Ante todo la nariz

Andrea Tenuta
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24 de abril de 2015  

Desde Madrid, declaro que el océano Atlántico es muy grande. Se reestrena Vivitos y coleando, y 12.000 kilómetros a veces separan y a veces acercan. Esta vez, por muchas razones, no puedo ser de la partida.

Estoy apenada, pero con la misma intensidad feliz, al saber que los hijos de los que fueron aquellos niños tendrán la oportunidad de disfrutarla. Rocat (Roberto Catarineu) y Camar (Carlos March) están mejor que nunca, porque para los payasos el tiempo siempre pasa para bien.

Lo mismo digo de Mónica Toschi y Doris Petroni. Que estarán abrigados/as, para colmo de bienes, por la mirada cristalina de Manuel González Gil, que estoy segura aportará el aire puro que hace brillar el rojo de las narices.

Midón, Hugo, Humi, fue en el verano del 84, en el advenimiento de la democracia, cuando nos llamó para decirnos que la obra que estaba escribiendo se llamaría Narices. Fue en el verano del 89, después de otear los primeros años de la nueva vida en libertad, cuando decidió titular el proyecto Vivitos y coleando. Como todas las ideas que brotaron de su cabeza poblada de maravillas, hoy sus temas tienen la vigencia de un clásico.

Con respecto a "la nueva", la preciosa Lauco, aun sin haberla visto actuar en vivo, gracias a la tecnología moderna pude ver su frescura, su sentido del humor, la calidad y calidez de su voz, y esas estrellitas que chispean en los ojos (espejo del alma) de las verdaderas payasas. Le deseo que la nariz le sirva de escudo mágico, de faro que alumbra la alegría, de cofre de terciopelo donde se conserva intacta la propia niñez. Ah, y si me permite un consejo: a Rocat y a Camar hay que tenerlos cortitos.

Abrazos y Besos y/o Besos y Abrazos de Ante, hija del payaso Nino (Juan Manuel Tenuta).

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