Una fuga pone a prueba el lazo entre China y EE.UU.

Un famoso disidente chino habría escapado de su arresto domiciliario con ayuda norteamericana
B. Klapper
M. lee
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29 de abril de 2012  

WASHINGTON.- Menos de una semana antes del inicio de la ronda anual de conversaciones diplomáticas y económicas entre China y Estados Unidos, la relación entre las dos potencias se acercó a un punto peligroso por la misteriosa fuga de un activista chino de su arresto domiciliario, al parecer con ayuda norteamericana, y por la posible venta de un cazabombardero norteamericano a Taiwan.

Los compañeros de militancia del conocido disidente Chen Guangchen informaron que este abogado ciego escapó del arresto en su casa hace una semana y que ahora está en la embajada de Estados Unidos en Pekín, donde habría buscado asilo.

Ni el gobierno chino ni el norteamericano confirmaron la información, pero esta historia parece destinada a hacer sombra sobre la inminente semana de Diálogo Estratégico y Económico entre ambas potencias, que se comenzará el jueves en Pekín.

Otra fuente potencial de complicaciones es la carta que el director de asuntos legislativos de la Casa Blanca, Rob Nobors, le envió al senador por el estado de Texas, John Cornyn, explicándole que el gobierno de Obama analizaba venderle a Taiwan aviones de guerra de fabricación norteamericana. De confirmarse, esta venta enfurecería a los chinos.

Estos dos temas tan sensibles dejan al descubierto la desconexión de fondo que existe entre las dos mayores economías del mundo.

Un grupo de activistas con sede en Texas que difunde activamente el caso de Chen dijo que China y Estados Unidos estaban negociando el destino del abogado de 40 años. "Chen está bajo protección de Estados Unidos y actualmente hay conversaciones de alto nivel entre funcionarios chinos y norteamericanos para decidir el estatus que se le confiere", dice un comunicado de la Asociación Ayuda a China.

Funcionarios de Washington recibieron la orden de no comentar nada al respecto. Después de sus repetidos pedidos públicos por la liberación de Chen a lo largo de este año, la vocera del departamento de Estado, Victoria Nuland, se limitó a decir: "Ya hemos hablado en su favor en el pasado. Hoy no tengo nada nuevo para decir sobre el tema".

El fundador de Ayuda a China, Bob Fu, advirtió que el caso de Chen era una prueba de fuego para los Estados Unidos y su imagen de defensor de los derechos humanos en el mundo.

En febrero, un ex jefe policial regional, Wang Lijun, se presentó en el consulado norteamericano para manifestar su preocupación por el asesinato de un empresario británico y sus posibles vinculaciones con el poderoso líder chino Bo Xilai, luego suspendido del Partido Comunista.

Estados Unidos le negó asilo, lo que despertó críticas en los legisladores republicanos de Washington.

Una molestia vergonzante

El caso de Chen se ha convertido en una vergonzante molestia para Pekín. Tanto Bob Fu como los disidentes que viven en China dicen que el activista logró escabullirse de su casa, fuertemente custodiada, la noche del 22 de este mes. Su esposa y su hija de 6 años siguen en la vivienda.

Si Chen se encuentra en la embajada norteamericana o con funcionarios estadounidenses en otra ubicación, se desconoce cómo hará para salir del país o a dónde irá sin permiso del gobierno chino.

Abogado autodidacta, ciego desde su infancia, Chen pasó cuatro años en prisión por exponer las esterilizaciones y abortos forzados en su aldea y las aledañas. Desde su liberación, en 2010, los funcionarios locales lo mantienen confinado en el interior de su hogar. Amnistía Internacional y otras agrupaciones de derechos humanos dicen que sufre abusos desde hace 18 meses.

Por su parte, Washington tendrá que medir bien su reacción ante el caso Chen en momentos en los que busca el apoyo de China en toda una serie de temas alrededor del mundo, desde el intento por frenar las ambiciones nucleares de Corea del Norte e Irán hasta el esfuerzo por obligar al gobierno de Siria a respetar la tregua con los rebeldes. También hay cuestiones de política monetaria y comercial consideradas de suma importancia para la recuperación de Estados Unidos y de la economía global.

Esta apertura hacía Pekín incluso dejó a Obama en una posición vulnerable frente a las críticas que lo acusan de ser demasiado condescendiente con China. Los republicanos le cuestionan a su gobierno no haber presionado a China lo suficiente en temas vitales para la economía y los intereses estratégicos de Estados Unidos.

Traducción de Jaime Arrambide

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