Ebullición en Venezuela por la ayuda: represión y deserciones en la frontera

Fuente: AP - Crédito: Rodrigo Abd
En la localidad de Ureña, fuerzas chavistas se enfrentaron a manifestantes que reclamaban el ingreso de la asistencia desde Colombia, mientras efectivos de la Guardia Nacional cruzaron a Cúcuta; Guaidó afirmó que un camión logró atravesar la frontera
Daniel Lozano
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24 de febrero de 2019  

CARACAS.- La crisis de Venezuela tuvo otro punto de ebullición. La represión militar contra voluntarios y ciudadanos, y la deserción de varios efectivos de la Guardia Nacional venezolana en la frontera de Colombia marcaron el día D del desafío de la oposición contra el gobierno de Nicolás Maduro por el ingreso de la ayuda humanitaria.

"Todo aquel que no esté del lado del pueblo y que impida la entrada de la ayuda humanitaria es un desertor que traiciona a nuestro pueblo", clamó Juan Guaidó, acompañado por el presidente colombiano, Iván Duque, en la propia frontera de Las Tienditas. El líder opositor dijo que la operación "pacífica, multilateral y humanitaria" para permitir que la ayuda humanitaria enviada por la comunidad internacional ingrese a Venezuela había comenzado al mediodía, y que un camión con asistencia había logrado cruzar la frontera con Brasil.

El presidente encargado cruzó el puente de Puerto Santander, a una hora de Cúcuta, en la tarde de anteayer. Y lo hizo a la carrera, tras una odisea de 30 horas jugando al gato y al ratón en las carreteras del país. El presidente de la Asamblea Nacional hizo caso omiso de la prohibición de salida del país, dictada por el Tribunal Supremo de Justicia. Otro pequeño desafío dentro de esta pulseada histórica contra la revolución.

A primera hora de la mañana de ayer, cuatro guardias nacionales abandonaron sus posiciones en la zona venezolana para saltar la frontera y no participar así en la represión. Uno de ellos empotró la tanqueta que conducía contra la barrera oficialista y se pasó al otro lado, pistola en mano.

Fuente: AP - Crédito: Rodrigo Abd

"Yo tuve la valentía que muchos de mis compañeros no han tenido. Dentro de la tropa hay mucho desacuerdo, también oficiales. Pero existe el miedo, no se puede decir nada en contra del gobierno. Ellos son 30 y nosotros, millones", dijo el sargento Linárez.

Freddy Bernal, enviado del gobierno para "proteger" el estado fronterizo de Táchira, señaló que los militares venezolanos que desertaron y se fueron a Colombia buscaban montar un "falso positivo" cuando chocaron sus tanquetas contra los obstáculos que bloqueaban el puente Simón Bolívar.

El antiguo comisario de policía respaldó durante toda la mañana a Diosdado Cabello, número dos de la revolución, que insistió hasta la extenuación en que esperaban en cualquier momento la invasión militar de Estados Unidos. Sin embargo, nadie veía por allí a ningún marine.

"Pretendían decir que la Guardia Nacional estaba atacando a Colombia, ese es el falso positivo, eso es lo que Donald Trump había pedido", culminó Bernal.

Guaidó, que ayer visitó un centro de acopio de ayuda en Cúcuta, anunció que concederá la amnistía a cualquier militar venezolano que deserte a través de la frontera con Colombia, cerrada por orden de Maduro. "En mi condición de comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional, dadas las circunstancias excepcionales que vive la república, dejo sin efecto la calificación de traidores a la patria, para efectivos militares que crucen la frontera", escribió en su cuenta de Twitter.

La Guardia Nacional actuó sin contemplaciones en el lado venezolano, incluso lanzaron gases lacrimógenos contra una procesión liderada por un padre católico, que bendijo a los manifestantes con una oración y agua bendita.

Monjas y mujeres, con banderas venezolanas, recibieron gases lacrimógenos como respuesta. Los gritos de "guardia, amigo, el pueblo está contigo", de nada sirvieron en los primeros avances. Muchas mujeres resultaron ahogadas por el gas, entre ellas varias monjas. Por lo menos una de ellas fue herida.Entre ellas estaban Mujeres de Blanco, quienes en 2016 protagonizaron la gesta de cruzar a la fuerza el puente fronterizo pese a la presencia militar.

En aquel tiempo, la frontera también estaba cerrada por orden de Maduro, que meses antes había expulsado a miles de colombianos del territorio venezolano. Las mujeres compraron comida y medicinas en Cúcuta, y volvieron a Venezuela.Al cierre de esta edición, la batalla no había terminado. Todo lo contrario: cientos de voluntarios intentaban sobrepasar las trabas impuestas por el gobierno en las carreteras. El número de manifestantes crecía a cada momento.

El diputado Luis Florido dirigía al grupo de parlamentarios que llegaban de distintos puntos. "La Guardia Nacional se está retirando", aseguró.En el borde limítrofe con Brasil se repitieron situaciones parecidas con otros protagonistas, los indios pemones. La violenta represión militar contra indígenas, que acabó con la vida de una mujer y dejó 15 heridos, enardeció a los pobladores, que hostigaron durante toda la noche al Ejército, incluso quemaron dos puestos de control de la Guardia Nacional.

En tanto, irrumpió en la escena de la frontera el mayor general retirado Clíver Alcalá, quien fuera uno de los más poderosos militares con Hugo Chávez y lleva varios años en la disidencia chavista contra Maduro. Lo hizo acompañado de otro mayor, dispuestos a sumarse a la entrada de la ayuda humanitaria.

Los pemones recogieron 74 casquillos de bala y ocho bombas lacrimógenas tras los incidentes de la mañana. Los indígenas mantenían secuestrados a cuatro militares, entre ellos un general que estaba al frente del operativo de ayer; incluso comenzaron un juicio popular contra ellos.El despliegue militar era enorme ayer tanto en Caracas como en otras ciudades del país. Ello no impidió el asalto de los colectivos paramilitares chavistas contra una caravana de diputados y periodistas en Vega de Aza, estado de Táchira.

Con armas largas, sacaron a los parlamentarios del ómnibus, golpearon a algunos y les robaron los teléfonos celulares. También sustrajeron tarjetas y los equipos de televisión.Miles de opositores tomaron varias zonas en la capital para dirigirse desde allí hasta los más importantes cuarteles militares, incluida la base de La Carlota.

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