Uruguay celebró 25 años de la restauración democrática con la renovación del Parlamento

La coalición de izquierda mantiene mayoría propia en ambascámaras aunque redujo representación en Representantes
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15 de febrero de 2010  • 17:15

MONTEVIDEO. Pasaron cinco gobiernos con alternancia en el poder de los tres principales lemas partidarios. La democracia se puso a prueba y se consolidó con el tiempo para demostrar la firmeza que había lucido otrora, cuando los uruguayos miraban cómo países de la región caían en dictaduras militares y se respiraba con cierto alivió, bajo el convencimiento que eso no podía ocurrir en este país.

Ayer no fue un 15 de febrero más, la fecha elegida para cambiar cada cinco años la integración completa del Poder Legislativo. En la ceremonia de asunción de banca y votación de la Presidencia de Diputados, varios legisladores destacaron que se estaba cumpliendo cuarto de siglo de la democracia.

El presidente electo, José Mujica, estuvo presente ayer en la primera sesión del Senado, que presidió su esposa, Lucía Topolansky. Fue una jornada emotiva e histórica. Una ex guerrillera tuvo que tomar el juramento constitucional a un ex presidente del Uruguay, Luis Alberto Lacalle. También al líder del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, hijo del presidente que combatió a esa guerrilla y que firmó el Golpe de Estado del ´73.

Dos mujeres presiden por primera vez las dos cámaras legislativas del Uruguay. Ambas son dos dirigentes relevantes del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-T) que surgió en los años sesenta como guerrilla y que ahora es el sector político más fuerte dentro de la coalición oficialista Frente Amplio. La cámara alta quedó presidida por la senadora Lucía Topolansky y la Cámara de Representantes por la diputada Ivonne Passada

Cuarto de siglo democrático

Ya no dominan el Parlamento los partidos tradicionales que fueron fundadores de la democracia uruguaya. La izquierda, coaligada en 1971 en la alianza Frente Amplio, gobierna desde el 2005 con mayoría absoluta en la Asamblea General Legislativa y en las dos cámaras: el Senado que tiene 31 asientos y Diputados con 99 bancas.

Dentro de la izquierda, el grupo mayoritario es el Movimiento de Participación Popular (MPP), un sector creado por los veteranos guerrilleros del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T). El más popular de ellos, José Mujica, asumirá como presidente del Uruguay el próximo 1º de marzo y su esposa, una de las ex guerrilleras más famosas, Lucía Topolansky, quedó investida ayer como primera senadora del país.

Lo que no lograron por la vía armada, los tupamaros lo obtuvieron en las urnas y estos días están asumiendo esa responsabilidad, aunque no con las mismas banderas de los sesenta y setenta.

La irrupción rebelde que tuvo empuje con la revolución cubana para intentar instalar en Uruguay un régimen socialista, desembocó en un clima de violencia con una respuesta autoritaria. Los militares fueron llamados para combatirlos pero interpretaron que su rol era mayor a la represión y quisieron gobernar. Hicieron un cerco al presidente Juan María Bordaberry, que dio un golpe de Estado el 27 de junio de 1973 y disolvió ambas cámaras. Luego se instaló un órgano legislativo cuyos miembros no gozaron de la voluntad popular sino de la simpatía de las Fuerzas Armadas.

A mediados de los ochenta, el fracaso económico, el rechazo popular y la presión de los partidos, sindicatos y otras gremiales sociales, marcaron el final de la dictadura y los militares negociaron con los políticos una restauración democrática. En las elecciones de noviembre de 1984 se eligió al colorado Julio María Sanguinetti y al nuevo Parlamento que asumió el 15 de febrero de 1985.

Tablero político

En Uruguay, cada cinco años, el 15 de febrero previo al inicio de un nuevo período de gobierno, la Asamblea General Legislativa renueva totalmente su integración. El Senado se compone por 30 miembros y está presidido por el Vicepresidente de la República; la Cámara de Representantes se compone por 99 diputados y su presidencia rota cada año. La Asamblea General, que se reúne en ocasiones especiales, se compone por los 130 legisladores de ambas cámaras.

