Vuelve el caos a Venezuela: dos muertos

Una marcha opositora fue repelida por militares cuando intentaba llegar a la sede de la cumbre del G-15 Los manifestantes pretendían entregar un documento a los mandatarios visitantes Protestaban contra la decisión judicial de examinar más firmas recogidas para el referéndum
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28 de febrero de 2004  

CARACAS.- La violencia volvió ayer a Venezuela cuando fuerzas militares reprimieron una marcha opositora que exigía un referéndum revocatorio del mandato del presidente Hugo Chávez, en unos incidentes que dejaron dos muertos y opacaron la celebración de la XII Cumbre del Grupo de los 15, que se inició en Caracas.

Los choques, los primeros tras varios meses de relativa calma, se produjeron cuando tropas del ejército y de la Guardia Nacional (policía militarizada) armados con equipos antimotines lanzaron gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a miles de manifestantes, que respondieron arrojando piedras y botellas.

La marcha pretendía llegar hasta la sede de la cumbre del G-15, para entregar a los mandatarios visitantes un documento de denuncia por los obstáculos que confronta la consulta popular.

La oposición convocó el miércoles pasado a la manifestación para protestar por la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de objetar más de un millón de las firmas que solicitan la consulta, obligando a los electores a ratificar su petición firmando de nuevo. Sin esas rúbricas, los antichavistas no lograrán alcanzar el mínimo requerido por la Constitución para el llamado a un referéndum revocatorio.

Los disturbios de ayer se extendieron en varias partes de la ciudad en medio de quemas de cauchos, cierre de vías, saqueo de algunos vehículos y disparos de desconocidos, con un resultado de dos muertos y veinte heridos, la mayoría de bala, según fuentes policiales. Asimismo, los bomberos informaron que atendieron a unas 350 personas asfixiadas por los gases, incluyendo doce niños de un jardín preescolar y un bebe.

El alcalde mayor de Caracas, Alfredo Peña, leyó un listado con los nombres de dos personas fallecidas, de 25 y 65 años, y 20 heridos de bala que fueron hospitalizados.

Mientras los gases y la pólvora flotaban en las calles, Chávez inauguró el evento, al que asistieron seis jefes de Estado, pero no hizo mención alguna de los sucesos.

La represión se había iniciado pocas horas antes a escasos kilómetros de la sede de la cita, a la que asisten el presidente de la Argentina, Néstor Kirchner; el de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; el de Colombia, Alvaro Uribe; el de Irán, Mohammed Khatami; el de Zimbabwe, Robert Mugabe, y el premier de Jamaica, P. J. Patterson (ver Pág. 6).

El gobierno había advertido anteayer que no permitiría que la marcha llegara a las adyacencias del complejo donde se celebra la cumbre, en el centro de Caracas, y dispuso de unos 10.800 soldados y vehículos blindados para formar barreras de seguridad y resguardar a los representantes y jefes de Estado que asisten a la conferencia.

La manifestación, de varios miles de personas, que ondeaban banderas y pancartas, fue repelida en un puente, en los alrededores del lugar de la reunión del G-15, por efectivos apoyados por carros blindados. La arremetida de las fuerzas policiales dispersó a los manifestantes, que respondieron lanzando piedras, en medio de la nube de gas, pero mantuvieron la protesta.

El cordón militar embistió a los manifestantes cuando intentaron traspasar los límites impuestos por las autoridades, dentro de los anillos de protección para la cumbre.

La oposición se movilizó desde varios puntos de Caracas hacia la sede, desafiando a la imponente operación de seguridad, con el propósito de denunciar ante los dignatarios visitantes el intento por desconocer las firmas que solicitan el referéndum.

"Dispositivo golpista"

El vicepresidente José Vicente Rangel acusó a una "vanguardia de delincuentes" de provocar los disturbios por tratar de romper el cordón policial, lo que obligó a los soldados a reaccionar "como ocurre en cualquier país del mundo".

"Es una violencia anunciada, dijimos que esta marcha no tenía ningún fin pacífico, sino que era parte de un dispositivo golpista", expresó.

Rangel añadió que la movilización fue "una acción planificada, con el formato repetitivo del 11 de abril", en referencia al golpe de abril de 2002.

La oposición ha anunciado que seguirá protestando de manera pacífica para obligar a los rectores electorales oficialistas a respetar 3,4 millones de firmas recogidas para la consulta, luego de dos intentos anteriores negados por las autoridades.

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