Alarma en el Obelisco

Dos de los actores arquetípicos del under porteño llegan al Broadway con una comedia que los divierte tanto como para darle lecciones de puesta al director.
Dos de los actores arquetípicos del under porteño llegan al Broadway con una comedia que los divierte tanto como para darle lecciones de puesta al director.
Alejandro Cruz
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29 de marzo de 2000  

En los ochenta eran los patitos feos del under . Unos patitos que se convirtieron en eje del movimiento teatral que se "parió" en el Parakultural a fuerza de convicción. Pero ya pasaron muchos años de aquellos tiempos y ni a Alejandra -La Negra- Flechner ni a Humberto -Torto- Tortonese les gusta andar sumándose a ese dicho que asegura que todo tiempo pasado fue mejor.

De alguna manera, para ella Gambas al Ajillo fue. Y, a su modo, para él su trabajo con Alejandro Urdapilleta también forma parte del pasado. El presente los encuentra trabajando juntos por primera vez. Una rareza, ya que crecieron juntos en sótanos, borracheras y escenarios. Y quien los convocó para compartir las tablas es don Alejandro Romay para protagonizar "Alarma", junto a Roberto -Cata- Catarineu y Valeria -Bertu- Bertuceli, la obra de Michael Frayn y dirección del inglés David Grindley que estrenarán el 7 de abril en la sala Raúl Rossi del Broadway.

"Qué posmoderna suena toda esa mezcla -apunta Torto-. El otro día, hablando con Urdapilleta, pensábamos que a él, como está haciendo de Hitler en "Mein kampf", lo van a seguir los skinheads y a mí, como estoy trabajando con un inglés, los ex combatientes. ¡Dios mío!" Y, como ocurre entre ellos, lanzan una risotada cómplice, casi desbocada.

"Alarmas" se estrenó hace tres temporadas en Londres y se convirtió en un irrefrenable éxito. Compuesta por seis sketchs (en el original son ocho), Flechner cree que uno de los interrogantes del montaje local es la adaptación. "La pieza -cuenta la actriz, que viene de protagonizar "Confesiones de mujeres de 30"- transcurre en Londres. Pero el problema es que nosotros no podemos hacer de ingleses, mucho menos de actores ingleses, cuando apenas conocemos Londres por foto. Imaginate, los personajes de Torto se llaman Nicolas, John... Por otra parte, aggiornarla sería ridículo.

Tortonese: Y es pretenciosa.

-¿Pretenciosa porque quiere expresar un Mensaje, así, en mayúsculas?

Tortonese: No. No. Pero tiene un rollo contra la tecnología y esas cosas... Pero no es rebuscada como para que el público no entienda nada.

Flechner: Nooo, claro. Es una comedia. Es más, son 6 comedias una detrás de la otra. La primera se llama "Alarmas" y es como una comedia de puertas que tiene una vertiginosidad copada. Ahí no importa dónde transcurra porque podría ser en Thailandia y está todo bien. La otra situación, casi de código televisivo, transcurre en un avión. El sketch siguiente cuenta la típica situación de una reunión ya agotada donde los invitados se van quedando y quedando. Algo que también podría ocurrir en Thailandia.

Tortonese : ¿Pero qué te pasa Negra? ¿Te la agarraste con Thailandia? Yo estuve allí y puedo asegurarte que no pasa nada de eso.

Flechner : Lo que quiero decir es que lo importante es ver cómo nos apropiamos del material.

Tortonese: Claro, porque el tema es que hay muchísimas cosas que no se pueden trasladar acá. Por ejemplo: en un momento los personajes hablan de los aeropuertos que hay en Londres. Y eso no lo podés pasar a Buenos Aires porque acá tenemos apenas dos: el Jorge Pistarini, de Ezeiza, y el Aeroparque Jorge Newbery. Un espanto.

-Podrías incluir el de Palomar o el de San Fernando.

Tortonese: Ya sería un bajón, imaginate (se tientan).

