Una constructora brasileña admitió millonarios sobornos y aportes ilegales a campañas

El expresidente de la Cámara de Diputados brasileña Eduardo Cunha, uno de los apuntados por los sobornos de OAS
El expresidente de la Cámara de Diputados brasileña Eduardo Cunha, uno de los apuntados por los sobornos de OAS Fuente: AFP
Alberto Armendáriz
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27 de febrero de 2019  • 14:49

RÍO DE JANEIRO.– En lo que promete ser un jugoso nuevo capítulo de la Operación Lava Jato en Brasil , exejecutivos de la constructora OAS reconocieron ante la Justicia que entre 2010 y 2014 pagaron unos 125 millones de reales (33,5 millones de dólares) en sobornos y aportes ilegales de campañas electorales a por lo menos 21 políticos de los principales partidos, mientras la compañía alimentaba su caja clandestina con obras sobrefacturadas.

Las revelaciones constan en un informe de la Procuraduría General de la República al que tuvo acceso el diario O Globo y está bajo análisis del juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Edson Fachin, encargado de las investigaciones del Lava Jato en la Corte. La red de corrupción descrita por los empresarios de OAS replica el esquema que había montado la constructora Odebrecht, que a fines de 2016, en un acuerdo de delación premiada con fiscales de Brasil, Estados Unidos y Suiza, admitió que desde 2001 había desembolsado unos mil millones de dólares en coimas en 12 países, entre ellos la Argentina.

Según los documentos obtenidos por el diario, al igual que Odebrecht, OAS tenía una división interna especializada en estos pagos ilegales, llamada "Contraloría de Proyectos Estructurados", utilizaba "empresas-fachada" tanto en Brasil como en el exterior para desviar el dinero ilícito, y usaba incluso a algunos mismos operadores, como el cambista Alberto Youssef, preso en 2014 y uno de los mayores arrepentidos del Lava Jato, cuyos testimonios permitieron desenredar la trama corrupta que tuvo como eje a la estatal Petrobras y las grandes constructoras brasileñas.

De acuerdo a las delaciones de los exejecutivos de OAS, la empresa pagó coimas o financió ilegalmente campañas de, entre otros, el Partido de los Trabajadores (PT), del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del Demócratas (DEM), del Partido de la República (PR), y de los Progresistas (PP).

Entre los políticos que habrían recibido sobornos o aportes ilegales a sus campañas están algunos que ya están tras las rejas –como el expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha; el exgobernador de Río Sergio Cabral, y el exministro Geddel Vieira Lima, los tres del MDB–, otros que han sido acusados de irregularidades y están bajo investigación, como el actual presidente de la Cámara de Diputados Rodrigo Maia (DEM), el exgobernador del estado de Minas Gerais Fernando Pimentel (PT), el diputado y exsenador Aécio Neves (PSDB), el exministro Edison Lobão (PMDB), el expresidente del Senado Eunício Oliveira (MDB), el expresidente de Petrobras José Sérgio Gabrielli (PT), y el exsenador Luiz Lindbergh Farias (PT), así como el senador y excanciller José Serra (PSDB), el senador y exgobernador del estado de Bahía Jaques Wagner (PT), el diputado Nelson Pelegrino (PT), la exgobernadora del estado de Rio Grande do Norte Rosalba Ciarlini (PP), el exalcalde de Río de Janeiro Eduardo Paes (DEM), el exdiputado Valdemar Costa Neto (PR), y el exsenador y actual juez del Tribunal de Cuentas de la Unión Vital do Rego Filho (MDB). Consultados por O Globo, los involucrados rechazaron las acusaciones o se negaron a comentarlas.

Los exejecutivos de OAS que firmaron un acuerdo de delación premiada con la Justicia con el fin de obtener reducciones en sus penas –encabezados por el expresidente de la compañía, Leo Pinheiro, su director financiero Mateus Coutinho de Sá y los gerentes Roberto Souza Cunha, Alexandre Portela, José Ricardo Breghirolli, Adriano Santana y Marcelo Thadeu da Silva, entre varios otros-, apuntaron que para desviar dinero a los políticos y partidos sobrefacturaron obras relacionadas con el Mundial de Fútbol de 2014 (Estadio de las Dunas, en Natal) y con los Juegos Olímpicos de 2016 en Río (Porto Maravilha), además de la construcción del edificio de Petrobras en Salvador; la reforma del Aeropuerto Guarulhos, en San Pablo; la Arena do Gremio, en Porto Alegre; obras hidráulicas en el Río San Francisco, en el Noreste, y el Sendero Transcarioca, en Río de Janeiro.

Como parte de sus tratativas con la Justicia, Leo Pinheiro ya había reconocido que, a cambio de negocios con Petrobras, había dado un departamento tríplex al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, caso por el que el popular exmandatario quedó encarcelado el año pasado, además de haber solventado reformas en una chacra atribuida también a Lula, otra de las causas por las que está procesado el máximo líder del PT.

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