Varios pasajeros ayudaron a controlar al atacante

Uno de ellos se arrojó sobre el terrorista y sufrió quemaduras
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27 de diciembre de 2009  

DETROIT.- En un primer momento pensaron que se trataba de un petardo o de un fumador, pero en cuanto se dieron cuenta de que el joven nigeriano intentaba perpetrar un atentado terrorista, varios pasajeros y la tripulación del vuelo de Delta, en una acción digna de una película de Hollywood, se abalanzaron sobre el atacante y lograron reducirlo.

Todo sucedió de forma muy rápida y confusa, unos 20 minutos antes del aterrizaje en Detroit, afirmó Syed Jafri, uno de los 278 pasajeros del vuelo 253, que estaba sentado unas tres filas delante del atacante.

Según testimonios de los testigos, el sospechoso se encerró en el baño durante unos 20 minutos, y al salir se excusó con que estaba indispuesto. Cuando salió del baño portaba una manta que cubría el artefacto, tras sentarse comenzó a oirse las pequeñas explosiones del aparato y posteriormente algunas llamas.

Jafri dijo que al principio creyó que el joven pretendía fumar dentro del avión, hasta que se dio cuenta de que era algo "más serio".

"Hubo un estruendo, y todo el mundo se sorprendió", contó el testigo. "Después de unos segundos hubo una luz, como de una llama, y después vimos fuego", prosiguió.

"La gente estaba al borde del pánico. Todo el mundo fue hacia allí tratando de usar agua, una frazada, un extintor", contó. "Fue maravilloso que todos colaboraran", agregó.

Mientras algunos pasajeros apagaban el fuego, otros rodearon al nigeriano, que se había quemado al tratar de hacer explotar su artefacto.

Uno de los pasajeros, un holandés identificado como Jasper Schuringa, se abalanzó sobre el sospechoso para intentar atarlo con ayuda de la tripulación y de otros viajeros. Algunos de ellos sufrieron también quemaduras por la explosión del artefacto.

Schuringa dijo que algunos de los pasajeros gritaban "¡Fuego, fuego!" cuando él saltó sobre el sospechoso para intentar arrebatarle el artefacto y apagar las llamas con sus manos.

Tras arrancarle el aparato, Schuringa trató de abrirle la ropa para averiguar si llevaba explosivos escondidos, mientras un miembro de la tripulación le ataba las manos.

Una vez que se redujo al sospechoso, algunos viajeros aplaudieron la actuación de los voluntarios. El nigeriano fue llevado a la zona de primera clase, donde fue retenido hasta el aterrizaje.

"Mis manos están bastante quemadas, pero estoy bien. Estoy conmocionado, pero estoy feliz de estar ya aquí", dijo Schuringa a la cadena CNN, tras bajar del avión.

Zina Saiga, otra de las pasajeras, declaró lo que vio. "Alguien lo sujetó de la cabeza, con una toma de lucha libre, y lo llevó hacia adelante, con el pantalón bajado".

"Me dijeron que su pantalón se había prendido fuego. Yo pensé que se lo habían bajado para que no pudiera correr", agregó.

"No dijo nada", contó por su parte Melinda Dennis. "Estaba herido, con una quemadura bastante grave en la pierna. Tuvieron mucho cuidado en asegurarse de que no tuviera ninguna otra cosa encima", explicó. "Estaba muy tranquilo, no mostraba reacción al dolor. Tenía aspecto de alguien normal", añadió.

Según Jafri, el incidente "fue manejado en forma muy profesional por la tripulación", incluso "el piloto vino y explicó lo que pasaba".

"Hubo pánico en las seis o siete filas de asientos en torno al incidente. Pero en el resto del avión, yo creo que ni se enteraron", dijo Jafri.

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