Voluntarios x Venezuela: un millón de personas impulsan las redes de ayuda

Venezolanos se movilizan el 23 de febrero para reclamar el ingreso de la ayuda humanitaria
Venezolanos se movilizan el 23 de febrero para reclamar el ingreso de la ayuda humanitaria Crédito: Cortesía de Voluntarios x Venezuela
María del Pilar Castillo
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28 de febrero de 2019  • 10:57

Gustavo Ruiz sale a las calles de Maracaibo con un grupo de voluntarios, formado por médicos, odontólogos y otros civiles para repartir medicinas a las personas con mayor necesidad. Camina por los barrios más humildes de la ciudad y entrega una comida por día a las familias de Venezuela . "Es poco, pero es nuestro granito de arena", dice a LA NACION el joven de 26 años.

El abogado marabino es parte de Voluntarios x Venezuela (VxV), una red de ciudadanos venezolanos con el objetivo de apoyar los esfuerzos de la Coalición Ayuda y Libertad, conformada por un conjunto de países y organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales, para atender la emergencia humanitaria en el país .

Convocados el 10 de febrero por el presidente encargado Juan Guaidó , los voluntarios ya suman más de un millón de adeptos dentro y fuera del país. "Todos tenemos un rol fundamental para que la ayuda llegue a las personas que la necesitan y para lograr el cambio en Venezuela", dice en el video de presentación Roberto Patiño, coordinador nacional de la organización.

Además de los puntos de acción dentro de Venezuela, VxV cuenta con más de 200 centros de acopio en 32 países de todo el mundo, en donde reciben el apoyo de venezolanos que viven en ese país, ciudadanos locales y en muchas ocasiones, de los propios gobiernos.

En redes sociales, cientos de voluntarios subieron videos en las últimas semanas desde distintos puntos del país y también desde el exterior, expresando su voluntad de unirse al movimiento para lograr que la ayuda humanitaria llegue a los venezolanos y exigiendo que se respeten los derechos humanos de todos los ciudadanos.

Los voluntarios se distribuyen las distintas tareas; los profesionales de la salud ofrecen asistencia médica, algunos voluntarios dan apoyo logístico, otros se encargan de difundir la información en redes y puntos de reunión y otros asisten a movilizaciones en las calles y asambleas de ciudadanos con el objetivo de sumar más voluntarios y lograr que las comunidades se organicen para identificar las zonas más vulnerables y verificar que la ayuda humanitaria llegue a aquellos que más la necesitan.

"La idea es que las propias comunidades se transformen en garantes del proceso de ayuda", explica Patiño.

Desafíos

Pero el camino no es fácil y está lleno de obstáculos. A José Manuel Muqueza Álvarez todavía le duele el brazo luego de que el 23 de febrero fuera atacado, junto a otros voluntarios, por grupos paramilitares que intentaban robarles los teléfonos y las cámaras que utilizaban para documentar las movilizaciones en la ciudad de Upata, en el estado de Bolívar.

"El 23 de febrero y los días que le siguieron fuimos testigo de represiones brutales, pero los que se llevaron la peor parte fueron los indígenas pemones en Santa Elena de Uairen, en la frontera con Brasil", cuenta a LA NACION Muqueza Álvarez, un joven político de 25 años, miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional y dirigente del partido Acción Democrática en Upata.

El representante de la comunidad indígena del municipio Gran Sabana, Romel Guzamana, confirmó que al menos 25 personas fueron asesinadas durante las protestas en Santa Elena de Uairen, mientras los ciudadanos intentaban ingresar la ayuda humanitaria proveniente de Brasil.

"Durante las movilizaciones, grupos armados allegados a la Alcaldía se pararon en los edificios con rifles de asalto para amedrentar a los pemones y al resto de los habitantes que intentaban impedir el bloqueo de la ayuda humanitaria. En un momento, la ayuda entró 200 metros en territorio venezolano pero tuvimos que devolverla a Boa Vista en Brasil porque el gobierno de Maduro amenazó con quemarla como hicieron en la frontera con Cúcuta", agrega Muqueza Álvarez.

Redes Sociales

Otra de las actividades promovidas por VxV para el 23 de febrero consistió en la difusión de una campaña llamada #SoldadoEscucha, en la que se enviaron "mensajes de reflexión" a los militares para que "se pongan del lado del pueblo, dejen entrar la ayuda humanitaria y acompañen a lograr la libertad". Según Patiño, que ese día estuvo en Uteña, "eran pocos los grupos que intentaban bloquear la entrada de la ayuda y muchos militares mostraban desacuerdo con las órdenes que recibían".

La última campaña de VxV, #BacheletVenAVenezuela, que circula en redes sociales estos días, consiste en un pedido a Michelle Bachelet , ex presidenta de Chile y Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, para que viaje al país para "constatar las violaciones a los derechos humanos".

Algunos voluntarios realizan trabajos con menor visibilidad pero igual de importantes. Jeisson Silva tiene 24 años, es diseñador gráfico y activista digital. Su labor consiste en "concientizar y difundir información con el fin de brindar apoyo a la causa". El caraqueño da soporte en los canales de comunicación de VxV para asegurarse de que la información esté disponible para todos los voluntarios y potenciales adeptos.

Al igual que Muqueza Álvarez, Silva enfrenta constantes desafíos en su trabajo. "Hemos ayudado a superar bloqueos impuestos por operadores del estado en cuanto al acceso y registro a nuestra red", dice el joven a LA NACION.

Voluntarios en el exterior

Cristina Battes recibe alimentos no perecederos, medicinas de mostrador, medicinas con receta e insumos de higiene personal. Los mete en distintas cajas que clasifica y etiqueta para agilizar el envío de ayuda humanitaria a su país. "Cada uno tiene su rol para ayudar a Venezuela; el mío es logístico", dice por teléfono a LA NACIÓN desde un centro de acopio en Santiago de Chile , donde trabaja como voluntaria desde que inició el movimiento.

La abogada de 40 años salió de Venezuela en diciembre de 2018 "forzada por la necesidad". Su madre aun vive en el país y tiene cáncer de mama. "Es muy difícil conseguir los medicamentos para mi mamá. Algunos se consiguen en el mercado negro pero son muy caros y no los podemos pagar", cuenta Battes.

Los médicos, enfermeros y otros profesionales de la salud son algunos de los voluntarios más valiosos dentro de la red, debido a la crisis de desabastecimiento de remedios en farmacias y hospitales en el país. Según expertos y ONGs locales, en la actualidad, de cada 10 fármacos que se buscan, solo se consiguen 1,5.

"La necesidad de ayuda en Venezuela es inmensa, pero debemos priorizar para llegar primero a los que están en peligro de muerte. Esas personas son los niños menores de tres años en riesgo de desnutrición, las mujeres embarazadas y lactantes, adultos mayores dependientes, personas con enfermedades crónicas y pacientes", dice el doctor Julio Castro, médico internista infectólogo y miembro de VxV.

En República Dominicana, Wilmer Paul asiste cada vez que lo convocan al centro de acopio de Santo Domingo -el otro que hay en el país queda en Punta Cana. Allí, ayuda a registrar nuevos voluntarios y comparte información con los dominicanos acerca de la situación en Venezuela.

"Mientras más voluntarios seamos mejor; así demostramos el fuerte aval por parte de los venezolanos para que se celebren elecciones democráticas y libres en nuestro país", dice el emprendedor de 42 años, quien vive en República Dominicana desde el 2000, pero cuya familia se encuentra todavía en Venezuela.

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