Anthony Hopkins: "Sobrevivo porque tengo mucha energía"

El actor galés habla de su actuación en Thor: un mundo oscuro y critica con dureza a la industria cinematográfica de estos tiempos
Natalia Trzenko
(0)
24 de noviembre de 2013  

LOS ANGELES.– Este señor que sonríe amable y responde pacientemente todas las preguntas que se le formulan no puede ser el mismo que durante años, tal vez demasiado mimetizado con el doctor Hannibal Lecter, gustaba de desayunar periodistas desprevenidos. Algo pasó con aquel Anthony Hopkins, algo muy bueno, para transformarlo en este tierno veterano que sin perder ni un centímetro de su filo lacerante está dispuesto a la charla propiciada por su participación en Thor: un mundo oscuro, film en el que vuelve a interpretar, como en la primera parte, a Odin, el padre del superhéroe del martillo. La entrevista comienza por allí, con un relato simpático aunque algo ensayado sobre el placer de trabajar con Chris (Hemsworth), Natalie (Portman) y Tom (Hiddleston) pero pronto las respuestas de ocasión quedan olvidadas para hacerle lugar a otras que lo muestran como es. Un hombre de firmes opiniones y sin ningún prurito en compartirlas con los periodistas que lo escuchamos atentos y cada vez más fascinados.

–Después de tantos años de carrera, ¿le quedan desafíos en su profesión?

–A estas alturas, para mí el mayor desafío es el guión. Éste es un mundo completamente desconocido para mí. No soy un geek ni tengo ningún tipo de conocimiento sobre el universo de Marvel, no me interesan los cómics. Durante el rodaje preguntaba: "¿Quiénes son los villanos? ¿Las personas de piedra?" Cuando trabajé en la primera película con Kenneth (Branagh), él intentó explicarme todo, pero en algún punto le dije: «Ok, ya está. No me digas más...» (risas).

–Pero algo encontró en este personaje que lo hizo volver.

–Bueno, en realidad lo hice porque firmé un contrato que me comprometía a regresar si se hacía la secuela. De todos modos lo disfruté. Lo que pasa con este tipo de películas es que el lenguaje suele ser muy solemne, páginas y páginas de discursos pseudo shakespearianos. Más de una vez les dije a los productores: "Esto no puedo decirlo. Hay que hacerlo más humano". Ese tipo de recitado me da dolor de panza. No puedo con él, sencillamente me resulta horrible.

–¿Qué le parece esta insistencia de Hollywood en hacer películas de superhéroes o grandes tanques de acción?

–Creo que existen para atraer el interés de los jóvenes y lo consiguen. Son tan impresionantes que cuando vi los primeros cortes de ésta no podía creer que era la película en la que yo trabajé. Es un caso en los que la ignorancia es una bendición porque no tengo la menor idea de cómo transformaron lo que nosotros rodamos en Inglaterra en ese mundo que se ve en la pantalla. Por otro lado, me pasa que cuando algunos de esos films tanque aparecen en TV aguanto como mucho ocho minutos mirándolos. La cámara se mueve de un lado al otro, todo se vuelve borroso y empiezo a preguntarme qué estoy mirando. No estoy pidiendo que las películas sean como las de la época de Humphrey Bogart o Bette Davis pero creo que el estilo de filmar de hoy habla de nuestra poca capacidad de concentración.

–¿Y qué cree que les pasa a sus colegas en ese contexto?

–Deben pasarla mal porque muchas veces esas películas están protagonizadas por actores muy buenos a los que no podés ver porque el director está en el medio todo el tiempo. Es un insulto para el trabajo de los intérpretes. Sé que lo que digo no es muy políticamente correcto, pero, para mí, el director debería estar ahí para contar la historia no para hacerla ininteligible. Y no entiendo cómo es que nadie les dice a los actores: "Pará, no entiendo nada de lo que estás diciendo". O tal vez sea yo, que soy un viejo cascarrabias, pero en el teatro aprendí gracias a que alguien me gritaba: "No te escucho", cuando decía mal mi texto.

–¿Nunca fantaseó con dedicarse por entero a dirigir? (Realizó tres films sin demasiada repercusión)

–No, se necesita tener una personalidad muy especial, mucho paciencia, algo de lo que yo carezco. Los realizadores independientes están siempre sufriendo por conseguir la financiación para hacer sus films y hasta Kenneth Branagh pasa por lo mismo. Hace poco estaba haciendo un film para Paramount ( se refiere a Jack Ryan que Branagh dirige y protagoniza junto a Chris Pine) y tuvo que hacer varias retomas porque todos los ejecutivos opinaban sobre su trabajo. No me gustaría estar en sus zapatos, realizar una película y luego tener gente arrastrándose por todo lo que hiciste, toqueteándolo. Hasta el tipo que sirve el almuerzo critica tus decisiones. Me parece absurdo.

–¿Cómo se sobrevive en Hollywood con un punto de vista sobre la industria como el suyo?

–Sobrevivo porque tengo mucha energía y porque puedo ver a través de todas estas pavadas y no se las tolero a nadie. Y porque disfruto de lo que hago. Además tengo que trabajar, es mi fuerza vital. Recuerdo cuando trabajé con sir Laurence Olivier en El botín del Bounty, el tenía 76 años en aquel momento, había estado muy enfermo y su memoria empezaba a fallarle. Mientras repasabamos las líneas en su trailer me dijo: "¿Sabés por qué sigo haciendo esto? Porque me moriría si lo dejara. Si no pudiera llegar al estudio, me moriría". Era un goliat, un coloso, el más grande, dominaba los sets y los films en los que trabajaba y esa tenacidad lo hacía así. Si yo me atreviera a compararme con él diría que tengo algo de esa misma tenacidad. Pero no me atrevo a ponerme en su categoría. Con el que si lo puedo comparar es con Branagh. Hablé con el hace poco y me contó que le ofrecieron la dirección del Teatro Nacional. Creo que debería aceptar el trabajo.

–¿Y usted volvería al teatro bajo su dirección?

–Absolutamente.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.