Hoy comienza la 47ª Legislatura que por segundo quinquenio consecutivo tendrá mayoría frenteamplista.. En este caso, los sectores afines a Mujica son mayoría dentro de la coalición de izquierda.

En la Cámara de Representantes, la coalición tendrá dos diputados menos que la legislatura que termina, pero igualmente con su bancada supera a la oposición. Hay 50 diputados frentistas, 30 del Partido Nacional ("blancos"), 17 del Partido Colorado y dos del Partido Independiente.

En el Senado, el Frente Amplio mantiene las 16 bancas a la que se suma la del titular de la cámara, el vicepresidente, que vota como un senador más, lo que llega a 17 asientos. Frente a eso, los 14 senadores de la oposición corresponden 9 al Partido Nacional y 5 al Partido Colorado.

Ex presidentes

Los dos candidatos de los partidos tradicionales que compitieron con Mujica en las elecciones de octubre, estarán en el Senado. El nacionalista Luis Alberto Lacalle, presidente entre 1990 y 1995, volverá a esa cámara como líder blanco (ya fue diputado entre 1972 y el golpe de Estado del ´73 y en el primer período de la democracia restaurada, 1985 a 1989). El colorado Pedro Bordaberry, líder de su partido, debuta en el Parlamento y tiene antecedentes de ministro de varias carteras durante el gobierno de Jorge Batlle. Su abuelo fue diputado colorado entre 1923 y 1947, mientras que su padre fue senador por el Partido Nacional entre 1963 y 1965), y luego presidente elegido por el PArtido Colorado.

El cambio de Legislatura marcará también el alejamiento de la función política en el Estado uruguayo de uno de los políticos más destacados del país y de la región: hoy abandonará su banca de senador el dos veces presidente Julio María Sanguinetti (1985-90 y 1995-2000).

No juraron, pero prometieron

El 1º de marzo de 1911, el Poder Legislativo uruguayo fue escenario de un hecho político histórico que marcó el proceso de secularización que marcó un Estado laico.

José Batlle y Ordóñez asumía su segunda Presidencia del país y debía prestar juramento constitucional. Cumplió el trámite y dijo: "Yo, José Batlle y Ordóñez, juro por Dios y estos Santos Evangelios, que desempeñaré debidamente el cargo de Presidente que se me confía; que protegeré la Religión del Estado, conservaré la integridad e independencia de la República, observaré y haré observar fielmente la Constitución".

Pero enseguida sorprendió cuando retomó la palabra y añadió con tono firme: "Permitidme que, llenado el requisito constitucional, para mí sin valor, a que acabo de dar cumplimiento, exprese en otra forma el compromiso solemne que contraigo en este instante. Juro por mi honor de hombre y de ciudadano que la justicia, el progreso y el bien de la República, realizados dentro de un estricto cumplimiento de la ley, inspirarán mi más grande y perenne anhelo de gobernante".

Lo de Batlle era un anuncio. Luego vino la reforma constitucional de 1917 en la que se separó formalmente la Iglesia Católica del Estado Oriental.

En los hospitales y en las escuelas no quedaron crucifijos. Uruguay quedó como Estado laico y eso se hizo visible en múltiples prácticas. Ni quedaron los nombres de los feriados. Semana Santa quedó como Semana de Turismo; el Día de Reyes pasó a ser Día de los Niños, el Dia de la Virgen (8 de diciembre) quedó como Día de las Playas y Navidad pasó a ser formalmente el Día de las Familias.

El juramento de la Constitución se mantuvo como práctica cívica pero ayer, 15 de febrero de 2010 volvió a cambiar.

Para "mantener el espiritu laico", el ex presidente Julio María Sanguinetti (dirigente batllista) impulsó un cambio en el reglamento del Senado que determinó sacar la expresión "juro" por el de "prometo".

La responsable de pedir la promesa fue la primera senador Lucía Topolansky. La promesa es sobre cumplimiento de la Constitución y para mantener secreto en los casos que la cámara así lo resuelva. El "prometo" replicó 30 veces por cada senador que asumió su banca.

El ex presidente Luis Alberto Lacalle, se puso la mano en el corazón ayer cuando le expresó "prometo" a la ex guerrillera Topolansky, esposa del dirigente tupamaro que asumirá como presidente el 1º de marzo.

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