Venezuela: un informe de HRW prueba "abusos sistemáticos"

La ONG acusó a las fuerzas de seguridad de Maduro de un nivel de violencia nunca visto antes en el país
Rafael Mathus Ruiz
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29 de noviembre de 2017  

WASHINGTON.- Torturas con descargas eléctricas, detonaciones de cartuchos de gas lacrimógeno en cuartos cerrados con detenidos, que podían permanecer hacinados sin alimentos o agua, o sufrir asfixia, agresiones sexuales o golpes. Esos son algunos de los "abusos sistemáticos" de las fuerzas de seguridad de Venezuela detectadas por Human Rights Watch (HRW), que acusó al régimen de Nicolás Maduro de incurrir en violaciones de derechos humanos como nunca antes se ha visto en el país desde que el chavismo llegó al poder.

El crudo informe, de 73 páginas, que será presentado hoy en Washington, es el resultado de una investigación conjunta de la organización junto a la venezolana Foro Penal, que incluyó entrevistas a más de 120 personas y denuncia abusos perversos y generalizados contra opositores -manifestantes y políticos- del gobierno en Venezuela.

"Esto es lo más duro que hemos visto en Venezuela desde que el chavismo llegó al poder", dijo a la nacion el director para las Américas de HRW, José Miguel Vivanco, quien había indicado que las violaciones no se tratan de "abusos aislados", sino de una "práctica sistemática de las fuerzas de seguridad venezolanas".

"Nunca llegamos a documentar este tipo de prácticas tan crueles y deliberadas y que se reproducen a nivel nacional. Esto no es unas cuantas ciudades. La crueldad de las fuerzas de seguridad y de los servicios de inteligencia se replica, y son los mismos métodos", agregó.

HRW ya envió el informe a la Corte Penal Internacional, y Vivanco dijo que espera que además ayude "a mantener y ojalá a redoblar" la fuerte presión internacional que la Unión Europea (UE), Estados Unidos, Canadá y más de una docena de países de América latina ya está ejerciendo sobre Venezuela. Los abusos y la impunidad total de los agresores sugieren "responsabilidad gubernamental en los más altos niveles". Vivanco recordó que muchos países tienen serios problemas de violaciones de derechos humanos en el hemisferio, pero destacó que suelen estar vinculados a un "gran tema", que es el crimen organizado, los carteles y el narcotráfico. Venezuela, al igual que Cuba, es ahora un caso distinto.

"El único país que en este hemisferio ha tenido un récord de derechos humanos deplorable como una política oficial ha sido Cuba. Hasta ahora, era la única anomalía. Venezuela, hoy en día, es una dictadura. No hay una institución democrática en pie con capacidad para proteger, exigir rendición de cuentas a quienes cometen estos abusos. Las violaciones de derechos humanos se producen como resultado de una política de Estado", cerró.

El informe de 73 páginas, titulado "Arremetida contra opositores: Brutalidad, tortura y persecución política en Venezuela", documenta 88 casos sobre al menos 314 personas, muchas de las cuales describieron haber sufrido graves violaciones de derechos humanos en Caracas y 13 estados este año.

Los abusos de las fuerzas de seguridad incluyeron "torturas con descargas eléctricas, asfixia, agresiones sexuales y otras técnicas brutales".

Las fuerzas de Maduro también emplearon "fuerza excesiva contra personas en las calles, y detuvieron y procesaron arbitrariamente a opositores del gobierno".

Aunque no fue la primera arremetida contra críticos del gobierno de Nicolás Maduro, la magnitud y gravedad de la represión en 2017 llegaron "a niveles inéditos en la historia reciente venezolana", señala el informe.

El último trabajo está basado en entrevistas con más de 120 personas, incluidas víctimas y sus familiares, abogados afiliados al Foro Penal que asistieron pro bono a víctimas en audiencias judiciales y profesionales médicos que atendieron a personas heridas durante las manifestaciones.

E. Martin. Golpes y amenazas

En abril, agentes de inteligencia detuvieron a Ernesto Martin, de 34 años, después de que este criticó públicamente al gobierno. Dijo que agentes le esposaron las manos y los tobillos, lo colgaron del techo y le aplicaron descargas eléctricas mientras le preguntaban por sus vínculos con la oposición. Afirmó haber sido golpeado y amenazado de muerte. Durante semanas, no se le permitió a Martin ver a su familia, ni a su abogado ni a un juez. Lo liberaron luego de advertirle que no podría hablar de política en sus redes sociales. Martin huyó del país.

A. Pérez. Brutalidad en una marcha

El 26 de julio, agentes de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) detuvieron a Alejandro Pérez Castilla, de 32 años, durante una manifestación. Contó que lo subieron a un vehículo blindado, donde lo golpearon durante horas, le pisotearon los dedos de la mano, le presionaron el rostro contra los genitales de uno de los guardias y amenazaron con violar a su hija. Según dijo, mientras estaba detenido, los agentes le frotaron polvo de gas lacrimógeno en el rostro, los ojos, la nariz y en las heridas de perdigones provocadas por disparos efectuados por las fuerzas de seguridad durante la manifestación. Lo golpearon guardias mientras estaba colgando esposado de la carcasa de un aire acondicionado.

O. Moreno. Forzado para incriminar

El 27 de junio, agentes de la policía del estado Monagas detuvieron a Orlando Moreno, de 26 años, cuando se retiraba de una manifestación contra el gobierno. Según contó, mientras estuvo detenido, agentes de la GNB lo colgaron de un tanque de agua elevado desde donde apenas podía tocar el piso con los pies y lo golpearon reiteradas veces para intentar obligarlo a filmar un video incriminando a líderes de la oposición, incluida María Corina Machado, la dirigente del partido que él representaba en Monagas, en relación con el financiamiento de las protestas.

A. López Encierro y hacinamiento

Armando López Carrera, de 17 años, contó que, el 20 de julio, miembros de la GNB lo arrestaron durante un enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Detalló que durante la detención fue obligado por agentes a caminar en cuclillas, le dieron golpes con palos, le cortaron el cabello, lo golpearon y lo obligaron a hacer ejercicios de entrenamiento militar, y también a inclinarse y mantenerse en equilibrio sobre pies y cabeza, sin usar las manos, por cerca de cinco minutos. Permaneció hacinado con otras personas en una celda de castigo varios días

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