Un rascacielos de Nueva York, el paraíso de los súper ricos

Un piso en el edificio residencial más alto de la ciudad cuesta entre 45 y 90 millones de dólares; millonarios de todo el mundo ya hicieron su reserva
Alexei Barrionuevo
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20 de septiembre de 2012  

NUEVA YORK.– Muy pronto, la torre de 300 metros que están construyendo en el centro de Manhattan, llamada One57 , podrá jactarse de ser el edificio residencial más alto de Nueva York. Pero sin que sus herméticos futuros residentes hagan ningún alarde, la nueva torre también viene a constituir una nueva categoría: el Club Global de los Mil Millones.

Todos los compradores de los nueve pisos más altos ya vendidos –departamentos que ocupan todo el piso, entre ellos dos dúplex en construcción por valor de 90 millones de dólares cada uno– tienen fortunas por más de 1000 millones de dólares, reveló esta semana Gary Barnett, presidente de Extell Development Company, la desarrolladora inmobiliaria del edificio. El precio de los otros siete departamentos oscila entre los 45 y los 50 millones de dólares.

El Club Global de los Mil Millones tiene varios socios estadounidenses, al menos dos compradores chinos, un canadiense, un nigeriano y un británico, según Barnett. Y los agentes que vendieron departamentos del edificio, ubicado en el número 157 de West 57 St. dijeron que algunos de los flamantes propietarios integraban la lista de "multimillonarios prominentes de la revista Forbes".

Desde fines del año pasado, en el segmento premium del mercado inmobiliario neoyorquino se vienen registrando ventas astronómicas que no parecen condecirse con la realidad. El boleto firmado en marzo por un dúplex de más de 1000 metros cuadrados en los niveles 89 y 90 de la torre One57, vendido en 95 millones de dólares, desbancó del primer lugar al penthouse de 88 millones de dólares de la hija de un multimillonario ruso, ubicado en el número 15 de Central Park West. En junio, Steve Wynn, magnate de casinos de Las Vegas, pagó 70 millones por un penthouse en dúplex en los últimos pisos del Ritz-Carlton.

Lo que también genera sorpresa es la fabulosa acumulación de fortunas en la torre One57, un emprendimiento que costó 1500 millones de dólares.

"La masa de dinero reunido en este edificio no tiene precedente", dijo Jonathan Miller, presidente de Miller Samuel, una tasadora inmobiliaria. "A pesar de los problemas económicos, esta gente está invirtiendo en propiedades como nunca había ocurrido."



Ver One 57 en un mapa más grande

Desde que las unidades se pusieron a la venta, en noviembre pasado, Extell ya firmó boletos por 1000 millones de dólares. De los 92 departamentos del edificio, alrededor de 40 siguen todavía disponibles.

La cuota de ingreso al club supera ahora los 50 millones de dólares que cuestan los departamentos de piso completo aún disponibles, dijo Barnett.

La semana pasada, cuando Extell brindó su informe con una visita exclusiva para experimentar la vista de 360 grados de la que gozarán los propietarios, resultó fácil entender los atractivos.

El ascensor de construcción tardó seis minutos para subir los 260 metros hasta un departamento en el piso 85. Pero según fuentes de la empresa, los tres elevadores para residentes tardarán 30 segundos en llegar hasta la cima. El departamento de 580 metros cuadrados fue adquirido por un norteamericano que ya es dueño "de algunas de las mejores propiedades inmobiliarias del mundo", incluyendo dos "lugares muy emblemáticos de Nueva York", dijo Nikki Field, de Sotheby’s International Realty, la agencia que representó al comprador.

Por el momento, el departamento no es más que paredes desnudas y hormigón. Allí donde estarán las ventanas de piso a techo, por el momento sólo hay una red de protección anaranjada.

El edificio parece casi centrado con el extremo sur del Central Park. Desde el living principal del departamento, el parque parece extenderse como una enorme alfombra verde. Si el día está despejado llega a verse hasta el Bronx. Hacia el Este, se ven los aviones que despegan y aterrizan en LaGuardia o el aeropuerto JFK. El océano Atlántico se atisba en el horizonte. Hacia el Noroeste, alcanza a verse la suave curva del río Hudson. Y más cerca, puede verse la terraza con césped del penthouse de 88 millones de dólares de la hija del multimillonario ruso.

Hacia el Sur, un residente parado en el baño, tendrá una vista del Empire State, del complejo del World Trade Center y de la Estatua de la Libertad, por no hablar de los carteles electrónicos de Times Square.

Traducción de Jaime Arrambide

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