadas a fortalecer a Mazen como una alternativa a Yasser Arafat.

Una decisión final para Bush es designar o no a un enviado para negociar la paz en Medio Oriente. Por un lado, esto demostraría a la región que está comprometido con producir un acuerdo. Pero, por el otro, Bush ha criticado abiertamente a Bill Clinton, precisamente por dicho involucramiento.

Pero más allá de los resultados del viaje de Powell a la región, hay muy pocas probabilidades de que Bush pueda evitar el tema. De igual modo, existen demasiadas personas exigiendo que siga involucrado, sin importar cuál sea el riesgo político.

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