Una dolorosa solución le espera a la crisis

Dmitry Zaks
(0)
16 de marzo de 2014  

KIEV.- La crisis ucraniana puede desembocar en una solución dolorosa que Occidente no termina de aprobar, pero que, sin embargo, podría aceptar: abandonar Crimea a Rusia para salvar la independencia de Ucrania y acercar a ese país a Europa.

Para que este reparto sea suficiente, es necesario que la anexión de la península de Crimea satisfaga las ambiciones del presidente ruso, Vladimir Putin, en su afán por pasar a la historia como el hombre que recuperó a Rusia como potencia, después de haber quedado casi en un segundo plano tras el desmembramiento de la Unión Soviética.

Una estrategia como ésta, destinada a apaciguar los ánimos en Europa, podría provocar no obstante las críticas del presidente estadounidense, Barack Obama, y tampoco sería del agrado de los antiguos integrantes o satélites de la Unión Soviética, que verían peligrar su integridad. Pero ninguna gran potencia parece dispuesta a enfrentarse a Rusia para defender una Crimea ucraniana. La península fue cedida a Ucrania por Rusia en 1954, cuando ambas integraban la URSS.

En la situación actual, Occidente aspira a que Ucrania quede fuera de la zona de influencia de Moscú y poder contar así con un país "amigo" fronterizo con Rusia.

"Occidente puede decidir mirar para otro lado en cuanto a la ocupación [de Crimea], pero sólo si Putin reconoce al actual gobierno ucraniano", considera Alexander Motyl, profesor de la Universidad Rutgers de Newark, en Nueva Jersey.

"Tendría que dar garantías muy claras a Occidente -añade este experto en Ucrania-. Lamentablemente, nada en el discurso y en los actos de Putin permite pensar que se detendrá en Crimea."

James Nixey, un experto de Chatham House, en Londres, considera, en cambio, poco probable que Putin quiera ir más lejos en su afán. "El presidente ruso logró su objetivo, y Crimea está perdida", acota.

Sin embargo, para algunos analistas, Putin sólo busca "castigar" a los nuevos dirigentes ucranianos, pero preservando las apariencias en sus relaciones de trabajo con Occidente.

"Para Rusia, la pérdida de influencia sobre Ucrania es una cosa, pero relajar su control en Crimea y en consecuencia el acceso [al Mar Negro] de una de sus principales flotas marítimas es otra más importante y sería muy difícil de asumir", dice Erik Nielsen, del grupo bancario italiano UniCredit.

El hecho consumado

Este analista piensa que si Putin busca "castigar a Ucrania por sus inclinaciones prooccidentales, no quiere que las inevitables tensiones con Occidente sobrepasen niveles aceptables en los ámbitos político y económico".

Moscú ofreció a los habitantes de Crimea mayores prestaciones sociales que las brindadas por Kiev, lo que hace muy probable una votación masiva a favor de la adhesión de la península a Rusia en el referéndum de hoy. Pero la mayoría de los analistas cree que Occidente nunca reconocerá esa adhesión, aunque finalmente deberá resignarse a aceptarla tácitamente como un hecho consumado.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?