Barrio Chino

Un bazar de lo que no abunda
Silvana Moreno
(0)
30 de noviembre de 2013  

Del laboratorio hippie a la heladera del quiosco

Desde los años 30, la kombucha (ese té con hongos fermentados, sin gusto, de propiedades maravillosas que, si lo dejan, crece sin pausa hasta el infinito) sobrevivió sin comprarse ni venderse. Pero hace un tiempo las cosas empezaron a cambiar: sin saber qué hacer con tanta kombucha que se reproducía en la cocina de su madre, en Beverly Hills, G.T. Dave se lanzó a embotellarla y agregarle sabores, fundó una empresa para comercializarla ( GTSkombucha.com ), y hoy se consigue en casi cualquier quiosco de Estados Unidos, sobre todo en ciudades cancheras como Los Ángeles y Nueva York.

A tono con la moda de los alimentos orgánicos, vivos y nutritivos que pululan en el gran país de las hamburguesas, la kombucha (que gracias a sus probióticos, enzimas y vitaminas es antioxidante, energizante, desintoxicante y rejuvenecedora) se está reproduciendo, justamente, como un hongo, a través de varias marcas que la embotellan. Algunos casos: Kombucha Brooklyn (kombuchabrooklyn.com, que también ofrece un kit para producción propia), Brew Dr. Kombucha ( brewdrkombucha.com ) y Kombucha 2000 (kombucha2000.com, que llega hasta en bidones y botellas como de champagne).

La fórmula de la autobiografía

inesacevedo2005@gmail.com

Sobre gatos y buenos mozos

Para pasar un buen rato frente a la computadora, una alternativa es el blog deshommesetdeschatons.tumblr.com, una sucesión maestra de fotos de hombres lindos y gatos aún más lindos en situaciones paralelas. El buen gusto y el buen humor de Alice, Marie-Eva y Manuela, las autoras, son altamente recomendables.

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.