2012

Asistente de fotografía: Florencia Cosin. Make up: Leandro Damario para Glance make up studio
Asistente de fotografía: Florencia Cosin. Make up: Leandro Damario para Glance make up studio Crédito: Gonzalo Corrado
Por Diego Reinhold Especial para lanacion.com
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17 de diciembre de 2009  • 13:06

Ayer fui al cine. Me paré en la boletería y dije: "2 para 2012 ..."

-Sólo vendemos entradas para el día de la fecha , me contestaron con la sonrisa y la visera puesta.

En ese momento me imaginé al boletero eyectado por un géiser de lava hacia el techo del Cinemarkantony y vi como con un grito desgarrador su vientre se abría por la explosión en su interior de 15 kilos de pochocho... ¡y que de su boca expulsaba gaseosa de máquina, sin hielo!

Pagué las entradas -que ahora son chiquitas como un boleto de bondi- y me metí por el pasillo lisérgico lleno de estrellitas de colores azules y violetas, y figuras peposas que lleva a la sala 8...

Antes de ver cómo el mundo se iba a acabar según los Mayas, el I ching y Luis D´Elia me tuve que comer unas colas tremendas...(¿Qué será de la vida de Patricia Sarán?)

Por supuesto que los trailers previos también son en tono de ¡violencia y catástrofe! Uno de un de jovencito ninja con piel de porcelana pero muy, muy, muy resentido y con sed de venganza que desgarra la piel de sus contrincantes con unas pequeñas estrellitas de acero voladoras y muy filosas... (Ahí me acordé que tengo que comprar repelente para mosquitos antes de que llegue la plaga).

Después había otra más fantástica: extraterrestres azules, muy dulces, con orejas de Spock y ojos de gatito de Shrek , luchaban y se mataban entre sí, se cortaban el cogote, se atravesaban con lanzas, etc. Pensé que ésta era menos violenta porque son personajes hermosos como duendes, ¡y de otro planeta! Y si son de otro planeta no es mi problema, los puedo ver morir sin culpa.

Y por fin llegó el Apocalipsis, "mi" Apocalipsis, ¡yo lo pagué! Por supuesto que el mundo entero se llama Estados Unidos y hay que salvarlo porque el presidente (de ese planeta) es negro y muy sensible.

Crédito: Gonzalo Corrado

Salí del cine y me puse a caminar por las calles del centro de Buenos Aires. ¡Increíble! ¡Profético! El desastre comenzó de verdad en mi propia ciudad mientras miraba la peli. Ah, no, ¡es que todavía no pasó el recolector de basura! No sé si estoy caminado por Lavalle, por Chichén Itzá o por las calles de Blade Runner.

Me paré frente a la iglesia de San Pedro Telmo y me quedé inmóvil, agarradito de la reja como Diego Torres en La fuga me dejé impregnar por la maravilla del arquitecto. Se detuvo el tiempo, ya no importaba si me quedaban tres años de vida como dijo el chamán... Frente a la belleza la única experiencia es la eternidad.

Me quedé un rato largo mirando sus torres, las cornisas, las columnas hermosas. Tienen columnas corintias, algunas retorcidas (como éstas que escribo acá en lanacion.com )

Hay una estatua de un monje con una llave y otra que hace el cabalístico mudra de Cristo. Me quedé en éxtasis, pensé en Dios o en algo por el estilo. A propósito, muy ilustrativa la parte en que la Santa Sede cede ante los movimientos telúricos y cae sobre la plaza.

También pensé en mí, en nosotros, en la alegría y en la barbarie, en la naturaleza, en la ciencia... En que seguramente pronto viviremos 1000 años o más, disfrutaremos de las bondades de la biogenética, y ahondaremos en el misterio. En las crueldades que soportó el hombre en el pasado, y en cómo, muy de a poco, vamos reconociéndonos, globalizándonos y sintiéndonos. De a poco... Pensé también en las luces de la montaña, y en mis miedos...

Llegué a casa y escribí:

Después del fuego

Un mar de llanto y tiempo

Después,

Sobre los escombros del alma

El trigo.

Somos hijos renacidos de los hijos

Somos aire, barro, sueño e impulso

Una idea indescifrable que se oculta en la monstruosa carne

Estamos solos e irremediablemente unidos

Historia plagada de errores, mecanismos perfectos.

Con las piedras que tropezamos construimos nuestro templo,

Y los calabozos.

Respiremos hondo, siempre hay luz en algún lugar...

Reinhold, dixit

* ¡Voy a llegar tarde!

* A dónde vamos

* Tengo que escribir una columna

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