Aplausos y opiniones

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19 de marzo de 2000  

Anteanoche, el aplauso de los espectadores de "Mein Kampf, farsa" se prolongó más allá de la caída del telón. Ya durante el intervalo comenzaron a escucharse generosos elogios para los actores y el director. Graciela Borges y Betiana Blum posaban ante las cámaras y, a la vez, comentaban el placer que les provocaba "el talento desbordado sobre el escenario".

A la salida, los comentarios halagüeños continuaron. "La obra tiene una puesta extraordinaria y un elenco admirable. Es un tema muy difícil de interpretar, pero a la vez es muy importante que se lo traiga a un escenario argentino", comentó Amelia Bence, que agregó: "La personalidad extrema y fuerte de Hitler está reflejada en el trabajo de Urdapilleta. La violencia, el espíritu asesino... eso es lo que Hitler anhelaba y está demostrado con creces en esta obra".

Otra actriz que no ahorró halagos fue Ana María Picchio: "Estoy feliz por haber visto una obra así. "Mein Kampf, farsa" es lo más importante que he escuchado jamás sobre el nazismo, y Lavelli es un director único para esta obra. Tampoco imagino algo tan genial interpretado por otras personas", dijo.

Laura y Pepe Novoa hablaron del trabajo de los actores. "Es interesantísimo, sobre todo la labor de Urdapilleta. Tenemos que apoyar este tipo de eventos culturales y esta clase de teatro que es magnífico", declararon casi al unísono.

El hall del teatro se convirtió también en un sitio de reflexión sobre la personalidad hitleriana y el nazismo. "Más allá de lo estrictamente actoral y de las espléndidas interpretaciones, estamos en presencia de un tema muy rico. La pieza de Tabori es atractiva como tesis sobre el nazismo y es necesario pensarla, leerla con detenimiento", opinó la actriz Adela Gleizer.

Mirtha Busnelli dijo que quedó impresionada por el mensaje de la obra. "Una dirección plena de audacia y el tratamiento de un tema con aristas tan delicadas como el nazismo y el genocidio que produce asco y fascinación al mismo tiempo hacen de esta puesta algo encantador. Es un espectáculo sumamente rico", manifestó.

Finalmente, Manuel Callau privilegió la reflexión por sobre lo actoral. "Es una obra que lleva a discutir el vínculo estrecho entre el nazismo y el judaísmo tal como se refleja en la relación de Schlomo Herzl (personaje interpretado por Jorge Suárez) y Hitler en el refugio de Viena. De allí se pueden deducir diferentes lecturas y costados de esta obra, rica en sí misma", comentó.

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