Volvió el terror a Bagdad con una ola de ataques suicidas

El gobierno iraquí acusó a Al-Qaeda por los cinco atentados coordinados, que dejaron 127 muertos
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9 de diciembre de 2009  

BAGDAD.- En momentos en que Estados Unidos se encuentra en pleno proceso de retiro de sus tropas de Irak, una serie de atentados coordinados en Bagdad provocaron ayer la muerte de por lo menos 127 personas y dejaron 448 heridos, la jornada más sangrienta en la capital iraquí en más de un mes, según informaron las autoridades.

Los atentados con coche bomba, cuatro de ellos perpetrados de forma casi simultánea por terroristas suicidas, se produjeron el mismo día en que el gobierno fijó para el 7 de marzo próximo la fecha de las segundas elecciones legislativas desde la caída del régimen de Saddam Hussein, en 2003.

El primer ministro de Irak, Nouri al-Maliki, acusó a la red terrorista Al-Qaeda por los atentados y advirtió que los ataques fueron cometidos con "apoyo del exterior". La ola de violencia volvió a demostrar la capacidad de los insurgentes para atacar instalaciones de importancia en el corazón de Bagdad.

Cerca de las 10.30 (hora local) de ayer, cuatro automóviles cargados con explosivos estallaron en una secuencia rápida frente al Ministerio de Trabajo, en una oficina del Ministerio del Interior, en el centro comercial Rasafi y ante el nuevo edificio del Ministerio de Finanzas, cuya sede anterior había sido destruida por una explosión en agosto. La policía informó que por lo menos 112 personas murieron en esos ataques.

Aproximadamente una hora antes de esos estallidos, un atacante suicida a bordo de un auto con explosivos se había lanzado contra una patrulla policial en el distrito de Dora, frente al Instituto de Tecnología, en el sur de Bagdad. Tres policías y 12 estudiantes murieron en el atentado, confirmó un policía.

Según los encargados de las fuerzas iraquíes, que buscan expandir su papel en el control de la seguridad del país, la escalada de violencia podría tener como objetivo desacreditar al gobierno de Al-Maliki, aliado de Occidente.

"Los crímenes llevan la marca de Al-Qaeda y de los miembros del partido Baath [de Saddam Hussein], apoyados por el exterior. Los enemigos de Irak y de su pueblo quieren provocar el caos en el país y perturbar las elecciones", afirmó en un comunicado el premier iraquí.

Por su parte, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, manifestó ayer en un comunicado la "fuerte condena" de Washington a la serie de atentados en Bagdad. "Estados Unidos estará al lado de los iraquíes y de su gobierno como un socio y un amigo mientras construyen su unidad nacional", agregó la nota.

Semejanzas

La coordinación de los atentados de ayer se asemeja a la de los ataques del 19 de agosto y del 25 de octubre pasados contra símbolos del poder en Bagdad, que habían dejado más de 250 muertos. Esos atentados también fueron atribuidos a Al-Qaeda y a simpatizantes del régimen derrocado.

La violencia en Irak había registrado una merma en noviembre, con un total de 122 muertos, el mes con menos víctimas desde la invasión estadounidense de 2003.

Sin embargo, el gobierno iraquí y el ejército norteamericano habían advertido sobre la posibilidad de que se produjera un incremento en los ataques a medida que se acercaba las elecciones que, según acordó ayer la Comisión Electoral, se celebrarán el 7 de marzo.

"Creemos que se intentará llevar a cabo más ataques antes de la votación", señaló el general Ray Odierno, comandante de las tropas estadounidenses en Irak. Esas elecciones son considerados cruciales por la Casa Blanca para apuntalar la democracia y asegurar el cumplimiento del plan que prevé un completo retiro de Irak de las tropas estadounidenses a fines de 2011. Estados Unidos tiene desplegados 115.000 soldados en Irak, pero esa cifra caerá a 50.000 el año que viene con la retirada de las tropas de combate.

En contrapartida con el plan para Irak, el presidente norteamericano, Barack Obama, que mañana recibirá el premio Nobel de la Paz, anunció la semana pasada el despliegue de 30.000 soldados adicionales en Afganistán antes de julio.

El plan bélico de Obama, que contempla el retiro de las tropas estadounidenses del territorio afgano para 2013, fue duramente cuestionado en Estados Unidos, donde crece la oposición a las guerras en Irak y en Afganistán. En tanto, la OTAN respaldó al mandatario y prometió el envío de unos 7000 soldados más para apoyar la guerra en Afganistán.

Karzai pide ayuda para otros 15 o 20 años

  • KABUL (Reuters).– El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, dijo ayer que su país necesitará la ayuda de Washington y de otros países durante unos 15 o 20 años para poder financiar una fuerza de seguridad propia. Karzai aprovechó la visita sorpresa a Kabul del secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, para hacer público su reclamo. Gates, por su parte, señaló que la retirada de las tropas de EE.UU., que empezará en 2011, podría extenderse durante varios años para entrenar al ejército afgano. Gates viajó a Kabul una semana después de que el presidente Barack Obama anunciara el envío de 30.000 soldados adicionales a Afganistán.
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