Vigorizados por su victoria en el Congreso, los demócratas no quieren cerrar la grieta

El partido opositor apuesta a mantenerse al margen y no interferir cuando el rival se perjudica a sí mismo
Jonathan Martin
(0)
28 de marzo de 2017  

WASHINGTON.- En busca de una luz de esperanza tras la desintegración de la mayoría republicana en el Congreso la semana pasada, el presidente Donald Trump predijo que el partido opositor tarde o temprano se rendirá: "Creo honestamente que los demócratas vendrán a proponernos trabajar juntos para sacar una excelente ley o plan de salud", dijo Trump.

Pero no parece que en lo inmediato los demócratas tengan pensado extenderle la mano. Envalentonados por la disfunción republicana que condujo al estrepitoso fracaso para derogar el Obamacare y aliviados por la continuidad de una de las políticas públicas más emblemáticas del legado de Obama, los demócratas se encuentran en su mejor momento desde su derrota en las elecciones de noviembre.

Aunque es demasiado pronto para anticipar que peligre la mayoría republicana en la Cámara baja, los demócratas vuelven a ser optimistas ante la posibilidad de recuperar escaños en las elecciones de 2018, con la esperanza de un efecto rebote contra Trump. Los demócratas huelen esa oportunidad y dicen que no le arrojarán un salvavidas político a Trump ante lo que consideran un primer indicio de espiral descendente.

Para los demócratas, la tarea de seguir unidos se facilitó cuando los republicanos decidieron mandarse solos y redactaron a las apuradas una ley que resultó ser profundamente impopular. Pero la escaramuza por la ley de salud también le dejó una lección más amplia a un partido que recién está digiriendo haber perdido la mayoría en ambas cámaras del Congreso: descubrieron que ser "el partido del no" también rinde.

"Lo que realmente hizo esto posible es nuestra unidad interna, sumada a la movilización en las calles", dice la legisladora por California, Nancy Pelosi, número uno de los demócratas en la Cámara baja. Pelosi insiste en que están abiertos a trabajar con Trump si el presidente se acerca al centro y abandona a los halcones republicanos. Y si bien los demócratas aborrecen tener que tomar como modelo al senador por Kentucky, Mitch McConnell, un adversario feroz y calculador, su estrategia como líder republicano al negarle el apoyo bipartidario a Obama resulta cada vez más atractiva.

"El viernes pudo corroborarse la fuerza que tiene la resistencia de los demócratas unidos frente a la agenda de Trump -dijo el senador demócrata por Connecticut, Christopher Murphy-. Lo único que explica el fracaso es la resistencia unida."

Por supuesto gran parte de la explicación también responde a la incapacidad de la fracturada mayoría republicana para lograr consenso interno. Y si bien muchos legisladores republicanos estaban bajo presión para que se opusieran a la ley de salud, los miembros demócratas del Congreso también sintieron la presión de una nueva oleada de activismo político contra Trump.

"Tras saborear la victoria, las fuerzas de la resistencia sentirán que tienen más poder para insistir en que los demócratas no deben cooperar con Trump ni garantizarle el menor triunfo ahora que está herido", dice Brian Fallon, estratega demócrata.

Sin embargo, esa creciente tensión podría generar turbulencias internas entre los demócratas, si los activistas ahora apuntan los cañones contra el siguiente gran choque que se producirá en Washington: la candidatura del juez Neil M. Gorsuch para la Suprema Corte norteamericana. La batalla por la Corte todavía no ha tomado la misma fuerza entre los activistas que la ley de salud o los decretos presidenciales sobre la inmigración. A algunos senadores demócratas no los entusiasma la idea de oponerse a Gorsuch y preferirían reservar sus fuerzas para dar batalla si a Trump se le llegara a presentar la oportunidad de elegir candidato para ocupar una de las sillas actualmente ocupadas por un juez liberal.

Si bien la debilidad de Trump esperanza a los demócratas con potenciales victorias en el Congreso, el mapa del Senado del año próximo plantea pocas oportunidades y muchos riesgos. Para recuperar la mayoría en la Cámara baja, los demócratas necesitan ganar 24 escaños. "En 2018 a los republicanos los va a azotar un huracán -dice el representante demócrata por Texas, Joaquin Castro-. Lo único que resta saber es si será de magnitud 2 o de magnitud 5."

Por ahora, sin embargo, los demócratas apuestan a ganar simplemente manteniéndose al margen y ateniéndose a la máxima de no interferir cuando el adversario se está perjudicando a sí mismo.

Traducción Jaime Arrambide

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.