Una abrupta devaluación en China pone al mundo en guardia

El yuan tuvo su mayor depreciación frente al dólar desde 1994; recuperar competitividad y entrar en la canasta de monedas del FMI serían los objetivos; la medida podría despertar tensiones geopolíticas
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12 de agosto de 2015  

PEKÍN.- El yuan registró ayer su mayor caída en más de dos décadas y tocó mínimos de tres años, después de que el banco central chino sorprendió a los mercados al devaluar su moneda en casi un 2%, una decisión con la que las autoridades del régimen comunista esperan reactivar la segunda economía del mundo y que conlleva el riesgo de desatar una guerra de divisas y tensiones geopolíticas con otras potencias.

La devaluación instrumentada por el Banco del Pueblo de China (banco central) es la más importante desde que el país introdujo, a comienzos de 1994, un nuevo sistema de cambios. La entidad colocó ayer la tasa de referencia diaria en 6,2298 yuanes por dólar, frente a los 6,1162 marcados el día anterior, lo que representa una caída de 1,86% y el fin del acercamiento del yuan al dólar.

La autoridad monetaria describió la medida como "una devaluación excepcional" y la consideró una reforma de libre mercado, pero, luego de una serie de datos mediocres de la economía china, donde las exportaciones se desplomaron más de 8% en julio, las especulaciones en las grandes capitales del mundo sobre la polémica decisión insinuaban que el régimen comunista busca apuntalar la competitividad del país en los mercados internacionales.

En las cancillerías occidentales, en cambio, creen que China persigue que el yuan sea incluido en la canasta de monedas de "derechos especiales de giro" del FMI, al argumentar que el tamaño de la devaluación no habría sido lo bastante intenso como para ayudar a los exportadores.

La abrupta devaluación, sin embargo, es un claro signo de la creciente preocupación de Pekín de que el país fracase este año en alcanzar una tasa de crecimiento del 7%, un objetivo vital y autoimpuesto por el régimen comunista para sostener su supervivencia que brinda estándares de vida aceptables a la superpoblación y aleja la posibilidad de inminentes conflictos sociales.

La expansión económica se frena a pesar de la fuerte presión que recibieron los bancos estatales para que extiendan sus créditos a compañías y empresas, y de la intensificación del gasto público en las líneas ferroviarias de alta velocidad y otros proyectos de infraestructura. El freno tuvo convergencia con una fuerte caída en los mercados de Shanghai y Shenzhen a fines de junio y principios de julio, sólo interrumpida por agresivas acciones del gobierno.

La devaluación de China representa un difícil dilema para el gobierno de Barack Obama. El Tesoro norteamericano ha tratado de utilizar la diplomacia en los últimos años para alentar a China a liberar su política monetaria, mientras la Casa Blanca se esforzaba por bloquear en el Congreso castigos a Pekín. Muchos en el Capitolio acusan a China de construir de manera injusta su sector manufacturero a expensas de empleos norteamericanos por la subvaloración del yuan. Esta nueva devaluación podría amplificar esas críticas.

La debilidad económica de China implicaría ahora una mayor apertura de la moneda a las fuerzas del mercado que deprimirían aún más el yuan, volviendo los productos chinos aún más competitivos en Estados Unidos y Europa.

La moneda china ha sido un punto de controversia mundial durante casi una década. China terminó oficialmente en 2005 con el tipo de cambio fijo del yuan con el dólar. Desde entonces, Pekín instrumentó dos subas, largas y lentas, del yuan. La primera fue entre julio de 2005 y agosto de 2008, interrumpida por la crisis financiera mundial. El renminbi luego reanudó su ascenso desde junio de 2010 hasta principios del año pasado, cuando se redujo ligeramente, para luego estabilizarse .

Pekín mantiene un fuerte control sobre la fluctuación de su moneda para evitar que "capitales golondrina", es decir, entradas muy volátiles de inversores que salen abruptamente del mercado, puedan representar riesgos financieros.

La iniciativa reforzó los temores de devaluación por parte de otros países, especialmente otras economías asiáticas, preocupadas por proteger la competitividad de sus divisas y exportadores. Pero para Pekín es un arma de doble filo: una devaluación duradera del yuan podría acelerar los flujos de capitales fuera de China si los inversores temen el hundimiento del valor de sus activos.

La noticia, conocida antes de la apertura de los mercados, derrumbó los precios del crudo, las commodities, las bolsas europeas y Wall Street, un anticipo de la batalla que sus líderes prometen darle al "juego sucio" del régimen comunista.

Indicadores que preocupan

1,86%

Devaluación

Es la más importante desde comienzos de 1994, cuando Pekín modernizó su sistema de cambio monetario

8,3%

Caída de exportaciones

Sólo en julio, las exportaciones chinas cayeron el 8%, una cifra sin precedente desde la crisis de 2008

7%

Crecimiento

El gobierno chino cuenta con una expansión económica de por lo menos ese valor para garantizar la paz social y la estabilidad del régimen

43,08

Dólares

Fue el cierre ayer del precio del barril de crudo en Nueva York, el valor más bajo en los últimos seis años. Wall Street, en tanto, retrocedió el 1,2%

Trump augura un golpe devastador

  • El magnate y precandidato presidencial republicano Donald Trump aseguró ayer que la devaluación del yuan anunciada por las autoridades chinas va a ser "devastadora" para la economía norteamericana.
  • "Están devaluando otra vez su moneda y nos están destrozando, es verdad que nuestra moneda sube y parece que es algo bueno, pero eso va a ser devastador para nuestra economía", dijo el multimillonario en una entrevista con la cadena CNN.
  • Trump, que en otras ocasiones en el pasado ha situado a China en el centro de sus críticas, insistió ayer en que con medidas así las empresas norteamericanas "no van a poder competir" con las del gigante asiático.

Agencias AFP, DPA y EFE

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