Un referente deportivo, más allá del fútbol

Cómo se preparan Brasil y Río de Janeiro para albergar al Mundial en 2014 y, dos años más tarde, a los Juegos Olímpicos; el gigante busca lucirse y consolidar su expansión económica en el período previo a las citas máximas del deporte internacional
Fernando Czyz
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10 de diciembre de 2009  • 03:05

Un trabajo a conciencia, una proyección a largo plazo y una apuesta a futuro con inversión económica, infraestructura y formación le permitió a Brasil consolidarse como el referente deportivo de la región. El reconocimiento del mundo deportivo no tardó en llegar y, luego del desafío continental de organizar los Juegos Panamericanos en Río de Janeiro en 2007, la FIFA y el Comité Olímpico Internacional le brindaron la responsabilidad de ser sede del Mundial de Fútbol en 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016 en la cidade maravilhosa .

Los desafíos económicos, sociales, políticos, de seguridad, infraestructura y deportivos confluirán en los próximos seis años. La ambigüedad del ciudadano brasileño, que ya tuvo sus primeras expresiones tras la confirmación de la sede olímpica de Río para 2016, fluctuará entre el optimismo y el exitismo nacionalista frente a momentos de pesimismo y crítica extrema, tal como lo explicó a canchallena.com el sociólogo carioca Ronaldo Helal .

Festejar en casa, una deuda futbolística pendiente

A los efectos de confirmar esta sensación de potencia socio-económica-deportiva, luego de la ratificación de Brasil como sede mundialista para 2014, el Comité Organizador de la Confederación Brasileña de Fútbol ratificó que su emblema: el estadio Maracaná de Río de Janeiro será reconstruido y cerrado por un año y medio desde enero de 2010.

Con un costo estimado de 1845,7 millones de dólares en reformas de los 12 estadios mundialistas, el desafío de organizar la Copa del Mundo 64 años después del último torneo celebrado en 1950, supone todo un desafío para el pentacampeón y rey de este deporte a nivel mundial.

Además del valor en otros campos, para los brasileños este desafío 2014 tiene un sentimiento de restauración histórica-deportiva, ya que el pentacampeón del mundo tiene como materia pendiente celebrar un título de local, luego del inolvidable Maracanazo con el triunfo de Uruguay sobre Brasil en la final del Mundial 1950.

Mirando hacia el futuro, las metas son claras: "Tenemos tres prioridades para la Copa: aeropuertos, estadios y hotelería", afirmó Ricardo Teixeira, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, en relación a los desafíos que supone la organización de este evento de primer nivel mundial.

A nivel hotelero, la idea es replicar el modelo de Río de Janeiro en las restantes once ciudades, que recorren la geografía del extenso país sudamericano de norte a sur: Natal, Recife, Salvador, Fortaleza, Manaos, Cuiabá, Brasilia, Curitiba, Porto Alegre, Belo Horizonte y San Pablo.

Por último, el transporte supone la principal preocupaciones a corto plazo porque tanto la FIFA como el Comité Olímpico exigen resultados para 2012. El gobierno de Brasil tiene proyectada una inversión de 600 billones de dólares para crear o mejorar las vías terrestres metro, ómnibus y trenes; marítimos, con un aprovechamiento integral de los ríos y océanos; y por supuesto, aéreo con un crecimiento exponencial de los aeropuertos.

Un ejemplo de esta planificación estratégica es la solución que ideó en este aspecto el Comité Organizador para la congestión de los aeropuertos de San Paulo (Guarulhos y Congonhas), que derivó en la planificación de un nuevo aeropuerto en la capital paulista o la alternativa de reacondicionar de la estación aérea local de Viracopos, en Campinas.

Los 8514.877 km2 de superficie del país convierten al transporte aéreo y las terminales en un desafío de infraestructura, que será uno de los principales legados de la Copa del Mundo. A diferencia de las últimas tres ediciones mundialistas y de la cita sudafricana del año próximo, donde las distancias a recorrer entre las sedes fueron y serán relativamente cortas, el desafío brasileño de norte a sur en 2014 se asemeja a la experiencia vivida en Estados Unidos 1994.

"El mayor desafío de todos los municipios será el marco de accesibilidad. Hay que invertir fuertemente en rutas, ferrocarriles, aeropuertos y puertos. Los aeropuertos son nuestra prioridad cero. La Copa del 2014 va a promocionar a Brasil al mundo", destacó Orlando Silva, ministro de Planeamiento, Organización y Gestión, tras la ratificación de las 12 subsedes mundialistas para 2014"

Los Juegos en Río de Janeiro, un acontecimiento histórico

En el momento que la llama olímpica se encienda en el estadio Maracaná, habrán pasado 120 años y 30 ediciones de los Juegos Olímpicos antes que el máximo evento multideportivo del mundo finalmente desembarque en Sudamérica. Río de Janeiro fue la elegida para tener este privilegio y, luego de la elección realizada el 2 de octubre en Copenhague, la cidade maravilhosa se impuso ante las otras tres finalistas: Madrid, Tokio y Chicago.

