Veintiún niños muertos al caer una excavadora sobre un ómnibus

El accidente ocurrió ayer, cuando el vehículo escolar llevaba a sus casas a alumnos de un colegio en Bogotá cuando la máquina cayó sobre el transporte
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29 de abril de 2004  • 14:49

BOGOTA.- En una de las peores tragedias que sacudió a la capital colombiana, 21 menores de edad y un adulto murieron ayer al ser aplastados por una excavadora que cayó sobre el ómnibus escolar en el que los niños regresaban a sus casas, según el informe publicado hoy por las autoridades.

El director de Medicina Legal de Bogotá, Alfonso Cuevas, confirmó que a la morgue llegaron los cadáveres de 22 personas, de los cuales cuatro aún no se identificaron por "el lamentable estado en el que quedaron".

Desde su casa, el conductor del vehículo, Jaime Solano, de 38 años y quien resultó ileso, narró el momento de la tragedia: "Del primer asiento del ómnibus para atrás fue el golpe. Fue un estruendo muy duro. Mi reacción fue quitarme el cinturón y mirar para atrás. Ahí fue cuando vi todo ese estrago. Lo único que hice fue gritar y pedir auxilio", relató.

"Esto es espantoso; se me fue mi bebé, que era la dicha de mi casa. No soy capaz de aguantar este dolor. Dios mío: ¿por qué si eran niños?", dice muerto en llanto Pedro Moreno, cuyo hijo era uno de los 22 menores que murieron en el accidente del miércoles en Bogotá, cuando una excavadora cayó sobre un bus escolar.

Su pequeño Juan Pablo, de 8 años, quería ser futbolista, y como todos los días de regreso a su hogar iba jugando en el autobús en momentos en que la retroexcavadora de 45 toneladas rodó desde el carril de una colina y aplastó al vehículo que transitaba por la Avenida Suba, una importante vía del norte de Bogotá.

"El dolor que tengo es terrible. Es muy duro, mi niño era la alegría, el futuro. La adoración de sus dos hermanos mayores. No es posible estas desgracias que suceden en este país, eran niños... niños. ", dice desconsolado el papá de Juan Pablo.

Su desconcierto, amén de su dolor, es este jueves un sentimiento colectivo. Los capitalinos no logran sobreponerse a la tristeza por la muerte de los niños, y a la rabia por tratarse de un accidente -que también dejó un adulto muerto- considerado absurdo.

Esta mañana fue celebrada una conmovedora ceremonia religiosa a la que acudieron familiares, profesores, compañeros y amigos de los estudiantes fallecidos, y muchos otros que, aunque no conocían a los niños, llegaron a la capilla movidos por la pena y la solidaridad.

Fuente: AFP

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