Un pretencioso llamado a la rebelión sin chances de futuro

Ramiro Pellet Lastra
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30 de agosto de 2019  

Las armas nunca se silenciaron. Desde las remotas regiones de la sierra, grupos que ya ni siquiera se molestaban en llamarse revolucionarios se reorganizaron después de la desbandada que significó la firma de los acuerdos de paz, hace tres años, que pusieron fin al conflicto de medio siglo entre las FARC y la sociedad que decían representar.

Otros muchos guerrilleros que al principio abrazaron los acuerdos se volcaron más tarde a la selva, donde se sentían más seguros. Estaban desencantados de cómo se estaba desarrollando el proceso y por lo que entendían como falta de voluntad del gobierno para cumplir con lo pactado.

El fin de la clandestinidad representaba exponerse a la muerte a cara descubierta, denunciaban, dados los continuos asesinatos de excombatientes y líderes sociales. También cuestionaban la falta de apoyo a las decenas de cooperativas que se crearon en el país para su reconversión a la vida civil.

Con el telón de fondo de estos grupos de bandoleros y decepcionados, surgieron ayer, de lo más inhóspito de la sierra, las figuras de tres exlíderes de las FARC que anunciaron a voz en cuello que de ahora en adelante lucharán todos contra la tiranía del Estado.

La Fundación Paz y Reconciliación (Pares) había advertido el día anterior que los grupos disidentes de las FARC que se volcaron de entrada al crimen organizado -sobre todo al lucrativo negocio del narcotráfico- y los exguerrilleros que dejaron lentamente el proceso de paz estarían reuniendo fuerzas.

"La información que tenemos es que se está juntando la disidencia política y armada. Eso da la posibilidad y el riesgo hacia el año entrante de la conformación, otra vez, de un grupo guerrillero en Colombia distinto del ELN", dijo el director de Pares, León Valencia.

Y eso fue lo que anunciaron 24 horas después los tres protagonistas del video difundido en YouTube, la presentación en sociedad del triunvirato selvático presidido por Iván Márquez, exnúmero dos de las FARC y principal negociador de los acuerdos en La Habana .

Márquez habló de "la trampa, la traición y la perfidia" del gobierno por no haber cumplido sus promesas, lo que los "obligó" a retomar las armas. El objetivo, aclaró, será la "oligarquía excluyente y corrupta, mafiosa y violenta".

¿Pero hasta dónde llegarán en su ambición redentora? El anuncio de Márquez y compañía causó más indignación que sorpresa entre los colombianos. Lo sabían los servicios de inteligencia. Lo sabían los periodistas que siguen el tema. Lo sabían las ONG como Pares.

No irán demasiado lejos, según destacó a la nacion la politóloga colombiana Laura Gil, que los ve más como tres arribistas que como tres salvadores. "Tienen la ambición de reconstruir un proyecto, en el fondo criminal, bajo la bandera política representando a la disidencia armada, y no está claro que puedan hacerlo", señaló.

En este momento hay 23 grupos disidentes armados de las FARC, distribuidos en 85 municipios de Colombia, que suman entre 1800 y 2300 hombres en armas. El objetivo es incorporarlos a todos.

Pero el anuncio pareció adelantarse a los hechos, si es que algún día lo logran. Aun si reúnen unos cuantos seguidores detrás de sus consignas, "no van a tener ni el alcance geográfico ni a convertirse en lo que fueron las FARC, ni siquiera el ELN", un grupo mucho menos numeroso, afirmó Gil.

El diario El Tiempo, de Bogotá, indicó en un análisis que el ELN, el grupo armado ilegal más activo en Colombia, no necesariamente estaría interesado en sumarse a un proyecto de los exmilitantes de las FARC, más allá de "escenarios locales de unión de recursos y objetivos". Los propios excompañeros en la cúpula de las FARC le dieron la espalda al llamado a las armas de los tres mosqueteros. Desde el mismo partido político de la vieja guerrilla, llamado Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, se distanciaron de lo que calificaron, para despejar dudas, de delirio.

"Proclamar la lucha armada en la Colombia de hoy constituye una equivocación delirante", señaló el partido en un comunicado que presentó Rodrigo Londoño, alias Timochenko, antiguo número uno de las FARC y actual senador nacional. "Los exguerrilleros y exguerrilleras que habíamos dejado las armas lo hicimos con el profundo convencimiento de que la guerra había dejado el camino", agregó Timochenko.

En lo político, entonces, los tres comandantes vestidos de verde no suman mayores simpatías. En lo militar, según destacó Laura Gil, no representan ningún desafío al Ejército. Pero dejaron al desnudo, eso sí, lo mucho que queda por recorrer en el proceso de paz.

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