Actúe, lo están filmando

Las cámaras de seguridad son el eje del documental Edificio
Daniel Flores
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13 de mayo de 2003  

Siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo, propone un muy repetido proverbio árabe, que podría actualizarse y, de paso, ampliarse así: Quédate en tu departamento mirando el canal de televisión de la cámara de seguridad en la planta baja y verás cosas aún más extrañas.

Eso fue justamente lo que hicieron Marcos Martínez y Hernán Lucas, dos jóvenes cineastas con merecidas credenciales de documentalistas experimentales: un video exclusivamente compuesto por imágenes tomadas de cámaras de seguridad en las entradas de los edificios, usualmente ofrecidas en los últimos tiempos por los proveedores de televisión por cable como bonus por la contratación de sus servicios.

La obra se titula Edificio, simplemente, y se estrenará pasado mañana, a las 20.30, en la fábrica IMPA (Querandíes 4290), con entrada gratuita. Y es toda una rareza, además de una de las películas más económicas de la historia, ya que ni siquiera precisó de cámaras ni luces que no fueran las de los halls seleccionados, ni otra escenografía más allá de las puertas, los porteros eléctricos, las plantas y los espejos allí visibles.

"Conseguimos diez cámaras en casas de amigos, repartimos cassettes y pedimos que nos grabaran varias horas –explica Martínez–. Con las primeras devoluciones vimos cuáles eran los planos más interesantes y los mejores horarios para la luz, y con esa información seguimos adelante."

Contra lo que se podría esperar, Edificio no presenta escenas actuadas, preparadas especialmente, sino que sólo registra los movimientos reales de los vecinos y visitantes de las distintas entradas. En ese sentido, se trata de un documental, al igual que el anterior trabajo de la misma dupla de realizadores: Social, un extraño video armado con fragmentos de cumpleaños de quince y casamientos que Martínez y Lucas tomaron durante sus años como camarógrafos de sociales.

Además, reunión de consorcio

¿Qué tantas cosas interesantes suceden en la rutina del hall de un edificio? Lejos, muy lejos, por ejemplo, de un final novelesco en el que resultan testigos accidentales de un crimen, los directores apuntan más bien al estudio de planos, líneas, reflejos, luces y sombras de estas cámaras siempre encendidas. "Nos hemos sentado a mirar horas de video en las que no pasaba nada. Pero intentamos hacer algunas cosas de ficción y no nos convencieron, así que preferimos usar el material real", repasa Martínez.

Entre esas postales, sin sonido ambiente, se puede ver a un policía aparentemente preguntando por alguien y un desfile de copropietarios que parecen responderle que no saben nada del buscado. Otra situación curiosamente hipnótica para el espectador es la de una reunión de consorcio que amenaza con terminar como uno de los más espectaculares programas del Mauro Viale.

"Otro descubrimiento que hicimos es que, con los días, las cámaras cambian de plano. No sé, debe ser que los porteros las mueven al limpiarlas", sospecha Martínez.

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