Volvió el Partido Colorado: ganó Cartes

Con el 45,9% de los votos, el magnate paraguayo le devolvió el poder a la principal fuerza política, que había gobernado el país durante 61 años hasta la victoria de Fernando Lugo, en 2008; el candidato oficialista, Efraín Alegre, admitió la derrota
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22 de abril de 2013  

ASUNCIÓN.- Paraguay se cubrió ayer de un manto rojo para festejar el amplio triunfo del empresario Horacio Cartes, que marca el regreso al poder del partido que dominó la política paraguaya durante las últimas seis décadas y le da la posibilidad al país de salir del aislamiento internacional al que fue sometido tras la controvertida destitución de Fernando Lugo.

La elección se polarizó entre Cartes, candidato del histórico Partido Colorado, y el oficialista Efraín Alegre, con 45,9% de los votos y 36,8%, respectivamente.

"Quiero que trabajemos juntos todos los paraguayos", dijo el presidente electo ante una multitud en su primer discurso desde su búnker. "A quienes no me votaron quiero decirles que pondré todo mi esfuerzo en ganarme su confianza", agregó.

En la única definición económica de su mensaje, destacó: "No nos acostumbremos a que nuestros jóvenes tengan que buscar trabajo en otros países. Queremos que sean guapos [trabajadores] en nuestro propio país".

La alegría colorada inundó rápidamente las calles de Asunción, con familias enteras que salieron a festejar apenas concluyó la votación. Cualquier atuendo rojo -remeras, bufandas y gorras- servía para identificarse frente a la sede de la Asociación Nacional Republicana, el nombre oficial del partido. Los bocinazos de los automovilistas se mezclaban con la música guaraní que atronaba desde los parlantes del edificio.

"Lo mío fue un voto castigo a este gobierno", se sinceró Miguel Acosta, un joven de 23 años que tiene una zapatería en el centro de la capital. Junto a su esposa y un hijo de dos años sobre los hombros, Miguel salió a festejar la victoria y dijo: "Los liberales tuvieron la oportunidad histórica de cambiar lo que estaba mal, pero en tiempo récord robaron más que todos los anteriores".

A cinco cuadras de esa sede, Alegre, candidato del oficialista Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), reconoció tempranamente, a las 19.30, su derrota. En su búnker del lujoso hotel Guaraní, Alegre se tuvo que resignar a hablar mientras se oían desde la calle los bocinazos del festejo colorado. "El pueblo paraguayo se ha pronunciado y nosotros respetamos. No hay nada más que hablar", dijo. Luego agregó: "Fue un proceso electoral adecuado, lo cual garantiza el resultado".

Sus allegados confiaron a LA NACION que estaban impactados por el resultado, pues en las últimas semanas se venía hablando de un empate. Coincidieron en definirlo como un "voto castigo" al gobierno que destituyó a Fernando Lugo, que tampoco resultó premiado en estos comicios. El ex presidente esperaba que su Frente Guasú obtuviera seis o siete bancas, pero según los primeros resultados sólo aseguró su escaño como futuro senador y el de otro legislador.

Las elecciones suponen la posibilidad de poner un punto final a la crisis en que cayó el país tras la destitución de Lugo, que le valió a Paraguay la marginación de los organismos regionales. El nuevo presidente se enfrentará al desafío de lograr que el sólido crecimiento económico del país se refleje en la calidad de vida de una población empobrecida.

Durante la calurosa jornada de ayer, el clima de votación fue relativamente tranquilo. La gente hacía filas en los locales de votación con sus termos de tereré bajo el brazo, y sin problemas se prestaba a expresar su opinión política.

"Yo voy a votar por Cartes", confesó Mario Cattoni, un contador de 54 años que hacía fila para votar en una escuela del centro de Asunción. Consultado sobre las acusaciones de corrupción contra el presidente electo, respondió: "Si vamos a buscar una persona totalmente limpia... Toda América latina tiene ese problema. Pero creo que Cartes puede gobernar mejor que los liberales".

El clima de tranquilidad de toda la jornada sólo fue interrumpido por presuntos atentados del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), una incipiente organización terrorista creada en 2008. La policía reportó un hombre muerto y dos policías heridos en el ataque contra una comisaría del nordeste del país.

Otro episodio insólito se registró a las 11. Cuatro horas después del comienzo de la votación, el vicepresidente del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), Juan Manuel Morales, dijo que a esa hora las tendencias ya estaban dando como "ganador" a uno de los candidatos, y que ya era algo "irreversible"..

De todas formas, la de Morales no fue la única infidencia del día. En Paraguay existen normas muy flexibles respecto de la publicación de resultados en boca de urna. Durante todo el día los canales de televisión y los sitios de Internet locales fueron difundiendo sus encuestas sin aguardar el final de la jornada. El único resguardo ético era que no se identificaba a los candidatos por su nombre, sino por unas misteriosas letras "x", "y" y "z".

Del editor: qué significa.

Las elecciones devuelven a Paraguay al camino de la institucionalidad. Los colorados deberán demostrar ahora si quieren un nuevo comienzo.

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