Balconeando la historia

M. Cecilia Pibernat, vecina de Congreso, una testigo privilegiada
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28 de mayo de 2003  

Estaba sorprendida. No había visto tanta gente en la Avenida de Mayo en ninguna asunción presidencial desde 1983. Pero Néstor Kirchner fue, de todos los mandatarios, el que más rápido pasó y el que menos se mostró. "Nunca vi tanto entusiasmo. Pero pasó demasiado rápido", se lamentó María Cecilia Pibernat, a la que todos llaman Maruja, después de ver cómo circulaba el automóvil cubierto que el domingo trasladó al flamante presidente desde el Congreso Nacional a la Casa Rosada.

Maruja tiene 88 años y hace 25 que ve pasar desde su balcón sobre la Avenida de Mayo al 1400 a los mandatarios argentinos el día de su asunción, en su recorrida hacia la Casa de Gobierno.

Jubilada y ex actriz y modelo publicitaria, es recordada por algunos por su actuación en la película de 1934 de Luis Sandrini Riachuelo, y por su última aparición, en un aviso televisivo de Lubricantes Bardahl, en el que preguntaba: ¿La tenés clara? "Quiero mucho esta calle. Además, estoy cerca de los teatros, como para ir y venir caminando", dice Maruja, que actuó en el Opera, el Coliseo y el Avenida, entre otros.

Aunque se autodefine como "apolítica", recuerda muy bien el paso de cada presidente por su puerta. Dice que Raúl Alfonsín, que asumió el 10 de diciembre de 1983, había sido hasta hoy el más aclamado de todos los que pasaron después del retorno de la democracia. Ese día, lo vio desde su balcón con un grupo de amigas. "Había mucho júbilo. Y cuando pasó, Alfonsín levantó la cabeza y nos saludó. La gente que estaba abajo pensó que éramos amigas de él", recuerda.

Cuando asumió Carlos Menem, el 8 de julio de 1989, "fue algo normal, no extraordinario como con Alfonsín. No había ni tanta gente ni tanto júbilo", cuenta. Dice que para su segunda asunción, en 1995, hubo poca gente y escaso "alboroto". Entonces, Menem también circuló en un automóvil cubierto, y no en el Cadillac descapotable. Recuerda, además, que Fernando de la Rúa pasó sonriendo y saludando el 10 de diciembre de 1999, un día sin multitudes.

Desde su departamento, el domingo se escucharon desde temprano los bombos, petardos, cánticos peronistas y helicópteros que sobrevolaban la zona. El batifondo, dice, creció con las horas.

A las 16.30, hizo su entrada en la avenida la caravana presidencial. En un vehículo escoltado por el Regimiento de Granaderos y la Fanfarria Alto Perú iban Kirchner; su esposa, la senadora Cristina Fernández, y su hija, Florencia, de 12 años. Los presentes se tuvieron que contentar con ver los brazos del Presidente y de la primera dama, que saludaban desde las ventanillas. "Me parece mal que no se haya mostrado. Es una falta de respeto hacia la gente que vino a verlo. Salvo que esté resfriado o enfermo", dijo Maruja. Pero confesó estar contenta de que sea él quien llegó a la presidencia. "Aunque no es mi ideal, era lo mejor dentro de loque había para elegir. La gente que se reunió lo hizo con la esperanza de que haga un buen gobierno", concluyó.

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