Una doble canonización para reconciliar a la Iglesia

Al convertir en santos a Juan XXIII y Juan Pablo II, Francisco busca unir a las distintas ramas
Jean-Louis de la Vaissiere
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12 de abril de 2014  

CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco apunta a reunir a las ramas conservadora y reformista del catolicismo con la primera canonización de dos papas , este mes, en un impresionante golpe maestro que no dejó de despertar disidencias en algunos sectores .

Conferirles la santidad a Juan XXIII y a Juan Pablo II implica unir a dos escuelas muy distintas de lo que se espera de un papa: la figura de un humilde párroco o la de un trotamundos carismático como una superestrella.

John Allen, experto en asuntos vaticanos del Boston Globe de Estados Unidos, escribió que la canonización en conjunto es una muestra del "espíritu inclusivo" del papa argentino.

"Francisco le habla no sólo al mundo en general, sino a dos campos rivales dentro de los católicos, quienes ven en Juan XXIII y Juan Pablo II a sus héroes respectivos; vale decir, los liberales y los conservadores", dijo Allen.

A pocos meses de iniciado su pontificado, Francisco rompió con la tradición el año pasado, cuando dio un fuerte impulso al caso de canonización de Juan XXIII, conocido como "el papa bueno", un pontífice con el que guarda muchas similitudes.

Menos conocido por el público que el polaco Karol Wojtyla, el italiano Angelo Roncalli jugó un papel clave en la modernización del catolicismo a fines de la década de 1960, y hasta hoy inspira a los progresistas que quieren una Iglesia más conectada con lo que pasa en el mundo.

Los dos papas serán canonizados juntos en la Basílica de San Pedro el 27 de abril, ceremonia para la que se espera a muchos peregrinos (podrían superar el millón).

El papa emérito, Benedicto XVI, que el año pasado se convirtió en el primer pontífice en renunciar desde la Edad Media, también asistiría, lo que implica que dos papas vivos y dos fallecidos serán parte de la histórica ceremonia.

Los interesados podrán seguir el evento a través del sitio web dedicado exclusivamente al hecho, www.2papisanti.org, que ya publica viñetas diarias de los dos papas que se preparan para la santidad como personajes de historieta.

Mientras que la santidad parece una conclusión obligada en el caso de Juan Pablo II, desde el momento en que una vasta multitud de fieles gritó "¡Santo ya!" en sus funerales, en 2005, el caso de Juan XXIII era menos obvio.

Con el anuncio de su santificación, en julio pasado, Francisco confirmó los dos milagros atribuidos a Juan Pablo II durante el tradicional proceso de canonización, pero dio el paso crucial de saltear una etapa en el caso de Juan XXIII. Francisco declaró que el papa italiano, a quien se le atribuía supuestamente un solo milagro de curación, ya era tan venerado que no era necesario demostrar un segundo milagro, un inusual atajo dentro de la normativa de la Iglesia Católica.

"Deja al descubierto el hecho de que la devoción no era muy extendida", dijo Marco Tosatti, un experto en cuestiones vaticanas del diario La Stampa, y agregó que como hay menos gente que le reza a Juan XXIII, las chances de que se le atribuyan milagros son menores. "Francisco quería hacer santo a alguien que a él realmente le gusta."

La jugada irritó a los seguidores de Wojtyla, ya que dicen que opaca a su héroe, una figura que marca una divisoria de aguas, con voces críticas que afirman que hizo la vista gorda a los casos de pedofilia y llevó adelante una campaña contra los sacerdotes de izquierda.

Los conservadores vaticanos también expresaron su preocupación por el modo en que se forzaron las leyes de canonización, y lo consideran el último ejemplo del comportamiento inconformista de una papa a quien la tradición lo impacienta.

Jorge Bergoglio siempre expresó su admiración por Juan XXIII, un ex diplomático vaticano conocido por haber impulsado la reforma del Concilio Vaticano II.

Además, Bergoglio también elogió -aunque con menos frecuencia- a Juan Pablo II como un "misionero" y un "predicador incansable".

Los expertos vaticanos dicen que la doble canonización demuestra el "olfato político" del papa Francisco, pero queda por verse si sus esfuerzos por unir al catolicismo rinden frutos.

Traducción de Jaime Arrambide

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