Un rabino argentino cree que se avanzó más en la reconciliación

Positivo: Mario Ablin resaltó la línea aperturista que ha trazado Juan Pablo II en su papado y se opuso a una disculpa institucional.
Positivo: Mario Ablin resaltó la línea aperturista que ha trazado Juan Pablo II en su papado y se opuso a una disculpa institucional.
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24 de marzo de 2000  

JERUSALEN (De una enviada especial).- Mario Ablin, rabino argentino de corriente conservadora que vive en esta ciudad hace más de veinte años, vicepresidente de la Casa Argentina de esta ciudad, consideró ayer el pronunciamiento del Papa en el Museo de Yad Vashem como "muy positivo". "Creo que estamos avanzando en forma notable", dijo a La Nación .

A diferencia de los sectores que lo criticaron, a Ablin le pareció un buen discurso, que continúa con la línea aperturista que trazó Juan Pablo II desde el comienzo de su papado con respecto a la revalorización de la herencia tradicional judía.

"Personalmente, no estoy de acuerdo con los sectores que pretenden una disculpa institucional por parte de la Iglesia Católica", sostuvo. "Creo que en perspectiva es una continuación de ese cambio drástico, suma de elementos graduales, de la actitud de la Iglesia Católica con el judaísmo", agregó.

¿Un cambio revolucionario? "No, porque la actitud del Pontífice es prudente, sistemática y gradual".

Al interpretar el texto ante La Nación , Ablin consideró en primer lugar "muy significativo" que el Papa utilizara el término hebreo "Shoah" porque para los judíos es una palabra cargada de mucha emoción, a diferencia de "Holocausto", que es un término más genérico. "Al hablar de Shoah, demuestra una actitud de empatía y, además, se pone a él mismo como testigo", explicó.

Homenaje a los judíos

También, que hablara de un "homenaje a millones de judíos", porque viene a considerar el Holocausto algo exclusivamente ligado al pueblo judío. "Hay quienes pretenden universalizar el término para aplicarlo a situaciones que nada tienen que ver con el exterminio nazi, sin hablar de los que lo niegan", apuntó.

Ablin elogió también el hecho de que el Papa no se quedó en cosas abstractas, sino que dio ejemplos concretos, al mencionar Auschwitz, campo de concentración en el cual estuvo.

Además, que el Papa hablara del Holocausto como una idea de un recuerdo orientado a la acción: "Elabora teológicamente la Shoah, convirtiendo el recuerdo de esa tragedia en un generador de compromiso hacia el futuro, hacia la acción moral, para evitar que el mal prevalezca".

Para Ablin, que trabaja para promover las relaciones interreligiosas, otro punto importante fue que el Santo Padre afirmó que los judíos y los cristianos comparten un "patrimonio común". Algo que dejó claro desde el comienzo, al recitar un salmo, "que es común dentro de las Escrituras para ambas tradiciones religiosas".

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