Una oportunidad para el resto del mundo

Por la fortaleza del euro, la UE se convirtió en un buen destino para las exportaciones
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16 de mayo de 2003  

La admisión oficial de que Alemania e Italia ingresaron en un proceso recesivo es sólo la ratificación de una tendencia más profunda que beneficiará a quienes comercian con Europa, con Estados Unidos como punta de lanza, e incluyendo a la Argentina.

Así lo afirma Martin Wolf, el analista económico en jefe del prestigioso periódico The Financial Times, quien vislumbra que los primeros síntomas de deflación en la Unión Europea, combinada con la creciente fortaleza de su moneda, el euro, genera una perspectiva inigualable para los exportadores del resto del mundo.

"Desde que la zona del euro está creciendo lentamente, la presión adicional (en los países del Viejo Continente) será dolorosa. Será especialmente dura en Alemania, que depende de sus exportaciones y tiene una muy baja inflación y una perspectiva de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) de que no mostrará virtualmente ningún crecimiento este año, después del 0,2% del año pasado y del 0,6% de 2001", detalla.

El ex economista senior del Banco Mundial y profesor de las universidades de Oxford y Nottingham enumeró sus fundamentos en la columna -"Las exportaciones de Estados Unidos a Europa pronto podrían incluir deflación"-que publicó anteayer en el Times.

"La caída del dólar es parte de un deseable ajuste global, dada la insustentabilidad esencial del actual déficit primario estadounidense. Tendrá una ventaja adicional, al reducir la presión deflacionaria en Estados Unidos -sostuvo-. Estas son buenas noticias para EE.UU., como el secretario del Tesoro, John Snow, subrayó la semana pasada al comentar que un dólar más débil ayudaría a los exportadores de su país".

Desafío para Europa

En contraste, remarca Wolf, "esto abre un desafío para las autoridades de la zona del euro", entre otros motivos, porque "un porcentaje enorme de la presión deflacionaria mundial (derivada de los reajustes en los tipos de cambio alrededor del mundo) está confluyendo hacia esa zona".

Wolf centra su análisis en las perspectivas que se abren para los países desarrollados en estas circunstancias, en particular para Estados Unidos, pero la infografía que acompaña su columna pone en la primera línea la apreciación del euro respecto del peso argentino -287% desde octubre de 2000- y del real brasileño -108%-, lo que deja a ambos países en inmejorables condiciones para exportar.

En un análisis más profundo, Wolf también detalla que desde que la cotización del euro superó a la del dólar en octubre de 2000, y tomando como referencia un variable combinada de monedas y comercio exterior, el euro se apreció más del 22 por ciento.

Pero las nuevas perspectivas para el comercio internacional parecen, curiosamente, no generar perdedores, una premisa que en apariencia no despierta dudas, pero cuya falsedad también destaca Wolf.

Errores y virtudes

"El Banco Central Europeo no sólo le da la bienvenida a la fortaleza del euro y a la reducción de la inflación. También desea una presión adicional sobre los gobiernos recalcitrantes para que encaren reformas estructurales. Todo, entonces, es para mejor en el mejor de los mundos: los ajustes en los tipos de cambio globales están llevando la presión deflacionaria hacia la institución que más la desea -ironiza-. Pero esta importada deflación podría resultar mucho menos bienvenida en la Unión Europea por sus políticos y sus ciudadanos que por sus genios monetarios."

Para Wolf, la receta valedera es la opuesta. Cita a Ben Bernanke, director de la Reserva Federal de Estados Unidos, quien sugiere "reducir las tasas de interés a cero, bajar el tipo de cambio y, lo más efectivo de todo, financiar un déficit fiscal de cualquier tamaño imaginable".

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