Una nueva generación de terroristas

Guido Olimpio Corriere Della Sera
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27 de diciembre de 2009  

WASHINGTON.– El atentado fallido contra un avión norteamericano confirma el modus operandi de una nueva generación de terroristas, ya sea que actúen individualmente o en coordinación con grupos organizados.

En cuanto al artefacto, según las primeras informaciones, se trata de una bomba pequeña, compuesta de pólvora y de líquidos en cantidades mínimas, que logró burlar los controles de seguridad. Afortunadamente, no explotó del todo. Ya había ocurrido en 2001, con el atentado fallido del zapato explosivo, y en un segundo episodio, que involucró a un ciudadano egipcio.

Al mismo tiempo, resulta evidente que los terroristas están en una búsqueda continua de elementos que puedan ser introducidos a bordo de los aviones sin ser detectados. Estudian, investigan, hacen pruebas. Los detectores de metales son un escudo contra cierto tipo de armas o amenazas, pero no son infalibles. Tanto es así, que los miembros de Al-Qaeda tienen un plan para destruir un gran número de aviones con explosivos líquidos.

La segunda cuestión por dilucidar se refiere al protagonista del atentado, Abdul Faruk Abdulmutallab.

Las hipótesis posibles son tres. El hombre, de nacionalidad nigeriana, podría haber actuado completamente solo, sugestionado o incitado a la acción por alguien "del exterior", una repetición de lo sucedido con Mohammed Game, el fallido terrorista suicida de Milán. En ese caso, se trataba de un partidario de la jihad por motivación propia, con un vínculo puramente intelectual con el fundamentalismo.

Abdulmutallab, por el contrario, sostiene haber recibido sus órdenes y la bomba de un grupo vinculado con Al-Qaeda con sede en Yemen, un escenario todavía por confirmar, pero que podría conferirle al complot dimensiones mucho más inquietantes. Si fuera cierto, se trataría de una facción de Al-Qaeda muy fuerte, con decenas de miembros activos.

La pista yemenita

Recientemente, los expertos han afirmado que Yemen puede llegar a convertirse en un nuevo Afganistán. Y poco cuenta que los Estados Unidos se hayan involucrado, en colaboración con las fuerzas locales, en la lucha contra el terrorismo.

Las fuerzas norteamericanas realizaron hace muy pocos días una incursión y en la víspera de Navidad bombardearon un campamento. Parece que detrás de los atentados fallidos podría estar la figura del imán Anwar al-Awlaki, sospechoso de haber incitado al autor de la masacre de Fort Hood, Texas.

La pista yemenita conduce también a otro episodio interesante. En agosto pasado, un terrorista suicida proveniente de Yemen intentó asesinar al príncipe saudita Nayaf. La bomba en miniatura estaba escondida dentro del calzoncillo o, según las autoridades, en el ano. Una reconstrucción del hecho que algunos consideran válida es vista por otros con escepticismo.

La tercera hipótesis es una combinación de la primera y la segunda. Según esta teoría, Abdulmutallab sería un extremista autodidacta que viajó a Yemen en busca de aval y asistencia técnica para su ataque.

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