Tras superar con éxito la organización conjunta con San Pablo, Curitiba y Belén de los Juegos Sudamericanos en 2002 y de los Juegos Panamericanos en 2007, la maquinaria política, económica y deportiva del gobierno liderado por Lula da Silva fue por el objetivo de máxima: organizar los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica. En el Comité Olímpico lo más cercano que había estado una ciudad sudamericana de recibir la antorcha olímpica había sido Buenos Aires, que fue la quinta finalista para 2004.

La elección no es fruto de la improvisación o de la dádiva de la familia olímpica internacional, sino resultado de un proyecto que demandó un proyecto maestro que supone una inversión global inicial de 13.920 millones de dólares.

En total para esta cita del deporte mundial, Río ofrecerá 33 instalaciones deportivas. Pero el mayor atractivo de este proyecto es su Villa Olímpica, que refundará el barrio de Barra de Tijuca convirtiéndolo en un espacio cosmopolita conformado por 32 edificios y una capacidad para 17.700 camas y permitirá a los deportistas acceder a pie en menos de diez minutos a sus centros de competición. Esta gran vivienda del deporte, que albergará a los deportistas durante el transcurso de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos luego del 2016 se transformará en un barrio residencial.

Al 5 de agosto de 2016, fecha de inicio de los Juegos, se prevé que el gobierno nacional de Brasil y la Prefectura de Río de Janeiro invertirán 11.100 millones de dólares en infraestructura (ver al pie).

El máximo responsable del Comité Organizador de estos Juegos es Carlos Arthur Nuzmán, ex capitán de la selección brasileña de voleibol, ex presidente de la Confederación Brasileña de este deporte y desde 1995 presidente del Comité Olímpico local e integrante del Comité Olímpico Internacional.

"Brasil será la vitrina del mundo con la realización de este gran acontecimiento deportivo. No sólo marca un hito histórico y determinará un presente soñado para los que puedan decir presentes en Río 2016, sino que determinará un legado sensacional para el futuro", manifestó Nuzmán a lanacion.com.

Con un proyecto similar al aprobado hace 15 días por el Congreso argentino, el Comité Olímpico Brasileño acaba de proponer que el 1% de la facturación de la telefonía sea destinado al deporte olímpico.

Teniendo al pasado como testigo irrefutable, las últimas cuatro ciudades olímpicas (Atlanta 1996, Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008) más la futura Londres 2012, la economía brasileña en general y la carioca en particular tendrán un impulso exponencial. Sin embargo, siguiendo el mismo camino irrefutable de las experiencias anteriores y sumando Barcelona 1992, Seúl 1988, Los Angeles 1984 y Moscú 1980, la gran preocupación debe ser el síndrome post-fiesta, donde los balances muestran números rojos y las grandes obras deben ser reformuladas para que no se transformen en enormes "elefantes blancos" de exhibición.

En el horizonte de la Bahía de Guanabara, desde la inigualable vista de la playa de Arpoador, se puede contemplar la inmensidad del Océano Atlántico. Desde norte y sur, este y oeste Río de Janeiro como principal destino, y Brasil como país, serán el escenario de los dos eventos deportivos más importantes del mundo.

Los números de los Juegos Olímpicos

- Inversión global inicial hasta 2014: 13.920 millones de dólares.

- Inversión en infraestructura: 11.100 millones de dólares, correspondientes a obras de transporte (50%), saneamiento (12%), energía (8%), seguridad (7%), instalaciones deportivas (4%), villa olímpica (4%), otras villas (8%) y centro de medios (2%), entre otras.

- Instalaciones deportivas: son 33 en total. De ese número, 10 ya están terminadas, 8 serán reformadas y 9 serán construidas desde cero, además de las 6 que serán instaladas de forma temporaria.

- Villa Olímpica: estará conformada por 32 edificios de doce plantas, con una capacidad para 17.700 camas.

lanacion.com visitó Río de Janeiro y, en una serie de notas que se publicarán en días consecutivos, reflejará distintos aspectos de la realidad de la ciudad en un marco de expansión del país. Se abordarán temas como la seguridad, el turismo y la modernización de Río de cara al Mundial y los Juegos Olímpicos.

Brasil, una potencia con desafíos

Nota I de VI. Brasil, más que un país de moda

Nota II de VI. "Los Juegos Olímpicos y el Mundial ayudarán a fortalecer nuestra política de seguridad". La polémica de los muros en las favelas .

Nota III deVI. Rocinha, la favela más grande de América latina . Surf, un antídoto a los vicios de la favela

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