Una alianza para dominar el Parlamento Europeo

Junto a otros dirigentes, Salvini presentó ayer en Bruselas un frente de partidos soberanistas
Junto a otros dirigentes, Salvini presentó ayer en Bruselas un frente de partidos soberanistas Fuente: AFP
Luisa Corradini
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9 de abril de 2019  

PARÍS.- ¿La extrema derecha podría tomar el control de las instituciones europeas después de las elecciones de mayo próximo? ¿O ser suficientemente poderosa como para pesar seriamente sobre ellas? Esa es la idea de la mayoría de sus líderes, que anunciaron ayer una alianza con el objetivo de "cambiar el equilibrio de poder" en la Unión Europea (UE). Así lo anunció ayer desde Milán el hombre fuerte del gobierno italiano, Matteo Salvini, líder de La Liga y ministro del Interior.

"Estamos ampliando la comunidad, la familia. Estamos trabajando para un nuevo sueño europeo", dijo. Rodeado de Jörg Meuthen, del partido Alternativa para Alemania (AfD), de Olli Kotro, de Los Verdaderos Finlandeses y de Anders Vistisen, del Partido Popular Danés, Salvini presentó su proyecto de formar un grupo parlamentario denominado Alianza Europea para los Pueblos y las Naciones, algo así como una "internacional soberanista", que aspira a obtener un tercio de las 751 bancas (705 después del Brexit) del hemiciclo europeo.

Según Salvini, ese frente ultranacionalista trabajará para "volver a poner en el centro del proceso el trabajo, la familia, la seguridad, la protección del medio ambiente y el porvenir de los jóvenes". ¿Cómo? Con "movimientos alternativos a la alianza entre los demócratas cristianos y los socialistas en el poder desde hace décadas en Bruselas", afirma.

Según Jorg Meuthen, al menos diez formaciones europeas deberían integrar esa alianza. Por el momento, sin embargo, solo cuatro partidos adhirieron oficialmente, mientras que las reglas del Parlamento establecen que un grupo debe tener por lo menos 25 miembros provenientes de al menos siete países de los 28 que conforman actualmente la UE. Esa parsimonia es la confirmación de que la tarea no será fácil y los populistas europeos lo saben. Porque la idea no es nueva y hasta ahora siempre fracasó.

La razón es simple: a pesar de sus similitudes (euroescepticismo, hostilidad al Islam, rechazo al multiculturalismo y a la inmigración), los soberanistas continentales son muy diferentes. Tanto, que en el actual Parlamento, los anti-UE y los nacionalistas pertenecen a grupos diferentes.

Entre la AdF alemana, proeconomía de mercado, y la visión proteccionista de la Reunión Nacional (RN), de Marine Le Pen en Francia, hay un abismo. Mientras los polacos y los italianos reivindican sus raíces cristianas, la RN defiende el laicismo. Por otro lado, tanto polacos como finlandeses aprecian escasamente los elogios de Le Pen y Salvini a Vladimir Putin.

En la actualidad, nacionalistas y euroescépticos representan los grupos menos importantes del Parlamento Europeo. Pero el apoyo popular aumentó considerablemente desde las últimas elecciones, en 2014.

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