Algo más que una voz

"Espíritu del éxtasis", un homenaje a Jacques Brel. Jean François Casanovas y Myriam Toker resignifican a Brel en el teatro Concert
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21 de mayo de 1998  

Espíritu del éxtasis" es un espectáculo del talentoso Jean François Casanovas, que acaba de subir a escena en el teatro Concert. "Espíritu del éxtasis" es, además, un homenaje a un enorme personaje, a un contador de historias, Jacques Brel.

"Amaba las hadas... las princesas... las altas torres. Amaba el verano... las tormentas... el resplandor en tu rostro. Amaba la lluvia... el viento... Amaba los viñedos... los ríos profundos. Ya ves... te soñaba... te acechaba... te amaba... te lloraba... te olvidaba." Las canciones de Jacques Brel, casi poemas cantados, conmovieron a la generación del 60 y lo catapultaron a la escala de mito. Porque Brel, pese a su origen belga, es uno de los arquetipos del cantante francés por excelencia.

Su voz aguardentosa, sus historias de amores desolados, de personajes marginados, sus ironías, son recreadas por Casanovas y la soprano Myriam Toker, durante una propuesta que concentra lo mejor de cada uno de los participantes, con Brel como ángel custodio.

El espectáculo consta de bellísimos cuadros, en los que aparecen y desaparecen seres contados-cantados por los artistas: bajo fondos de ciudades marítimas, amores defraudados, la muerte, el abandono... "No, Jeff, no estás solo... deja de llorar. La gente te está mirando. ¿Por qué lloras? ¿Porque una cualquiera te plantó? me das vergüenza, la gente se burla de nosotros... Ven Jeff, deja de decir que eres inútil, que no sirves para nada. Ven Jeff, te dejaré imitar al ruiseñor, como cuando éramos chicos. Y si aún estás triste, te contaré cómo serás Rockefeller. Cantaremos como antes... como en los viejos tiempos... cuando aún no éramos borrachos".

La actuación de las letras de los temas, cual si fuesen situaciones dramáticas, permite, a quienes no conozcan el francés, sumergirse en el mundo que propone el cantante, a la vez que resignifica las palabras. Myriam Toker y Jean François Casanovas, con sus actuaciones, van conduciendo a los espectadores hacia la emoción, y los "¡bravo!" se intercalan espontáneamente en medio de las escenas. Una emotividad exaltada, como la que se desprende, por ejemplo, del clásico "La búsqueda": "Soñar un sueño imposible. Arder de una fiebre inextinguible. Amar hasta desgarrarse. Intentar, sin fuerzas ni armaduras, alcanzar la inaccesible estrella..."

Una emotividad que conduce al éxtasis del goce, tal como reza el título de este potente homenaje a un ser injustamente olvidado por estas tierras.

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