¿Una venganza de los "cuervos" de siempre?

Fiorenza Sarzanini
Fiorenza Sarzanini MEDIO: Corriere Della Sera
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4 de noviembre de 2015  

MILÁN.- Hace unos días, monseñor Lucio Ángel Vallejo Balda tuvo que recurrir a un abogado. La gendarmería vaticana acababa de secuestrar su computadora personal y su celular: evidentemente, el alto prelado había entendido que ya estaba jugado. La investigación iniciada hace seis meses sobre las violaciones del sistema informático de la Santa Sede ya había permitido identificar las rutas de acceso y los destinatarios de los documentos reservados de las oficinas financieras vaticanas, incluidas algunas actas de reuniones de la Cosea, la comisión encargada del estudio de los problemas económicos y administrativos de la que formaban parte tanto Vallejo Balda como su presunta cómplice, Francesca Chaouqui. El análisis de la computadora y el teléfono de Vallejo Balda sirvió para llenar los últimos blancos investigativos de un cuadro ya casi completo: los arrestos no tardaron en llegar.

La sensación es que los "cuervos" nunca dejaron de sobrevolar. Porque si bien es cierto que el prelado y la seglar Chaouqui, elegidos por el Papa, son expresiones del nuevo rumbo de la Iglesia, las pesquisas llevadas a cabo en estos meses permitieron detectar sus vínculos con personajes que ya habían sido mencionados hace tres años, cuando se investigó la filtración de documentos reservados de la oficina del pontífice. Aquella investigación llevó a la cárcel al mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, pero no logró sacar a la luz a quienes lo habrían "cubierto" y ayudado a hacer llegar esos documentos a la prensa. Se trata lisa y llanamente de una red de traidores, algunos de los cuales ya están bajo vigilancia y que podrían ser objeto de medidas judiciales de un momento a otro.

El sistema informático de la Santa Sede tiene tres niveles de seguridad, cuyo nombre clave se corresponde con los arcángeles. El primero, denominado "Miguel", es el nivel de seguridad más alto y protege las comunicaciones del Papa y de la Secretaría de Estado. El segundo, "Rafael", protege la información de oficinas consideradas de seguridad media, precisamente las que fueron violadas: la Cosea y la computadora del auditor general de las finanzas vaticanas, Libero Milone, cuya tarea es revisar las cuentas y los balances de las empresas de la Santa Sede. Su función es sumamente delicada, ya que goza de completa autonomía en todo lo que respecta a los controles a efectuar y se reporta directa y exclusivamente con el pontífice. El tercer nivel, "Gabriel", refiere a las áreas menos comprometidas, incluidas las abiertas al público. En el curso de las investigaciones confiadas a los hombres liderados por Domenico Guiani, jefe de la Gendarmería, habría surgido que hasta hace un tiempo el administrador informático de ese tercer nivel era el marido de Chaouqui, que ahora cumple esa misma función en la Clínica Santa Lucía. La investigación habría contado con una ayuda trascendente: las monjas norteamericanas de Borgo Sant'Angelo, expertas en actividades antihackeo. Ahora hay gran expectativa por lo que pueda ocurrir, ya que entre los documentos filtrados también habría algunos "señuelos": documentos falsos ingresados al sistema precisamente para descubrir la identidad de los espías y de sus contactos externos.

En los próximos días Chaouqui será interrogada nuevamente por Gian Piero Milano y su adjunto, Roberto Zannotti. Ahora que se han reconstruido los hechos, intentan descubrir el móvil de estas nuevas y escandalosas filtraciones. Una de las hipótesis es que se trata de una venganza contra el papa Francisco de parte de quienes han sentido relegados. Aunque en el trasfondo se sigan moviendo quienes procuran impedir una verdadera auditoría del IOR (Instituto para las Obras de Religión), capaz de quitarles el sueño a quienes realmente se han servido de las cuentas cifradas del Instituto. Y, sobre todo, capaz de reconstruir la ruta del dinero transferido a cuentas secretas en Italia y el exterior sin que saltara la identidad de sus titulares.

Traducción de Jaime Arrambide

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