Una nueva secuela de las tensiones por la guerra

La oposición de Fox a la ofensiva militar en Irak irritó a Bush
Jorge Rosales
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13 de mayo de 2003  

WASHINGTON.- La irritación del presidente George W. Bush con su colega de México, Vicente Fox, por haberse opuesto a la intervención militar en Irak, ha colocado a la relación entre los dos países en un nivel de enfriamiento y desencuentro, que a la administración republicana le cuesta mucho disimular.

Y la resolución aprobada en el Congreso, impulsada por un diputado republicano, para que el acuerdo migratorio con México incluya la apertura de la empresa petrolera de ese país a la inversión norteamericana, no hace más que reflejar el clima enrarecido que vive la relación de los dos países.

La iniciativa para que México abra su tesoro más preciado al capital norteamericano rompió con un pacto no escrito entre Bush y Fox para no abordar públicamente las cuestiones energéticas, sellado en febrero de 2001 apenas asumió el presidente de Estados Unidos.

Pero después de que México se opuso en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a una resolución para permitir el uso de la fuerza militar en Irak, las reglas parecieron romperse y el enojo de la administración republicana no se pudo ocultar.

La resolución -que no es una demanda formal pero expresa el sentir del Congreso- indicó que Pemex "es ineficiente, está plagado de corrupción y necesitado de una sustancial reforma y de inversión para que pueda proveer de suficientes productos petroleros a México y Estados Unidos para alimentar el futuro crecimiento económico, que pueda ayudar a reducir la migración ilegal hacia Estados Unidos".

La Casa Blanca dijo la semana pasada que los dos presidentes siempre han sido amigos y que es innecesario hablar de una reconciliación, aunque reconoció que hay temas pendientes en la relación que deben ser tratados. Y en este contexto, el viaje del padre de George W. Bush a México tiene como objetivo empezar a recomponer las relaciones.

Premios y castigos

A poco de finalizada la guerra en Irak, Bush comenzó a aplicar su política de premios y castigos con los países que apoyaron o se opusieron a la guerra. Pero, sobre todo, el comportamiento de tres países fue lo que provocó el enojo del presidente republicano. Francia está a la cabeza, por su campaña en contra de la guerra, pero le siguen México y Chile, las dos naciones latinoamericanas con asiento en el Consejo de Seguridad que no avalaron la postura de Estados Unidos.

México, y Fox en particular, fue elegido por Bush apenas asumió como el socio privilegiado en América latina a partir del cual construir una fuerte relación con la región. El 14 por ciento de las exportaciones de Estados Unidos tiene como destino a México, y este país le vente a Estados Unidos el 80% de sus productos, que equivale a ingresos anuales por más de 120.000 millones de dólares.

Estados Unidos tampoco ha podido disimular el descontento con Chile. El término empleado por el representante comercial de Estados Unidos, Bob Zoellick, fue "defraudado". El tratamiento en el Congreso del acuerdo de libre comercio con el país trasandino está demorado y probablemente no se trate hasta fines de este año o principios del próximo.

El contraste es Singapur, un pequeño país del sudeste asiático que se sumó a la coalición de los que apoyaron la guerra contra Irak y que logró en pocos meses el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. En el acto de su firma en la Casa Blanca, Bush no hizo más que destacar el apoyo del liderazgo de ese país a la guerra contra el terrorismo y contra Irak, más que en subrayar las bondades de la economía del país asiático.

El canciller de México, Luis Ernesto Derbez, tuvo una fría recepción en su gira de recomposición de relaciones con Estados Unidos, que comprobó el peso de los gestos. El secretario de Estado Colin Powell no lo acompañó hasta la puerta -lo hace con todos sus colegas- como había ocurrido unas horas antes con el canciller de Polonia, Wlodzimierz Cimoszewicz, nación que recibe un tratamiento privilegiado por su activa participación en la guerra.

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