Suscriptor digital

Apostillas

(0)
27 de marzo de 2000  

Cansado de no poder responderle con datos seguros a la gente que se le acercaba para preguntarle por qué la demora, el candidato a jefe de gobierno porteño por la Alianza, Aníbal Ibarra, decidió ingresar en el estadio -acompañado por una silbatina generalizada- y averiguar por su cuenta. Enérgico, Ibarra instó a que se le diera una explicación a la gente que, desde temprano, formaba largas colas.

Luego de recibir las explicaciones acerca de los tardíos equipos de sonido y el cambio de escenario -la noche anterior había actuado el grupo de pop mexicano Maná-, Ibarra también preguntó sobre si había algún problema legal. Responsables de la productora Fénix volvieron a negar cualquier tipo de relación entre lo que había dicho Nelson Bianchi en el programa "Paf" -ver nota de tapa- y el retraso en la apertura de los accesos.

Pero el dato de color lo ofreció uno de los porteros del Luna Park, quien luego de que el presidente de la Legislatura porteña escuchó a los responsables, le aconsejó humildemente: "Creo que ahora tendrías que salir y decirle a la gente lo que pasó. Porque si no van a creer que entraste porque estás acomodado o que tenés algo que ver con la demora. Y más que nada te lo digo por tu imagen", sentenció.

Acto seguido, Ibarra salió del Luna Park con sus dos brazos en alto y trató de calmar al público. "En diez minutos abren las puertas", repetía Ibarra, ante los gritos de quienes, finalmente, cambiaron los silbidos por aplausos. Y todo gracias a un peculiar e improvisado asesor de imagen.

* * *

Cuando Shakira se despidió de su público por última vez, bien entrada la madrugada del domingo, los alrededores del Luna Park mostraban un paisaje atípico. Padres y madres que, cansados de esperar a sus hijos, dormían donde podían. Recostados en sus autos, sentados en las veredas y hasta apoyados contra los postes de luz. A esa hora, ni siquiera quedaban en pie los stands con juegos, armados en la plaza Roma por uno de los sponsors de Shakira para amenizar el tardío final del show.

* * *

Según Marcelo Fígoli, responsable de Fénix Producciones, el cheque que "el señor Nelson Bianchi presentó como prueba de que había alquilado el Luna Park", presentaba irrisorias irregularidades. "El cheque que intentó hacer pasar era de 800 pesos, pero fue adulterado para que pareciera de 18 mil pesos", subrayó el empresario para desestimar cualquier tipo de dudas acerca de la veracidad de la postura de Bianchi.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?