La negra y el flaco

Humberto Tortonese y Alejandra Flechner no paran de reírse de sí mismos, de lo que dicen y -peor aún-, de aquellas barbaridades que cuchichean a sabiendas de que nunca podrían ser publicadas en La Nación . En fin, arman su juego. Ese, el que más les gusta. Entre un comentario por lo bajo y otro, continúan su charla casi sin necesidad de preguntas: "Cuando leí la obra me pareció divertida, bien escrita. Está bueno eso -como le gusta decir a la Negra - pero lo que más me sedujo son los compañeritos de trabajo. Laburar con Humberto, que nos conocemos desde hace miles de años en el Parakultural, ta bueno. Con Vertu y Cata me pasó lo mismo. Ahora bien, después las condiciones son otras: los tiempos, la dirección...

Tortonese: -Creo con más semanas de ensayo... El director nos dijo que pasados los primeros momentos la obra iba a ser nuestra, estamos esperando ese momento.

-El caso de "Alarmas" parece semejante al de "Confesiones...", donde todo estaba depositado en el juego actoral.

Flechner: -No sé. Cuando leí "Confesiones..." me pareció bastante antigua. "Alarmas" me divirtió.

Tortonese: -Tiene situaciones copadas. Yo hace años que quería hacer una comedia de puertas y con esta me voy a dar el gusto. Con Alejandro (Urdapilleta) teníamos pensada una que se iba a llamar "Chispas, pimpollos y carcajadas". Pasaba de todo. Acá también pasa de todo, aunque yo la cortaría un poco...

Flechner: -La realidad es que el director vino con un plan estricto y todavía no está contando con nosotros. Pero no lo digo de mala onda, siento que falta que el director sume lo que yo puedo ofrecer. Nosotros tenemos una manera de trabajar distinta en la cual necesitamos incorporar el material para, luego, ofrecer algo. Pero nos agarrás en un momento conflictivo. Estamos a poco del estreno...

Tortonese: -Ni en el colegio estudié tanto como en estos días. Tengo ganas de disfrutar para ver qué pasa.

-Te debe agregar mayor ansiedad por tratarse de tu primer trabajo en el circuito comercial.

Tortonese: - No. Siempre quise probar estas cosas. Ver cómo me puedo manejar en estas situaciones...

Flechner: -...como para saber que nunca más hay que hacerlo (interrumpe y manda una risotada).

Tortonese: -Noooo. Aparte, qué mejor que probarlo con este elenco.

Flechner: -Claro, sería distinto con un Germán Kraus, una Estela Molly...

Tortonese: -Nooooo, yo trabajé con la Molly y me encantó.

-Hacía de tu madre en "En Familia", la puesta de Alberto Ure.

Tortonese: -Claro. Me divertí a lo loco porque tiene un código de borrachera maravilloso. Eso es lo bueno.

-Vos venís del éxito de "Confesiones..." ¿Qué tal estuvo eso?

Flechner: -Bárbaro. Además terminé y enseguida empecé con esto, que es como un curso intensivo Ilvem para montar una obra en un mes. En fin, un despropósito. Pero estoy tan internada en todo esto que todavía no me bajó la ficha de "Confesiones...". Pero estoy contenta. Por otra parte, esto es todo un riesgo porque no conocíamos al director. No es que me llama un director de acá que yo conozca, no. Acá te jugás todo.

Tortonese: -Negra, nosotros siempre fuimos unos kamikazes.

Flechner: -Es todo un tema ver qué sale de este choque cultural.

-¿Seguís en la confitería La Ideal con "El oráculo de Tortonesia"?

Tortonese: -Hasta donde pueda, porque acá nos hacen laburar todo el tiempo. Pero el show anda bien. Es como una fiestita para amigos.

-¿Se imaginaban en medio del trajín de los ochenta ocupar una marquesina de la avenida Corrientes?

Flechner: -No, porque yo nunca me imaginé nada. Mañana podré ser la cartonera Flechner y está bien. Me meto en algo y las cosas van saliendo. Hay gente que apunta hacia un lado y llega, ¿viste? No es mi caso. Yo tengo mala puntería.

Y vuelven a largar la risotada cómplice. Aunque la Negra miente un poco porque tan mala puntería no tiene. En los últimos años, haciendo Copi, Beckett, "Confesiones..." o en televisión ha demostrado que es una actriz de enorme talento. Y "Torto" no se queda atrás. En la manos de Alberto Ure o en la particular poética de "La moribunda" demostró sus dotes de gran actor.

Así, los patitos feos de los ochenta crecieron, aunque el delirio, la entrega y el poner todo el cuerpo en el escenario siguen siendo sus marcas de fábrica.

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